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CRÓNICA CULTURAL

Fotografías de Lartigue o el arte de captar la magia de la existencia

domingo 13 de marzo de 2011, 20:06h
El CaixaForum de Madrid ofrece, desde el 4 de marzo y hasta el próximo 19 de junio, la obra de uno de las mayores figuras de la fotografía del siglo XX: Jacques-Henri Lartigue, maestro de la experincia. Además, dos museos londineses, el Royal Academy of Arts y la Colección Wallace, rinden homenaje al pintor francés Jean-Antoine Watteau.
¡No voy a hablar de la exposición sobre las Heroínas organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza, ni de la de la galería de Leandro Navarro que conmemora sus 40 años y, mucho menos, de la última entrega de la saga Torrente! Reservo esta primera crónica para hablar, por ejemplo, de la espléndida muestra del fotógrafo Jacques-Henri Lartigue (1894-1986), uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, que en estos momentos se puede ver en el CaixaForum de Madrid.

Lartigue captaba en blanco y negro la vida pura, la alegría, el instante del ser humano en que parecía desbordarse de la naturaleza, de la luz. La exposición, que reúne más de doscientas piezas, deja al descubierto a uno de los primeros fotógrafos en haber sabido captar el momento mágico de la existencia, aquel en el que el ser humano expresa su espontaneidad ante algo que le conmueve.



Y, si seguimos con exposiciones retrospectivas, nada mejor que varias muestras de un artista en una misma ciudad. Desde el sábado pasado y hasta mediados de junio, Londres rinde homenaje al pintor francés Jean-Antoine Watteau en dos museos. La exposición “Watteau: The Drawings” en el Royal Academy of Arts, centra su interés en los dibujos del francés y la muestra reúne ochenta obras en papel de estilo realista que descubren la pobreza y la suciedad del París del siglo XVIII. Contrastan radicalmente con los temas de sus lienzos que se exponen en la Colección Wallace bajo el título “Esprit et Vérité: Watteau and His Circle” y que exhiben sus famosas Fiestas Galantes, reuniones sociales que se mantenían en los parques franceses por la alta burguesía y la aristocracia. Una muestra acompaña a esta exposición, la obra de Jean de Julienne, coleccionista de arte de la época de Watteau y que editó un libro sobre sus grabados.



Si hablamos de libros, me gustaría destacar tres de literatura italiana que coinciden en estos momentos en las librerías españolas. El primero es 'La larga espera del ángel', de Melania Mazzucco (Roma, 1966), una novela impresionante, densa y rigurosa en la que la autora se mete en la piel del célebre pintor veneciano Tintoretto para descubrirnos la relación que el artista renacentista mantuvo con su hija ilegítima Marietta. Como lo hizo con sus obras anteriores, Mazzucco ha llevado a cabo una investigación minuciosa. Inteligencia, emoción y sabiduría a la hora de escribir es lo que le ha valido a Mazzucco para cosechar los grandes premios de la literatura italiana.

El segundo libro es 'Émaus', de Alessandro Baricco, en el que el autor se ha adentrado en el catolicismo y el sentimiento de pecado con cuatro personajes adolescentes que, en una ciudad indeterminada del norte de Italia y en una época que quizá sea los años setenta, recrean en sus vidas escenas bíblicas. Al igual que en la historia de Emaús que aparece en el Evangelio de San Lucas, en la que se cuenta como Cristo se le apareció a dos de sus discípulos que no supieron reconocerlo, aquí los cuatro jóvenes vivirán situaciones que no sabrán entender ni interpretar acertadamente.

El último libro que deseo mencionar es la traducción, por primera vez en español, de una obra del italiano Ugo Cornia (Modena, 1965), 'Sobre la felicidad a Ultranza', editado por Periférica, que obtuvo en su momento el premio Bérgamo, cuyos personajes van a sorprender y cautivar a cualquier lector.
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