La crispación política da sus frutos en Murcia
martes 18 de enero de 2011, 01:08h
El consejero de Cultura y Turismo de Murcia, Pedro Alberto Cruz, ha salido de la UCI pero sigue hospitalizado a causa de la salvaje agresión que sufrió el pasado fin de semana. Y aunque la policía ya ha detenido a uno de los supuestos agresores, todavía es pronto para conocer todos los datos que han rodeado a este lamentable suceso. En cambio, lo que sí pueden hacerse son una serie de consideraciones sobre la relación causa-efecto entre el clima de agitación y provocación permanente que tanto PSOE como izquierda radical están imprimiendo a la vida política murciana.
El PP lleva más de 16 años gobernando en Murcia. Allí no hay voto cautivo, como en otras partes de España, ni casos de corrupción que salpiquen al actual equipo de gobierno. A diferencia de otras comunidades -el PSOE es oposición en La Rioja y Castilla-León y el PP en Castilla-La Mancha y Asturias, sin mayores sobresaltos en ninguna de esas regiones-, en Murcia los populares sufren un acoso permanente por parte de socialistas, sindicatos e izquierda radical. No hay uno solo acto en el que participen miembros del PP que se libre de lanzamiento de huevos, gritos e insultos. El colmo se producía ayer lunes, cuando las principales centrales sindicales se manifestaban contra el PP por denunciar dicho acoso.
Por otra parte, actuaciones así les retratan. Igual que al Delegado de Gobierno, quien no prestó la debida atención a las denuncias interpuestas por el PP, que temía lo que desgraciadamente ha acabado pasando. El agit-prop no es, desde luego, la mejor manera de ganar elecciones. Tampoco el desproteger a los que gobiernan para que les partan la cara. Hace bien el PP en pedir la dimisión del Delegado de Gobierno. Aunque debería ir más lejos y sugerir a los sindicatos que, cuando se movilicen, lo hagan para condenar la violencia y no para protestar contra los agredidos.