La CAM había dicho sí a la integración en la nueva entidad financiera, pero las negativas de Cajastur, Caja de Extremadura y Caja Cantabria han dado al traste con la operación.
La actualidad sigue estando marcada por la rápida
reestructuración del sistema financiero español, y en particular de las cajas de ahorros. Este miércoles la noticia ha sido la ruptura de los acuerdos que habrían supuesto la creación de Banco Base. Cajastur, Caja de Extremadura y Caja Cantabria han rechazado finalmente a la caja alicantina CAM. Ésta había decidido
seguir en Banco Base. Desde la CAM se incide en que ellos cumplen con lo que han firmado con sus socios. Desde la entidad se prefería salir a Bolsa antes que recurrir al FROB, que fue lo que hizo Banco Base. Esa discrepancia con los socios ha estado a punto de romper un acuerdo que es demasiado beneficioso para todos como para romperlo. Pero el mantenimiento de Banco Base ni está asegurado ni se logrará sin graves tensiones, vista la
estrategia divergente de sus miembros. El socio con más peso ahora es CAM, pero tras la entrada del Banco de España en el capital, el órgano regulador puede convertirse en el socio mayoritario. Los otros socios han rechazado la operación por los problemas de solvencia de la CAM.
¿Cuál será ahora el futuro de la CAM? No lo tiene fácil. Los planes del Banco de España podrían pasar por vender la entidad a un banco privado, pero con esos problemas de solvencia y dadas las exigencias de solvencia del Gobierno, no le será fácil. Los niveles de morosidad de CAM se acercan ya al 9 por ciento, casi el doble de la media del mercado. Las opciones, por tanto, casi se reducen a una: la intervención del Banco de España. Una decisión que no tomó hace un año o hace dos, pero que siempre fue considerada.
La banca ha sido este miércoles noticia también porque su asociación, la AEB, ha anunciado que obtuvo en 2010 unos beneficios de 14.078 millones de euros, un 5,8 por ciento menos que el año anterior. La
morosidad sigue creciendo, aunque en 2010 todavía a un ritmo lento, y la banca tuvo que destinar casi 20.000 millones a pérdidas por deterioro de activos. Esta partida es un misterio, y no son pocos los que creen que las pérdidas reconocidas podrían ser más. Lo cierto es que el precio de la vivienda cayó moderadamente en 2010.
Lo bueno de 2011 es que será mejor que 2012. Eso dijo el presidente de Mercadona. No se pueden echar en saco roto sus palabras, ahora que su empresa se ha convertido en la primera distribuidora del país, y, por tanto, está en contacto con el consumidor español. Dicho sea de paso, este miércoles ha salido el dato de que el comercio minorista cayó en febrero (-4,8 por ciento), acumulando así ocho meses consecutivos de descensos. Pero partimos de las palabras de Juan Roig porque el
Banco de España ha hecho públicas sus previsiones para este año y el que viene y son desalentadoras.
El
Boletín económico de marzo del Banco de España calcula un crecimiento económico este año de 8 décimas (por el 1,3 por ciento que prevé el Gobierno), y del 1,5 por ciento en 2012, muy lejos del 2,5 por ciento que ha previsto Economía para el año que viene. Con un crecimiento de punto y medio no se crea empleo y, de hecho, las previsiones de paro son del
20,7 por ciento para este año y del 20,4 para el que viene. Zapatero ha dicho en la sesión de control del
Congreso que se va a crear empleo pero que “nos va a costar” y “va a ser lenta” la recuperación del mercado laboral. 2010 cerró con una tasa del 20,1 por ciento, con lo cual la situación del empleo será peor en 2012 que el año pasado. En realidad, mucho peor, porque esa es sólo la tasa general, pero el paro de larga duración crece sin remisión y será peor el año que viene que este. Será la principal fuente de pobreza en esta década.
Pero el Banco de España ha dicho más cosas. Señala cuál cree que será el
calendario de reducción del déficit público y cree que alcanzará el 5,2 por ciento en 2012, muy lejos del 4,4 que prevé el Gobierno. Dentro de que las previsiones no cuentan con todos los elementos de juicio, las hay más y menos fiables. Las del Banco de España sobre la evolución del déficit son muy de fiar y lo que revelan es que el Gobierno tendrá que hacer nuevos recortes si quiere cumplir con las exigencias de la Unión Europea.
Y las noticias
macroeconómicas van en la misma dirección que las que ofrecen todos los días las empresas. PC City, una gran cadena de ventas de informática, está planteándose la posibilidad de abandonar nuestro país y cerrar las 34 tiendas que tiene en España. Los motivos de la matriz, Dixon Retail, están en la “debilidad” de la economía española. Una decisión de ese estilo no se toma en función de la caída en febrero de las ventas al detalle, sino por las perspectivas a largo plazo.
Esta atonía económica coincide con un dato muy preocupante: el aumento de la inflación al
3,6 por ciento. Mención aparte merece el precio de la gasolina, que ha marcado nuevo récord histórico. Esta es muestra suficiente de los
desequilibrios de nuestra economía. Con una inflación sin control, aunque sea con un crecimiento prácticamente nulo, no se puede presionar para que el Banco Central Europeo retrase sus planes de subir los tipos de interés. El BCE mira casi exclusivamente a las economías de Francia y Alemania, y éstas se están recuperando. Y les interesa controlar la inflación. No cabe duda de cuál será la política del órgano regulador.
Portugal se encamina de cabeza al rescate. Los
bonos a 5 años tienen una rentabilidad que supera ya el 9 por ciento. Los bonos a 2 años alcanzan el 7,2 por ciento y a 10 al 7,8. Curiosamente, S&P, que acaba de rebajar la calificación de la deuda de Portugal, dice ahora que se ha exagerado el riesgo de impago por parte de nuestro vecino. De nada parecen haber servido las palabras de la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, anunciando que ayudará a Portugal adquiriendo títulos de su deuda.