Un cambio positivo para ARCO
viernes 18 de febrero de 2011, 07:58h
Ayer se abrió al público la 30ª edición de Arco, que ya ha sido bautizada como la edición del cambio. Cambio, primero, porque estrena nuevo director, Carlos Arroz, que se ha marcado como objetivo encontrar un nuevo modelo más cabal, que se ajuste a la situación actual del arte contemporáneo y que se pueda mantener en los próximos años.
Y cambio, en segundo lugar, porque la nueva dirección ya ha dejado su sello en cuestiones básicas como el tamaño y las aspiraciones de la feria. Este año se ha apostado por un modelo más reducido, con menos galerías -197 representando a 21 países-, y por un apoyo decidido a las nuevas generaciones. Los espacios Opening, que incluye a 19 jóvenes galerías europeas, y First Collector, que pretende captar a nuevos aficionados al arte, son dos de las iniciativas con las que la dirección de Arco espera atraer a las nuevas generaciones.
Pero sobre todo, el cambio fundamental reside en que los responsables de Arco se han atrevido a algo tan lógico y cabal como convertir la venta –real y palpable- en el objetivo de la feria por encima de otras cuestiones. Hasta ahora Arco no había dejado de ser un evento social, con su toque estrafalario y extravagante, con el que dar la impresión de que el arte moderno tenía un hueco en España, pero nada más. No se apostaba por las obras que mejor respuesta pudieran tener en el mercado ni por atraer a los coleccionistas que realmente pudieran adquirirlas. Se anteponía el carácter de escaparate del arte contemporáneo al de lugar de compra-venta. Un error.
Las ferias son exhibición, desde luego, pero, sean de arte o de ganado, están para que se produzca un intercambio mercantil y no para recrearse en la mera admiración de sus productos –para eso ya están los museos-. Esperemos que el viraje de Arco se consolide ya que no sólo devalúa la feria sino que, por fin, la profesionaliza y puede convertirla en un auténtico referente internacional en el campo del arte contemporáneo.