Fracasaron las negociaciones para lograr una “salida honorable”
El cómo Muabarak ha chantajeado a todos para no salir de El Cairo, [b]por Pedro Canales/ correponsal en el Magreb[/b]
viernes 11 de febrero de 2011, 12:47h
Al final no hubo acuerdo. Hosni Mubarak se resistió a todas las presiones internas y externas, y amenazó con sacar a relucir varios ases de su baraja. El rais egipcio no quiere pasar a la historia como el Shah de Irán, ni como su homólogo tunecino Zine Ben Ali. Quiere salir por la puerta grande con honores, con toda su fortuna y sin juicios.
Al final no hubo acuerdo. Hosni Mubarak se resistió a todas las presiones internas y externas, y amenazó con sacar a relucir varios ases de su baraja. El rais egipcio no quiere pasar a la historia como el Shah de Irán, ni como su homólogo tunecino Zine Ben Ali. Quiere salir por la puerta grande con honores, con toda su fortuna y sin juicios.
Cuando el director de la CIA Leon Panetta aventuró ayer jueves que probablemente Hosni Mubarak “abandonará el país esta noche” no era por mala información. Hasta mediada la tarde continuaron en el palacio presidencial de El Cairo negociaciones entre enviados norteamericanos y el presidente egipcio. La propuesta de Washington, principal aliado y sostén del régimen, era de garantizar la inmunidad de Mubarak y encontrarle el país que desease para su retiro definitivo, que podía ser Alemania, Estados Unidos o cualquier isla del Caribe. Pero para sorpresa de los americanos, Mubarak rechazó todas las propuestas. Quiere pasar a la historia como un Presidente comparable a Saladino, si no a los faraones de la antigüedad. No está dispuesto a escaparse por la puerta trasera.
Para ello, Mubarak ha utilizado su mejor baza: el chantaje. El dúo Mubarak/Suleiman disponen de toda la información más confidencial sobre el quién es quién en Egipto, los negocios sucios, la corrupción, las intrigas, no sólo de la alta clase política y de los funcionarios del Estado, sino de la cúpula militar. Todos le temen porque saben que si se ve arrinconado, lo utilizará y sacará a la luz pública lo que hay en las cloacas del Estado.
Pero además Mubarak se puede permitir de echarle un pulso a Occidente, en particular a los Estados Unidos. No por razones de geopolítica, ni sacando el espantapájaros del islamismo radical, ni dejando traslucir que podría quebrarse el acuerdo de Camp David y saltar en pedazos la paz con Israel.
La baza principal de Hosni Mubarak en relación a Wasnhington consiste en las comisiones que ha cobrado durante más de cuatro decenios, desde que accedió a comienzos de los años 70 a los puestos de mando del Ejército del Aire. A partir de entonces Hosni Mubarak recibió comisiones sustanciosas en todos los contratos militares que Egipto firmo con Estados Unidos, primero en la compra de aviones, después en el resto. De este modo el rais amasó una fortuna difícil de evaluar pero que supera con creces los 30 ó 40 mil millones de euros. La baza de Mubarak es simplemente la de hacer público quién, cómo y cuándo le pagó dichas comisiones; y esto afecta a altos cargos del pasado y del presente del Pentágono, de la Casa Blanca y de los grandes consorcios armamentistas americanos. Estados Unidos no se puede permitir el lujo de que todo esto salga a la luz, y ha cedido ante el chantaje de Mubarak. Hoy, sólo la calle, la oposición política y sectores militares de Egipto, podrían obligarle a dimitir.