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Una gran noticia: La Vanguardia en catalán

Juan José Solozábal
jueves 03 de marzo de 2011, 15:17h
No me levanto tan pronto como dice hacer Vargas Llosa, pero si que comienzo temprano el día, asimismo preparando las clases de la mañana en la Facultad y leyendo la prensa: de la prensa de Madrid , seguro, El País, y después El Correo de Bilbao y La Vanguardia de Barcelona. Leo todas las mañanas el periódico catalán, aunque no sea el día en que escriba Francesc de Carreras: Me gusta el detalle vasco del periódico. Kepa Aulestia y, especialmente los artículos tan sensatos e informados de Florencio Dominguez Iribarren. Cuando duden sobre la postura adecuada en relación con alguna de las cuestiones que afectan a Euskadi, recurran a Iribarren: tiene una memoria, o archivo, prodigiosa, y una sensatez y bonhomía a prueba de bomba.

Un día le dije, en broma a Enric Juliana, el subdirector de La Vanguardia con mando en plaza en Madrid, y para mí el periodista más brillante de los periódicos de nuestros días, que no sé desde donde escribe. Yo creo que no ha roto todavía con Gaziel ni con Plá. O sea que entiende las relaciones entre Cataluña y España de acuerdo con un dualismo, que podría convenir en nuestros años mozos, entendido más simplistamente que lo hacía Vicens, que se refería al triángulo de ferreteros, cerealistas y textiles algodoneros como constitución verdadera de España, pero que hoy no se sostiene. Creo que Juliana habla desde posiciones próximas al confederalismo, que ni son viables constitucionalmente hablando ni hacen justicia a la estructura pluralista de poder. Decididamente no existe esa Castilla como alternativa polar española a Cataluña. Llevaba, en suma, razón Juan Ramón protestando cuando se llamaba, así sin más, castellanos a los andaluces.

He leído La Vanguardia desde siempre, en algunos momentos especialmente, por ejemplo cuando, andando por mis veinte años, preparaba el ingreso en la facultad de periodismo de Navarra. Seguía con todo detalle la información internacional servida por los corresponsales formidables del diario. En el tardo franquismo, para enterarnos de lo que pasaba en Madrid, el periódico que leíamos era el diario de Barcelona, o sea, La Vanguardia con sede en Marqués de Cubas.

Hoy he leído, a primera hora como digo, una gran noticia en el gran periódico, que no puedo menos de comentar. Muy pronto, para mayo, La Vanguardia aparecerá en catalán. Me parece que es una muestra de la normalización lingüística de Cataluña, que debe ser valorada muy positivamente. He sostenido desde siempre que el modelo lingüístico constitucional, esto es el de la Norma fundamental y el estatutario, es el bilingüismo perfecto, un sistema que no pretiere, margina o privilegia a lengua alguna, no por tanto al castellano, lengua común de todos y, en este caso, tampoco al catalán. No puede negarse la condición de lengua vehicular al castellano en Cataluña, que disfruta en los términos en que tal naturaleza le corresponde al catalán. Pero en la vida ordinaria social la recuperación corresponde al catalán que ahora ha dado un gran paso con la decisión libre y sensata del gran rotativo de sacar una edición en tal lengua. Qué bien entonces que se peralte la condición oficial del castellano en Cataluña, que es lo que escrupulosamente hace la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, y que la Sociedad dé pasos que contribuyan a la normalización, en su seno, equiparada del catalán con el castellano .

Para la integración política que es un objetivo irrenunciable de nuestro sistema autonómico es de la mayor importancia un tratamiento correcto de las cuestiones lingüísticas, cuya dimensión espiritual es obvia. Porque si se me permite decirlo frente a lo que a veces se puede sostener simplificadamente no solo hay derechos lingüísticos. En realidad las lenguas también tienen sus derechos, entendiendo por tales evidentemente no pretensiones atendidas por una concepción animista en que a veces incurren los defensores de los llamados derechos colectivos, sino una posición institucional, referida a un bien que la comunidad aprecia como es la riqueza lingüística, que el derecho ha de proteger.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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