El próximo seis de abril, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) elegirá a un nuevo rector entre seis candidatos. Alumnos, profesores y trabajadores están llamados a participar en este proceso, pero también han mostrado interés en el mismo los políticos de la Comunidad, conscientes de que el sesgo ideológico de los candidatos será determinante en el desarrollo de la vida universitaria y las relaciones con el gobierno de la región.
Las
elecciones a rector de la
Universidad Complutense de Madrid tienen un peso político grande, ya que la
ideología política del futuro rector es decisiva en las relaciones con los responsables políticos. Tanto es así que, como declara un miembro de la administración de la UCM, “el agujero de 150 millones que tiene la Universidad podría haberse aliviado con una mayor cooperación de la
Comunidad de Madrid, pero el enfrentamiento entre Berzosa y el PP en los últimos años ha impedido cualquier avance”.
En las elecciones de 2011, diversas ideologías se enfrentan. Cinco de los seis
candidatos son progresistas, aunque tienen tendencias diferentes en el marco de esta postura.

En el extremo más a la
izquierda se sitúa
José Carrillo, hijo de Santiago Carrillo y catedrático de matemáticas. Colaboró con el equipo de Berzosa pero lo dejó porque, según confiesa, " no se afrontaban las cosas desde una perspectiva progresista”. Carrillo propone una “gestión austera y transparente, fijada en unos objetivos y un plan estratégico” y conseguir así la financiación necesaria para cubrir la
deuda de la UCM, lo que considera “prioritario”.
En el otro extremo se encuentra
José Iturmendi, decano durante 21 años de la Facultad de Derecho que, según fuentes de El Confidencial, ha recibido el apoyo de Esperanza Aguirre para levantar su proyecto. El catedrático de Filosofía del Derecho apuesta en su programa por “devolver la pluralidad y libertad a los órganos del rectorado”, por la “descentralización” y por la “honestidad” a la hora de elaborar las cuentas, en alusión al agujero de los
150 millones que arrastra la UCM.
Tres de los otros candidatos, aunque también de izquierdas, defienden una postura más conciliadora.
Francisco Aldecoa admite ser
socialista pero añade que “el hecho de tener una ideología no importa, el problema está en que hay que saber administrarla".
Luis Perdices también se presenta como una alternativa anti ideológica, “no soy ni de izquierdas ni de derechas. Las decisiones de un rectorado son
técnicas", asegura. Por su parte,
Jesús Sánchez Lobato, catedrático de Lengua Española, se presenta como el hombre que puede “retomar el liderazgo científico, social y cultural” de la universidad y acusa a
Berzosa de haber dejado a la Complutense ideologizada, lo que parece indicar que no seguirá ese camino.
Por último,
Carlos Andradas, catedrático de Álgebra, es el ‘número dos’ del actual rector y defiende un programa en el que el lema es “un nuevo impulso” que respete lo que Berzosa ha hecho hasta el momento. “Hay una base sobre la que asentar los pies y sobre ella tenemos que conseguir mejorar la calidad de los servicios y misiones”, ha aclarado.
Interés desigual en la comunidad universitariaPero, si el debate ha prendido en los últimos días, especialmente tras las declaraciones de representantes políticos sobre los candidatos, en la
comunidad universitaria el interés es desigual. A tres semanas para las elecciones, no son tantas las personas que pueden identificar a los candidatos o enumerar alguna de las propuestas con las que alimentar el debate.

Patricia, una alumna de Medicina, reconoce que carece de la
información necesaria para elegir a un candidato y que, en consecuencia, no acudirá a las urnas “sin saber a quién vota”. Como ella se sentían muchos de los alumnos que ha consultado EL IMPARCIAL. Javier, alumno de Informática, comenta así la perceptible distancia entre el
alumnado y los seis candidatos: “Yo no voy a salir a buscar la información. Si me llegara, me interesaría, pero no hay un esfuerzo por parte de los candidatos, así que yo tampoco voy a hacerlo.
En el extremo opuesto se encuentran los
profesores y
miembros de la administración, quienes reciben con frecuencia correos electrónicos en los que se les informa sobre los actos de campaña y diferentes propuestas electorales. “No he tenido tiempo para leerlo”, dice María, del Centro de Centro de Orientación e Información de Empleo (COIE).
Al igual, D.M.M, trabajador de la Administración y Servicios considera “difícil llegar a todo. Hay una vidilla electoral importante, explica, si eres trabajador hay comité de empresa, elecciones a claustro, a rector… y ni desde la administración ni desde la participación se puede con todo”.
Las propuestas no faltanAún así, las propuestas y ganas de mejora no faltan entre la comunidad universitaria, en la que se percibe una tendencia a continuar con el gobierno de izquierdas que ha dirigido la UCM durante las dos últimas
legislaturas.

Desde la Oficina para la Integración de Personas con Discapacidad UCM, Maria Antonia pide que “la Comunidad de Madrid se implique y dé dinero a las universidades para mejorar los programas para
personas con discapacidad” y, añade, “este cambio para mí lo representan los candidatos de izquierda.”
Javier Maestro, profesor de Historia de la Comunicación Social en la Facultad de Periodismo, dice que le gustaría ver “un cambio profundo” pero que no se da “en ninguno de los programas electorales salvo en el del aún tecnocrático José Carrillo”. Este
profesor explica su preferencia y dice que este candidato “propugna un modelo de Universidad no sólo para crear un
Campus de Excelencia, sino para tener en cuenta al personal docente que está en grados y másters”.
Otra de las peticiones que EL IMPARCIAL ha escuchado ha sido la mejora de las
instalaciones en todas las facultades o la equiparación de poder entre los profesores y el personal administrativo para que, según dicen, “sus voces sean más equivalentes”.
Las facultades están ya repletas de carteles, fotografías y eslóganes de Jesús Sánchez Lobato, Luis Perdices, José Iturmendi, Carlos Andradas, Patxi Aldecoa y José Carrillo, lo que previsiblemente despertará la
responsabilidad democrática, aún relajada, de los miembros de la comunidad universitaria, que tienen en sus manos una importante
decisión.