www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

reseña

Agustín de Foxá: Nostalgia, intimidad y aristocracia

sábado 05 de marzo de 2011, 22:29h
Agustín de Foxá: Nostalgia, intimidad y aristocracia. Edición y prólogo de Jordi Amat. Fundación Banco Santander. Madrid, 2010. 416 páginas. 20 €
El almanaque de los últimos años conoce diversas publicaciones que revelan el interés por la obra menos conocida del aristocrático autor de Madrid, de Corte a checa, Agustín de Foxá. Recientes son la antología poética preparada por Luis Alberto de Cuenca, la edición de ciertos textos cercanos a la ciencia ficción o una recopilación de artículos realizada por Jaime Siles, quien descartó algunos de los presentes en el libro que ahora nos ocupa. Contrario a lo que pudiera pensarse, la atención por la obra de Foxá ha aumentado considerablemente en estos últimos años, rompiendo la tópica imagen del conde que construyera en parte el libro Kaputt de su amigo Curzio Malaparte.

Este nuevo volumen presenta una amplia parte de su diario durante la Guerra Civil y el epistolario cruzado con la familia durante el periodo entre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, en su mayoría de mayor valor autobiográfico e histórico que literario. También se incluye una pequeña selección de artículos ya conocidos. El grueso del libro y quizá lo valioso del mismo es la exótica obra de teatro en verso libre y armónico Cui Ping Sing, poco conocida y que algunos tienen por lo mejor de él.

Agustín de Foxá, poeta, dramaturgo, académico, siendo solo en parte todo esto no ha cuajado en el canon contemporáneo. El desaliento por la escritura le arrastró embebecido a las dotes conversacionales que tan bien dominó y ejercitó para deleite de oyentes y comensales. El trashumante diplomático de conversación centelleante llevaba sus alforjas cargadas de anécdotas. Como bien reconociera el propio autor, la vehemente inclinación juvenil por las letras quedó diluida en su madurez por unos tenues arrestos literarios que consumió en artículos, aquello que siempre consideró de mayor valía en su obra. De su poesía, teñida de ideología por doquier, se salvan acaso un manojo de poemas como relámpagos; pienso al menos en “Inútil primavera”, “Brindis a la carrera”, “Mediterráneo”, “Despedida a los amigos”, “Poema del tedio del mundo actual”. Sugerido queda cómo la falta de voluntad en primer lugar y de obra en segundo facilitó el problema de su ubicación en el canon. Jordi Amat reflexiona en el prólogo con argumentación diversa e interesante.

La semblanza más exacta de tan curioso personaje nace de su propia pluma: “Gordo; con mucha niñez aún palpitante en el recuerdo. Poético, pero glotón. Con el corazón en el pasado y la cabeza en el futuro. Bastante simpático, abúlico, viajero, desaliñado en el vestir, partidario del amor, taurófilo, madrileño con sangre catalana. Mi virtud la imaginación; mi defecto la pereza”. La lúcida descripción define con rigor el entramado literario de toda su obra y su problemática posición en la historia literaria.

Foxá gustaba de contar cómo nació un miércoles de ceniza entre mascarones y una charanga que tocó la Marcha Real. El universo literario de este romántico rezagado se empapa de esta atmósfera. En definitiva, Foxá, quien se jactó ante cierta embajadora extranjera de ser “…el lujo del Régimen”.

Por Francisco Estévez
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

+
0 comentarios