El catedrático emérito de Interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, asturiano y niño de la guerra en Rusia, Ángel Gutiérrez, ha recibido este jueves en Madrid un homenaje a su trayectoria en el que ha explicado que la experiencia de esos años duros en Rusia y el posterior regreso a España le ha enseñado que "vivir es sobreponerse y tirarse sin paracaídas".
Con motivo del Año Dual España-Rusia 2011, la Delegación del Principado de Asturias en Madrid y la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) ha organizado este jueves un homenaje a
Ángel Gutiérrez, asturiano universal, niño de la guerra en Rusia y maestro del Teatro en el que han participado numerosos y emocionados amigos, paisanos, alumnos y profesores.
Heredero y transmisor del
método Stanislavsky de interpretación en España, Gutiérrez ha explicado a EL IMPARCIAL que fue "arrancado como un arbolito en Pintueles (Asturias) para ser trasladado al país más frío del mundo, a otro planeta" lugar al que llegó tras una larga travesía en barco y donde sufrió las penurias del Cerco a Leningrado. Por eso, ha señalado que la experiencia de esos años en Rusia le ha enseñado que "vivir es sobreponerse y tirarse sin paracaídas".

En Rusia, él no pensó nunca en el cine o la interpretación: "Yo dibujaba y tocaba el piano. La música era mi vocación verdadera". Este director de teatro de reconocido prestigio ha relatado que al lado del internado español al que asistía en Rusia había una casa de descanso de cineastas y que cuando terminaba el colegio iba a visitarlos. "Allí preguntaban a los chavales –continúa– qué querían ser de mayor y, mientras unos decían que médicos o ingenieros, yo decía que no sabía, que me gustaba la pintura y la música".
Música y pintura: teatroExplica Gutiérrez que por allí estaba un profesor del Ballet Bolshoi que le dijo que había una profesión que requería esas dos cosas, el teatro: "Y eso fue lo que hizo decidirme por la interpretación, porque conocí el teatro". Reconoce este profesor de profesores que tuvo suerte, que no vivió mal, y que le debe mucho a este país: "En Rusia descubrí lo que es el hombre, el amor, la vida, la muerte, la resistencia".
Gutiérrez ha confesado que su mayor problema fue volver a España después de 40 años en Rusia, porque allí ser español en esa época "era grandioso, un privilegio", pero que "tenía que volver por vergüenza, porque no conocía su país". Ha concluido explicando que esta ba en la obligación de entregar su vida "para el bien de la humanidad, para que todos se quieran. Es en lo que he creído siempre porque creo que es lo elemental en lo que hay que creer".
Personalidades en el homenajeEl acto de homenaje ha contado con la presencia, entre otros, del delegado del Gobierno asturiano en Madrid,
Miguel Munárriz, que ha afirmado que "la vida de Ángel Gutiérrez es una oportunidad para que algún escritor la novele"; y del embajador de Rusia en España,
Alexander Kuznetsov, que ha apuntado que "no es sólo un asturiano español, también es un ruso porque vivió algunos de los momentos más importantes de Rusia" y ha añadido que "Ángel no sólo ha sacado el método Stanislavsky de rusia, también ha sacado algo del alma de Rusia".
También han asistido el director de la RESAD,
Ángel Martínez Roger; la alumna de Ángel Gutiérrez y hoy profesora de la RESAD,
Nuria Alcorta; el también alumno y ahora profesor de la RESAD,
Jesús Salgado; y la esposa del actor y cineasta
Carlos Iglesias,
Elisa Vargas, que ha resaltado que la película que ha estrenado recientemente su marido, "
Ispansi (Españoles), es el mejor homenaje que se puede hacer a los niños de la guerra en Rusia ya su maestro".
Del mismo modo, el homenaje, como no podía ser de otra manera tratándose de un director de teatro y cine, contó con la interpretación de varios alumnos de la RESAD de dos fragmentos de diversas obras.