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[i]Saber que se puede. Veinte años después[/i]

Irene Villa: "La derrota llega con el desaliento, si tiras la toalla has perdido"

viernes 18 de febrero de 2011, 09:12h
Aquella niña que hace 20 años fue víctima de un terrible atentado de Eta que la dejó sin piernas es hoy una mujer de 32 años que derrocha fuerza, voluntad, espíritu de superación y sobre todo esperanza. Valores que Irene Villa ha plasmado a la perfección en la nueva edición de Saber que se puede, un libro de testimonio con el que se sufre y al mismo tiempo se recoge un mensaje de amor y de superioridad moral. Por Miriam Carmona
A la entrevista con Irene Villa en la sede de Planeta en el madrileño Paseo de Recoletos acude una mujer de 32 años, perfectamente maquillada, que luce una manicura impecable y viste muy juvenil. Su mirada transmite una dulzura inusitada y, en su conversación, se palpa un derroche de seguridad en sí misma, valor y una cierta superioridad moral para con aquellos que en su día -ya hace 20 años- truncaron su vida en un atentado terrorista.

-Como periodista, se suma a la larga lista de profesionales de la comunicación que sienten la necesidad de escribir un libro, una novela o un relato.
La verdad es que esta vez -con la reedición de Saber que se puede- la intención ha sido compartir un montón de cosas que me han ocurrido, incluso mucho más fuertes que el atentando. Las cosas son como uno se las tome, yo el atentado lo llevé fenomenal porque tenía mucha gente a mi lado y, sin embargo, luego me han ocurrido otras cosas como la operación de Suecia -la oseoreconstrucción- y el accidente en la nieve, que mediáticamente no han tenido tanta importancia pero que para mí sí que la han tenido. En realidad, este libro no lo he hecho con una necesidad de profesional, escritora o periodista, lo he hecho con una vocación de psicóloga y con la intención de ayudar. Sé que mi experiencia ayuda a la gente, por el “feedback” que recibo y porque a mí los que más me ayudaron en mi recuperación en Suecia fueron los propios amputados que ya habían pasado por lo mismo que yo.

-Tras la primera publicación de Saber que se puede siguió escribiendo. ¿Tenía intención de publicar este segundo libro?
No, escribía sin intención de publicar. De hecho, un día mi hermana me dijo “pero, ¿qué haces escribiendo otra vez sobre ti? ¿No sacarás otro libro sobre tu vida?” Le dije que no, escribía por desahogarme y también fue como una especie de catarsis. En Suecia, al contrario que cuando ocurrió el atentado, me sentía muy sola y tenía muchísimos dolores. Me alegra, sin embargo, que se haya reeditado, aunque no fue idea mía, fue de la editorial. Tenía ganas de transmitir que se puede, pero todavía más que hace siete años.

-Este libro es un canto a la esperanza que explica cómo con voluntad todo se consigue. Qué bonito suena, pero qué complicado ponerlo en práctica o ser perseverante.
La verdad es que es muy difícil porque a veces te falta esa esperanza o voluntad. Pero, la esperanza es un motor al que uno se agarra y que creo no debemos apagar nunca. Yo me decía si no pierdo la esperanza, algún día llegaré a estar bien. Aunque cuesta, pienso que la derrota llega con el desaliento, si tiras la toalla has perdido.

Momento durante de la entrevista con Irene Villa. Foto de Manuel Engo

-En la presentación usted dijo que este libro a diferencia de su primera edición contiene más espiritualidad. De hecho cuenta un episodio en Suecia con un Pastor anglicano que obró un milagro con usted. ¿Cree Irene en Dios?
Justo estoy en esa búsqueda. En el primer libro me criticaron una falta de espiritualidad, me decían que faltaba Dios y en esta edición le he intentado incluir. Sé que hay algo, porque me he salvado de muchas y yo misma soy un milagro por todas las cosas que me ha pasado y cómo las he superado. Yo lo que hago es dar gracias a Dios siempre. Estoy en el camino de la fe, que creo que es el camino para ser feliz. En lo que sí estoy segura que creo es en los ángeles. Además, ángeles en la tierra y ángeles que se han ido. Por ejemplo, el chico que me dijo que existían los tornillos de titanio es mi ángel porque me guío hacía la operación que me ha cambiado la vida.

-Saber que se puede no es un libro dirigido sólo a gente con discapacidad, porque contiene valores universales que pueden calar a cualquiera, pero, ¿cree que todo el mundo es capaz de comprenderlos?
Mucha gente me dice que no se cree que yo pueda perdonar. Yo perdono porque quiero ser feliz, porque quiero estar bien conmigo misma y mantener una paz interior que los terroristas no tienen ningún derecho a robarme, bastante con que me han quitado una parte física para que me dejen sin mi parte espiritual. Al revés creo que la han fortalecido, tengo más fuerza y más moral gracias a superar este atentado.

-En el libro hay pasajes sorprendentes, sobre todo en el que cuenta las experiencias casi “paranormales” que vivieron usted y su familia en los días previos al atentado.
A mí me han pasado cosas en la vida que llámalo coincidencia o casualidad, pero fue increíble que una gitana me dijera que iba a cruzar el charco, que un amigo de mi madre pronosticara que iba a dejar de trabajar, tuve pesadillas en las que aparecíamos mi madre y yo troceadas y la misma mañana del atentado mi hermana aterrada quiso no ir al instituto y no dejarnos solas. Siempre me han rodeado la providencia e incluso en el sentido positivo, pues antes de conocer a mi chico, una mujer en Menorca me dijo que iba a conocer a un hombre muy especial que me iba a dar mucho amor e iba a ser el padre de mis hijos. A mí me resulta increíble, pero la verdad es que me ha ocurrido.

-Entre el material inédito que incluye esta edición escribe sobre una conversación que mantuvo con un ex terrorista del IRA. Si se le presentara la oportunidad de conversar con un ex miembro de Eta, ¿lo haría?
Sí, sin ningún problema. Siempre que como Shane O’Doherty, ex terrorista del IRA, cumpla con su condena y pida perdón a sus víctimas. Además, O’Doherty llegaba más allá, pues me confesó que se sintió manipulado por el IRA, con lo cual un etarra seguramente si sale de esa secta me diría lo mismo. Ojalá los etarras siguieran el ejemplo de O’Doherty, una persona encantadora que hasta me ha invitado a su casa en Irlanda del Norte. Aunque en este libro me he querido alejar del asunto del terrorismo, he incluido esta conversación como ejemplo de que todos merecemos una segunda oportunidad y que yo incluso se la doy a un etarra, un asesino o un terrorista. Así se demuestra la superioridad moral que tenemos las víctimas, que somos capaces incluso de perdonar y volver a acoger en la sociedad a un terrorista.

Momento durante de la entrevista con Irene Villa. Foto de Manuel Engo

-Entre tantas cosas, en el libro se aprecia que es una apasionada del esquí. Tanto que casi queda tetrapléjica de una caída. ¿El miedo no existe para usted?
En un principio me daba mucho miedo esquiar, pero en cuanto empecé a defenderme me di cuenta que el dudar e ir insegura fomentaba más las caídas. Entonces, creo que he sido demasiado intrépida y atrevida. Aunque en la caída que me dañe el cuello, fue más fruto de la mala suerte, porque pillé una placa de hielo, di hasta vueltas de campana y se me aplastaron las vertebras porque ya tenía una hernia de disco que desconocía. También de esta lección he aprendido, porque ahora me cuido mucho más, hago la gimnasia con mucho más control y bajo vigilancia de un fisioterapeuta.

-Transmite mucha seguridad…
Bueno, esa es la imagen que doy. Sin embargo, a la hora del trabajo no soy tan segura. Por ejemplo, cuando hago mi columna para el periódico o en el libro de investigación en el que trabajo, le doy mil vueltas. En esencia, soy segura pero muy perfeccionista y auto-exigente. De hecho, ahora estoy muy estresada porque tengo un calendario imposible que espero cumplir: tengo campeonatos de esquí, los entrenamientos, promoción de Saber que se puede, presentar el libro de investigación en mayo y preparar mi boda

-Las dificultades que se le han planteado en su vida lejos de pararle los pies le han empujado a viajar, estudiar, practicar deporte… ¿Es consciente de lo que ha logrado?
La verdad es que me siento muy orgullosa, sobre todo por las medallas, porque el esquí ha sido un reto muy complicado. Jamás pensé que podía llegar a ser campeona de España, ha sido una gran satisfacción y un aliento para seguir trabajando. Ojalá que en la copa de Europa en marzo acabe las carreras y pueda quedar entre las diez primeras del continente.
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