Estados Unidos pide a Omar Suleiman que organice un Gobierno con los islamistas
El cese de Mubarak como presidente de Egipto es cuestión de horas
viernes 04 de febrero de 2011, 13:02h
Los detalles concretos de la propuesta norteamericana están siendo discutidos en estos momentos en El Cairo por expertos norteamericanos dirigidos por Frank Wisner, enviado por el Consejo Nacional de Seguridad. Los interlocutores principales de Wisner son los generales Omar Suleiman y Murad Muwafi que le ha sustituido en el cargo de jefe de los servicios secretos Mujabarat.
La novedad más importante de la propuesta norteamericana para salir de la crisis en Egipto es la incoporración de los Hermanos Musulmanes al Ejecutivo de transición. Se estima en Washington, y así lo ha aceptado Suleiman, que es la única baza posible para impedir la radicalización de un sector importante de la cofradía que caería inexorablemente en la red de la Gama Islamiya seguidora de Ayman el Zawahiri, el cerebro de la yihad terrorista internacional.
La resistencia de Mubarak a abandonar el poder se debe no sólo a la egolatría propia de los dictadores, sino al miedo a ser llevado ante los Tribunales. Toda su familia, al igual que la del dictador Zine Ben Ali en Túnez, está implicada en negocios, en robo y dilapidación de bienes públicos, incluído el tráfico de obras de arte, según los expertos internacionales.
El rey Abdalá de Arabia Saudita ha insistido ante sus interlocutores norteamericanos que Mubarak debe quedarse hasta las Elecciones. El monarca wahabita teme que si su país se convierte en refugio de dictadores y sátrapas árabes derrocados por sus pueblos, afecte seriamente a la imagen del país sagrado para los musulmanes que alberga las dos primeras ciudades objeto de peregrinación religiosa, La Meca y Medina. En esas condiciones parece más probable que Hosni Mubarak termine exilándose en Estados Unidos.
El 'Día de la Partida' Cientos de miles de personas tomaron este viernes nuevamente las calles del centro de El Cairo con motivo de la celebración del llamado 'Día de la Partida', convocada por los movimientos de la oposición para exigir la inmediata dimisión del presidente Hosni Mubarak. Hasta el momento, en medio de un fuerte cordón defensivo del Ejército, se han registrado pocos incidentes con los partidarios del mandatario.
La presencia masiva de manifestantes fue notoria desde primerísimas horas del día, a pesar del toque de queda y de las agresiones cometidas entre el miércoles y la noche del jueves por los partidarios de Mubarak, que causaron al menos trece muertos.
Para poder acceder a la plaza, los manifestantes tuvieron que pasar numerosos controles militares y esperar varias horas de colas alrededor del perímetro defensivo instalado por el Ejército. Por el paso del puente de Qasr el Nil, el ritmo de acceso a la zona por los puestos de control militar fue de tres manifestantes por segundo. Aparte, las cadenas humanas creadas por los manifestantes efectuaron sus propios registros para evitar la entrada de provocadores próximos a Mubarak.
Mientras se esperaba el comienzo de la manifestación, el ministro egipcio de Defensa, Mohamed Tantawi, se personó en la plaza junto a otros altos responsables militares y fue recibido por los manifestantes al grito de "Ejército y pueblo están unidos". Se trataba del primer alto responsable que visitaba el lugar desde que comenzaron las movilizaciones, el pasado 25 de enero.