Zapatero o la incertidumbre económica
viernes 11 de marzo de 2011, 01:26h
El mismo día que el Banco de España hacía oficiales las necesidades reales de capital de la banca española, la agencia Moody's rebajaba la calificación de la deuda soberana española. Una pésima noticia para la política económica del Gobierno, golpeada en su línea de flotación por una realidad que, de un tiempo a esta parte, no hace más que segar los virtuales “brotes verdes” de Elena Salgado. La cual, por otra parte, tampoco ha estado especialmente afortunada a la hora de explicarse, ya que acusar de precipitación a quienes no hacen sino plasmar la situación real de la economía española es una excusa de mal pagador. Por si esto fuera poco, el Banco Central Europeo -BCE- alertaba de que la puesta en marcha del Real Decreto de recapitalización del sistema financiero podría frenar el flujo crediticio, perjudicando considerablemente a la economía.
Bien es verdad que en este último asunto el propio BCE reconoce que el Gobierno ha hecho los deberes, exigiendo a las entidades financieras de cara a obtener una mayor solvencia, aunque la bonanza de la medida en cuestión puede acarrear una mayor reticencia a la hora de conceder créditos. Son esas mismas entidades financieras, especialmente las cajas de ahorros, las que más dudas ofrecen a los mercados. Han sido demasiados años de ingerencias políticas e inversiones de riesgo con el ladrillo como denominador común las que conducen a la actual coyuntura, y aquí tampoco las tintas han de cargarse exclusivamente en el Gobierno. Pero donde sí reside su cuota máxima de responsabilidad es en la excesiva carga de deuda proveniente de las comunidades autónomas. Consecuencia, por otra parte, de una descentralización tan irracional como dañina. Los resultados, a la vista están. Precisamente ahora que estamos en vísperas de unas elecciones autonómicas, bien haría el PSOE en redefinir su modelo autonómico, ese que tanto daño está haciendo a la economía española en su conjunto.