De la CECA a la MECA
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 28 de enero de 2011, 20:05h
Ya pueden cantar 30 misas gregorianas desde Moncloa, el Banco de España, la CECA, el Fondo de Garantía de Depósitos, o a vista de Faisán desde lo alto del imponente minarete de la mezquita de la M-30 madrileña. Las cajas de ahorros no es que estén politizadas, es que son sucursales de los partidos, aunque también las haya, como La Caixa, con un poder tan omnímodo, que el “bicho” es en sí mismo el administrador del poder cuasi absoluto en el predio metropolitano catalán y hasta en el resto de la colonia ibérica, sea quien fuere quien siente sus posaderas en el Palau de la Generalitat o en torno a la mesa de torturas del Consejo de Ministros, que dicho sea al paso estaría en mejores manos si lo presidiera Isidro Fainé en lugar de pilotarlo un aprendiz exprés de contable farfullero -¡qué peligro de hombre!- a cuyo lado Sarah Palin es más de izquierdas que La Pasionaria.
Por más que se empeñe Rajoy en recitar la matraca arriolesca, definitivamente este país no tiene arreglo posible: ¿Brotes verdes? El mismo día del “Pensionazo”, la EPA: 4.696.600 de personas en paro. (…) Ahora resulta que el Fondo Monetario Internacional y los malasombras del Fitch es que nos tienen ojeriza, según se lamenta la vice Salgado. ¿Insolvencia?...la de buena parte de nuestra clase política y sindical. ¿Seguridad jurídica? …a la venezolana. ¿Cuál es el marco al que debemos atenernos? ¿La Ley de cajas reformada en julio del año pasado, o la última subida del listón, donde los hay tan repelentemente listos, que parecen dispuestos a ridiculizar a los promotores de Basilea III por su falta de ambición? ¿Cómo puede ser que una caja sea viable en diciembre y lo deje de ser en enero?
¡No pasaba nada, y llevaba el ojo en la mano! ¡Menos mal que nuestro sistema financiero era el más sólido de todo el orbe terráqueo! (…) Primero nos vendieron la moto de que esto de las cajas tenía fácil arreglo a poco que se acometiera sin tardanza y de manera disciplinada un proceso de consolidación-concentración de entidades, con la garantía añadida de que allí estaría el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria para hacerles un préstamo con el que financiar unas prejubilaciones que al paso que vamos se van a adelantar a los 18 años. Y ahora resulta que esto va a acabar en la nacionalización nacional-socialista, o sea, en una reconversión de mil pares de cojones, porque Botín y González están de los nervios por tanto incauto que anda suelto, y porque el Financial Times ha publicado en su famoso cintillo del Lex (la Biblia pagana en verso) que las garantías del Estado son la única respuesta posible ante el pufo español de las cajas.
¿Por qué hablan de recapitalización y reestructuración cuando, ante el cerrojazo de los mercados, quieren decir sacos enteros de dinero público (ese que, según la infausta ex ministra Carmen Calvo, no es de nadie) para taponar una tronera que no va a haber por donde cauterizarla? ¿Por qué hablan de “stress tests” cuando en realidad les cuesta reconocer que Merkel y Sarkozy no están dispuestos a pasarle ni una más a Zapatero, que se debate entre buscar trabajo como cajero del Carrefur o jubilarse a los 51 aprovechando que a él no le aplica su propio tijeretazo a las pensiones como al resto de los mortales?
Desde que el mundo es mundo, siempre han existido bodas de conveniencia, “mariage blanc”, que dirían los franceses, parar referirse a los casamientos interesados sin derecho alguno a tocamientos obscenos; pero también arrejuntamientos singularísimos en régimen de concubinato, donde los amancebados conviven en pecado mortal por retozar en el mismo jergón sin haber formalizado su barraganía.
Claro que como reaccionaría un místico animista escandalizado por la escalada de perversión actual, nunca antes se había alcanzado tal nivel de desvergüenza, pues los matrimonios entre cajas de ahorros (donde los cónyuges –“cónyugues”, según Pajín- de uno y otro sexo han optado por la poligamia a careta veneciana descubierta), no es que estén mal vistos, es que directamente son un putiferio, o sea, una indecencia política. Y además de no resolver el problema de convivencia, para lo único que están sirviendo es para crear cajas todavía más inabarcables, con un agujero como el de la capa de ozono, la mayoría de las cuales van a ser nacionalizadas, como siempre, con el dinero de todos los contribuyentes, porque van a ser incapaces de salvar los muebles con los préstamos del Frob al siete por ciento de interés, que te quiero Andres.
Habiéndose llegado al exceso de que cada pueblo de España y su correspondiente califa tenía su chiringuito financiero, lo único que cabe esperar es que ninguna de estas Bodas de Sangre, que guardan semejanza con las “Faloforias” paganas helenas, acabe como la tragedia de García Lorca, con la navaja trapera convertida en el símbolo mismo de la muerte perpetua.
De lo divino y humano de las cajas han escrito a tres manos Luis de Guindos, Vicente Martínez Pujalte y Jordi Sevilla. Pero no han dicho, porque son parte interesada, que las bodas, bautizos y comuniones entre cajas, con la dinámica que se han venido celebrando, debieran ser un argumento adicional más para exigir la convocatoria simultánea de elecciones anticipadas (Generales, Autonómicas y Municipales), mayormente para esclarecer a priori el color político resultante de los diferentes “Estados Confederales”, no vaya a ser que tan sólo unas semanas después de la consumación de los procesos de fusión, cambie la tortilla y se nos descoloque la carroza y el peluquín.
Siendo como son los que vivimos tiempos de mudanza y estrecheces, propongo que para ahorrar en rótulos luminosos y neones, en lugar de encargar un híbrido a Mariscal, mitad oso, mitad monigote, directamente se eche mano (al pescuezo) a la gaviota del PP para la alianza entre la Bancaja de José Luis Olivas y la CajaMadrid de Rodrigo Rato, que en algo tiene que entretener su talento el buen hombre, mientras espera en el apeadero el autobús de la EMT que le lleve a Moncloa; y en el caso de las alianzas entre cajas socialistas, permítaseme que proponga la utilización como escudo de armas del puño y la rosa de los descamisados, el logo de la “militancia pura y dura” cuando vienen mal dadas, según Felipe el sobrado, que está el tío que se sale con tanto casoplón y tanto amigo VIP divino de la muerte.
En cierto modo, no es que las cajas hayan traicionado el espíritu fundacional de los Montes de Piedad bendecido por el Concilio de Trento. Efectivamente siguen siendo instituciones de beneficencia…, pero de los partidos políticos, de los políticos a dieta en los consejos de administración, y de los compromisos de los amigos. ¿Acaso existe mejor mecanismo de reparto de dividendos?
Hasta la fecha, mal que bien, las cajas ejercían de prestamistas de los hipotecados prestándonos su dinero a cambio de nuestro esclavismo vitalicio. Pero es que ahora (sobre todo después de la intervención de Cajasur y Caja Castilla La Mancha) se da la curiosa circunstancia de que son esas mismas cajas las que se están viendo en la tesitura de tener que acudir a los Montes de Piedad para empeñar las joyas de su abuela si quieren vivir para contarla como García Márquez.
Las tragaderas de la gran ballena blanca de Moby-Dick hay que tener para hacer lo que hizo aquel sujeto de infausto recuerdo que, arrogándose el papel de inquisidor socialista, espetó al desaparecido gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, instándole a que le mirase a los ojos. Ojalá algún día no muy lejano un juez le pueda decir lo mismo al susodicho, por dejar la caja manchega hecha un erial.
Muy negro pinta el panorama para el particular o el empresario que precise en adelante un préstamo, teniendo como tienen las cajas necesidad imperiosa de hacer frente a la “potabilización” de sus maltrechos balances, y padeciendo como padecen un alarmante déficit de liquidez, que va a precisar de un pelotazo de ayuda incalculable a cuenta de sus desenfrenadas orgías con el ladrillo.
Y pensar que hubo un día en el que Miguel Blesa me dio las bendiciones y a punto estuve de convertirme en Dircom de CajaMadrid. ¡Quita! ¡Quita! Con lo a gusto que se vive de ghostwriter aunque no viaje en Audi ni pise la moqueta de las torres KIO.
Al menos Pujol -¡a la vejez viruela! por fin se ha atrevido a salir del armario para confesar sus delirios independentistas; y Anasagasti, después de veinticinco años atusándose el flequillo y viviendo a cuerpo de rey en la Villa y Corte (la política como “obra social”), se siente extraño en Madrid. (…) Extraños nos empezamos a sentir algunos en esta España hipotecada que con la clausura venidera de las plazas de toros no va a tener ni un pase. Y pensar que don Mariano estará saboreando un Martini mientras se fuma un puro con más estacas que la valla de un fuerte de Oeste americano…
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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