Los de Sortu no aguantan ni 24 horas de buenismo
Alejandra Ruiz-Hermosilla
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ruizhermosillaelimparciales/14/14/26
martes 08 de febrero de 2011, 13:22h
No engañaron a nadie porque ni rechazaron ni se opusieron a la violencia ejercida por ETA durante los cuarenta años de terrorismo sangriento a los que nos ha sometido. Sólo rechazaron y se opusieron al “uso de la violencia o la amenaza de su utilización para la consecución de objetivos políticos, incluyendo la violencia de ETA si la hubiera, en cualquiera de sus manifestaciones”. Mostraron su rechazo y oposición, pero no condenaron porque la reforma de la Ley Electoral del pasado 30 de enero no la exige.
Nadie confió en su discurso, lleno de trampas, porque se refirieron al “reconocimiento y reparación de todas las víctimas” de las “múltiples violencias” que ha habido en el País Vasco. Un insultó en toda regla a las víctimas del terrorismo y al Estado de Derecho.
Presentaron su nueva marca política y adelantaron los estatutos de la misma al dictado de mínimos de la Ley de Partidos y de la sentencia del Tribunal Supremo de ilegalización de Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB).
Estaba clarísimo que Sortu era más de lo mismo, más de ETA-Batasuna, lo dijeron ellos mismos, los mismos de siempre, de forma muy clara, sólo había que querer escuchar y entender. Y que prestar atención a la reacción de quienes bien les conocen, las víctimas. Pero es que la constatación de tal evidencia no ha tardado ni 24 horas en llegar. En entrevista con la SER, Rufino Etxeberría, dirigente de Sortu y sobre el que pesa una petición del fiscal de doce años de cárcel por pertenencia a organización terrorista, ha retomado explícitamente el lenguaje proetarra que sólo había escondido y ha hablado de “lucha armada”, “violencia política de ETA”, “presos políticos”, “otras violencias represivas”… Y ha dicho: “Somos víctimas de un montaje jurídico procesal”.
Es más que posible que el Tribunal Supremo considere que Sortu reúne los requisitos imprescindibles para inscribirse en el registro de partidos y que así concurra a las próximas elecciones municipales. Pero eso sólo significará que en la Ley de Partidos aún quedan coladeros que será necesario tapar más pronto que tarde para evitar que otra marca política de ETA, con los batasunos de siempre o con unos nuevos, acceda a las instituciones de nuestra democracia.
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Periodista
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