Zonas oscuras en la reestructuración del sector
El mercado, en contra de las injerencias políticas en las futuras cajas cotizadas
jueves 03 de febrero de 2011, 20:21h
Parece que la reestructuración de las cajas de ahorro pasa por la privatización de estas entidades. Así lo han manifestado las principales del sector, que ya han dado pasos significativos para cotizar en Bolsa. Sin embargo, los analistas apuntan que el mercado de valores sería muy reticente a las injerencias políticas en los consejos de administración de estas entidades, y que los detalles que se han conocido hasta ahora de cómo se va a realizar la conversión no han gustado a los potenciales compradores de participaciones en las nuevas cajas.
Una de las grandes dudas sobre la conversión de las cajas en bancos es si conservarán la influencia política. Rodrigo Rato se atrevió a hablar sobre el asunto el pasado lunes en la presentación de resultados del Banco Financiero y de Ahorros. Anunció que le gustaría contar con los ex responsables de las comunidades autónomas y los ayuntamientos de las zonas donde históricamente han operado las cajas del SIP ( Sistema Institucional de Protección) que lideran Caja Madrid y Bancaja en el consejo de administración del nuevo banco cotizado.
Estas declaraciones aumentan las dudas sobre las injerencias políticas en las futuras entidades y han sentado como un jarro de agua fría entre los inversores: “No es lo que los mercados esperan oír”, explica Daniel Pingarrón, analista de IG Markets. El pasado 24 de enero, la ministra de Economía, Elena Salgado, compareció por sorpresa para explicar que exigirán mediante un real decreto que una mayor solvencia al sistema financiero, especialmente en el caso de las cajas, y que las que no lleguen a un 'core capital' de entre un 8% y un 10% serán intervenidas por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). El Ministerio calcula que estas exigencias podría suponer una recapitalización del sector de unos 20.000 millones de euros. “No han gustado los detalles que se han dado, hay cosas inciertas como las influencias de la política, las necesidades de recapitalización de 20.000 millones de euros que ha calculado el Ministerio de Economía, que juzgamos escasa, o el ‘core capital’ que se exigirá; tampoco han gustado los plazos, ya que el mercado quería ver la operación completada en mayo y no en otoño”, aclara Daniel Pingarrón.
En Renta 4, la analista de banca Nuria Álvarez está de acuerdo: “No es un factor positivo”. En su opinión, la actividad bancaria "debería estar orientada a una gestión privada” y no a obedecer objetivos espurios del “político de turno”.
Hasta el momento, las cajas de ahorro han funcionado como el brazo financiero de las comunidades autónomas, pero los expertos no creen que la pérdida de este apoyo vaya a estrangular económicamente a las autonomías, ya que tienen “el paraguas del Estado”, como apunta Daniel Pingarrón. “No parece que sea una amenaza”, dice, “preocupa más el mal uso que están haciendo de las emisiones de bonos comunidades como Cataluña, que pueden ser un problema para la contención del gasto”.
Todavía queda tiempo para que se despejen los interrogantes sobre las cajas de ahorro, mientras inversores españoles e internacionales evalúan la posibilidad de comprar participaciones en estas entidades. Los nuevos requerimientos de capital son una de las principales razones que fuerza a las cajas a convertirse en bancos, ya que en el caso de ser compañías cotizadas, la exigencia de 'core capital' -que compara los recursos propios frente a los activos- del Gobierno es del 8%, un ratio que puede subir hasta el 10% si no se está en Bolsa. Pero tienen hasta septiembre de plazo para acometer la conversión y cumplir con las nuevas exigencias del Gobierno, según explicó Elena Salgado. Por tanto, en los próximos meses se irán despejando todas las dudas.