La escritora Ángela Vallvey se ha sumergido en las calamidades de la Unión Soviética y en las atrocidades que deja a su paso la mafia para dar forma a una novela, "El hombre del corazón negro", en la que la esclavitud, el sometimiento de las mujeres y la lucha por la supervivencia acaparan todo el protagonismo. Un relato para hacer reflexionar en el que no falta la ironía característica de la autora.
Cuando escribió La ciudad del diablo dijo que le había servido para sacar conclusiones ideológicas muy duras sobre España. ¿Le ha ocurrido lo mismo con El hombre del corazón negro?Las conclusiones son siempre dolorosas y tremendas. Siempre que escribo una novela me empeño en aprender algo. No lo consigo tanto como me gustaría, aunque es cierto que logro aclarar algunas tinieblas. El estalinismo ha dejado muchas heridas que no cicatrizan de un día para otro, sino que permanecen en el tejido social y conforman el presente. La historia no pasa en vano.
Las mujeres son las grandes protagonistas de su relato. Escribe que, en el mundo, todo juega en contra de ellas.En el mundo hay un impulso “feminicida” y violento contra las mujeres que va desde la violencia doméstica, que se vive en Occidente, hasta el asesinato masivo, por ejemplo. Hay un odio contra ellas por la idea de que son imprescindibles, por ser la fuente y el origen de todo. Pese a que el mundo cambia y, con él, el poder de la mujer, éste sigue siendo insuficiente. Todo esto me lleva a pensar que, realmente, la conquista de los derechos y de la posición de la mujer es muy reciente. Esa pulsión, o más bien repulsión, sigue estando patente en todo el mundo.
Dedica la novela a los que murieron en la catástrofe de Chernóbil. ¿Le conmocionó aquel episodio?Sí, me impresionó vivamente. Se va a cumplir dentro de poco el 25 aniversario de un accidente terrible que pudo ser una catástrofe mundial. En la novela, esta historia no cabía, pero no quería pasar la oportunidad de hacer referencia a ella porque la considero un símbolo de lo que era la Unión Soviética. Me refiero a la nobleza, la obediencia ciega y la brutalidad que fueron inculcadas en el hombre soviético y que le llevó al extremo de provocar este accidente y, al mismo tiempo, sacrificarse para detener el desastre.
¿Aquellos hombres fueron conscientes de lo que hacían?Unos sí, pero otros no. Algunos fueron engañados con que iban a librarse del servicio militar en Afganistán pero, pese a que muchos actuaron por falsas promesas, otros sabían lo que había, sobre todo los más cultos, entre ellos los ingenieros y los pilotos. No deja de ser una hazaña que se cobró cientos de miles de muertos. Ni siquiera hoy se sabe con exactitud cuántos fallecieron debido a que, por entonces, todavía funcionaba el hermetismo soviético. En definitiva, murieron muchos para evitar que lo hicieran o hiciéramos otros tantos.
El verdadero significado de inmolarse...Efectivamente. Es una historia de la que se ha escrito muy poco. Se ha corrido un velo absurdo sobre este asunto. Representa lo desconocido. No sabemos lo que es la energía nuclear. No tenemos experiencia. Es un misterio.
Aunque aquellos hechos fueron terribles, la lectura que se desprende de El hombre del corazón negro es una llamada de atención sobre la amenaza de la mafia en España.España es de los países llamados “pigs” o cerdos, paraísos de esta emigración peligrosa por el flujo de dinero negro que mueve. En los países exportadores del dinero criminal, la mafia está incrustada en la política, tanto que ya es complicado diferenciar una cosa de la otra. Creo, por eso, que se acabará infiltrando en la política tarde o temprano si no funcionan las razones de la libertad y de la conciencia democrática. Su avance es imparable porque el poder del dinero es extraordinario, más en nuestro tiempo y en la situación de depresión y decadencia que vive toda Europa.
¿Así que en un contexto económico debilitado la mafia gana posiciones?El dinero que procede del crimen es una parte brutal del PIB del mundo. Sería un atrevimiento por mi parte decir que el dinero negro está siendo el factor fundamental de la situación económica actual, pero sí diría que es una variable a tener en cuenta. Las situaciones que han originado esos flujos de dinero sucio -mejor definición que negro- han podido condicionar la economía.
La vida de Polina, uno de los personajes, es un retrato atroz de la trata de personas. Me ha sorprendido lo que dice de ella, que no viaja por ciudades, sino por prostíbulos. Sí, Polina viaja de jaula en jaula y de prostíbulo en prostíbulo, igual que un esclavo en la Antigüedad. Este personaje representa una tendencia en el mundo hacia la esclavitud que me pone los pelos de punta. La trata de personas es una parte pequeña de este mundo sucio, en el que los negocios criminales se hacen a lo grande, en las altas finanzas, la energía o el tráfico de armas. Pese a todo, esta forma de esclavitud sigue existiendo porque las personas están consideradas el material más fácil de comprar y vender.
¿Cómo explica que sus personajes hablen de suerte en circunstancias extremas?Porque podría haber sido peor. Eso tiene que ver con la capacidad de resistencia del ser humano. Somos máquinas hechas para sobrevivir. Cuando conocemos la cara amarga y fúnebre de la realidad y comprobamos que seguimos vivos, nos sentimos afortunados. Muchos de los problemas que tenemos son superficiales. No nos enfrentamos a la cara salvaje de la vida.
¿Qué habría sido de ellos si hubieran tenido un libro entre las manos?Les habría ayudado. Es lo que me ha ocurrido a mí. Resulto pesada al decirlo tanto, pero es cierto. Los libros me han salvado de la soledad, de la tristeza y de la desesperación. Me considero muy afortunada de ser lectora. Cuanto menos cerca estemos de los libros, menos libres seremos.
¿Es la mejor manera de huir de la ignorancia y el miedo?Sí, la ignorancia es la hermana pequeña del miedo. Cuanto más ignorante eres, más fácil eres de manipular y manejar y, por lo tanto, es más probable que sientas terror. Es, entonces, cuando te conviertes en alguien vulnerable. Al mismo tiempo, sin embargo, el conocimiento te da una conciencia de pesimismo respecto a la condición humana que te hace preguntarte cómo es posible que, pese a la cantidad de avances logrados, seamos los mismos que hace 2.000 años. Pero no hay que perder la esperanza de que algo bueno pueda pasar mañana.
¿El sentimiento de pertenencia a la patria nunca se pierde?Más allá de los sentimientos nacionalistas, que es algo que me parece muy decimonónico, creo que los seres humanos quieren morir en el sitio donde nacieron, el lugar que reconocen. De ahí viene la sensación de pertenencia a la tierra. Cuando la gente se desplaza a otro país, lo hace por necesidad y no por placer. Uno no se lanza a lo desconocido por motivos espurios. Es lo que le ha ocurrido y le ocurre a todo aquel que emigra.