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publicado el primer libro de retratos fotográficos del cantante, [i]Mick Jagger. El libro de fotos[/i]

Setenta y dos maneras de desnudar a Mick Jagger foto a foto

jueves 10 de marzo de 2011, 17:00h
Astuto, ambicioso o carismático son algunos de los adjetivos que definen a Mick Jagger, aunque no son los únicos. Prueba de ello son los 72 retratos fotográficos del líder de The Rolling Stones runidos en de “Mick Jagger. El libro de fotos”; un volumen que permite repasar 44 años de la vida de este cantante, leyenda del rock.
La publicación de Mick Jagger. El libro de fotos (La Fábrica Editorial), un volumen en el que han sido reunidos 72 retratos del líder de The Rolling Stones, propone un repaso, foto a foto, a 44 años de la dilatada trayectoria de esta figura de la música rock, en activo desde hace más de 50 años.

Las instantáneas captadas por nombres tan relevantes como Annie Leibovitz, Andy Warhol o Karl Lagerfeld muestran a un Jagger sonriente, irónico y pensativo, pero también andrógino, maduro o, incluso, descontrolado. Una imagen de Harry Goodwin, en la que retrata a un recién estrenado líder de los Stones aferrado a un micrófono de metal, sirve para dar comienzo a este recorrido, que concluye con una fotografía captada por el cantante Bryan Adams en 2008.

Figura de gran carisma, la crítica musical continúa rindiéndose ante él. Francisco Chacón, jefe de la sección de Cultura de El Mundo, lo califica de “astuto, muy inteligente, terriblemente carismático, cínico y vividor”. Coincide con él Julio Ruiz, director del programa Disco Grande de RNE 3: “Mick Jagger es un frontman, es decir, un foco de atención por su planta, sus poses, su forma de cantar y su dominio del escenario”. Algo que concuerda con lo que piensa Darío Manrique, periodista musical de El País: “Es muy trabajador; un cantante que respeta a su público y busca dar siempre el mejor espectáculo posible”.


Jagger nació en 1943, en plena II Guerra Mundial. Sin oportunidad de emprender estudios universitarios, los ritmos de la raza negra de los míseros barrios urbanos de Chicago pronto calaron hondo en un, todavía, músico amateur. Su carrera comenzó en 1960 cuando conoció a Keith Richards, guitarrista de la banda. Sólo cuatro años más tarde publicaron su primer álbum, The Rolling Stones, que llevó al grupo a su primera gira por Estados Unidos, cuna de las enseñanzas musicales negras que tanto influyeron en las primeras canciones de la banda. Manrique no tiene dudas sobre la importancia de Jagger para el grupo: “Su ambición, en el buen y mal sentido de la palabra, es lo que ha mantenido a los Stones unidos después de 50 años”.

Su trascendencia en la música del siglo XX es indudable. “Es el arquetipo de lo que es una estrella del rock”, dice Chacón, quien afirma que “no hay ninguna duda de que es uno de los mejores cantantes junto a Jim Morrison o David Bowie”. Manrique lo corrobora: "Es uno de los grandes del siglo XX”. Ruiz va más allá y opina que las etapas de los 60, 70 e, incluso, 80 de los Stones “dieron los mejores discos del grupo”; álbumes que sitúan a esta banda entre las “cinco grandes de todos los tiempos”.

Más allá del micrófono
Valorado por su calidad como vocalista, la crítica responde a qué habría sido de la banda si Jagger, además de cantar, hubiera tocado un instrumento. “Habría sido un grupo diferente”, dice Manrique, quien aporta un dato revelador sobre el cantante: “Toca de maravilla la armónica por influencia de los grandes bluesmen”.

Los Stones tienen de bueno, según Manrique, que “se nutren de la dualidad Mick-Keith, uno al micro y otro a la guitarra”. Un tándem que, a su parecer, es uno de los aspectos “más atractivos del grupo”, aunque opina que estas personalidades tan contrapuestas –“Keith es el ‘rockero’ auténtico y Mick, el antipático hombre de negocios que vende su alma al diablo”- resultan, a veces, “exageradas”.

© Bryan Adams / Camera Press, 2008
A Jagger “le van las manos libres”, dice Ruiz, quien sostiene que si el cantante británico hubiera tocado un instrumento, “nos hubiéramos quedado sin sus paseos de izquierda a derecha en el escenario”.

Aunque el grupo “habría sido distinto”, en opinión de Chacón, de lo que no hay duda es de que sería “impensable” sin la figura de su vocalista “por su fuerte personalidad”. Para explicarlo, este periodista recuerda lo que les ocurrió a The Doors cuando quisieron volver a tocar tras la muerte de Morrison: “Fue un desastre y un espectáculo patético”.

A sus 67 años, continúa copando titulares y llenando estadios a golpe de cadera, además de involucrándose en nuevos proyectos. Prueba de ello es el nuevo álbum en el que se encuentra trabajando junto a Dave Stewart, de Eurythmics. En esta ocasión, el líder de The Rolling Stones lo hará en solitario, aunque no es nuevo para él, ya que suma cinco discos sin el resto del grupo. ¿Qué retos le quedan entonces por cumplir? Probablemente ninguno o quizá sí, y continúe soñando con superarse.



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