Unión en los propagandistas
domingo 06 de febrero de 2011, 19:51h
Las elecciones a la Presidencia de la Asociación Católica de Propagandistas se celebraron el pasado sábado. Ganó el aspirante Carlos Romero Caramelo, que se enfrentaba por segunda vez al Presidente saliente Alfredo Dagnino Guerra. El nuevo Presidente consiguió 147 votos, frente a los 133 de Dagnino. Unas elecciones que han estado rodeadas por numerosas polémicas y posturas enfrentadas, muchas veces alimentadas, por los afines a uno de los candidatos. Unos comicios que se han celebrado por segunda vez en poco menos de dos meses, pues en los anteriores, que tuvieron lugar el pasado 7 de diciembre, el resultado fue de un empate que fue histórico, con 125 votos para cada uno de los candidatos.
Ahora, es hora de tranquilizar las aguas que han estado revueltas con un poco de mar de fondo, pues no hay que olvidar, que la Asociación Católica de Propagandistas es una obra que fundó el Cardenal Ángel Herrera Oria, ahora mismo en proceso de beatificación, bajo la inspiración del jesuita Ángel Ayala, de carácter nacional, y que nunca ha estado circunscrita a una sola diócesis y que tiene como fin “formar hombres que se proyecten en los campos de vida pública”.
Es el momento de mirar hacia el futuro unidos más que nunca, después de que estas elecciones han servido a muchos para “mirarse hacia adentro y con humildad y ver las debilidades propias”. Como decía Ángel Herrera Oria “un catolicismo estrecho, encerrado, egoísta, que piense solamente en sí mismo y en ganar el reino de los cielos olvidándose del hermano, ése no es fruto del Evangelio”, o “ si no eres hombre de unión, si eres hombre de división, si eres hombre de lucha, de murmuración, de detracción, puedes tener el temor de que no actúa en ti vivamente el Espíritu Santo”.
Así que queridos amigos propagandistas es hora de trabajar en unidad, más que nunca, porque los que están fuera de las obras de la Iglesia desean que esas obras se derrumben. Es su arma. Es la que tienen y no les podemos dejar, más allá de disputas que, gracias a Dios no son conocidas. Por eso, “unión entre los propagandistas”, porque, y volvemos a Herrera Oria, “hemos de ver en la Asociación una obra de Dios… y los propagandistas somos de todas las obras de Dios”.