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22-M

El puñado de votos que separa a De Cospedal de Barreda en La Mancha

sábado 02 de abril de 2011, 12:52h
José María Barreda. Efe

Todo hace indicar que la photo finish desvelará la identidad del vencedor en Castilla-La Mancha. Además, no hay terceros, no es posible pacto alguno. Partido Socialista y Popular se repartirán los escaños, sin opciones para el resto de formaciones. Cada palabra cuenta, cada acto puede resultar decisivo y los candidatos son conscientes de ello.

En el terreno de las certezas, más allá de las instantáneas de los sondeos, María Dolores de Cospedal ha aprovechado estos últimos cuatro años en alcanzar en intención de voto a José María Barreda en una comunidad que históricamente ha votado centro-izquierda; no así en el ámbito municipal, más repartido. También se conoce que el socialista goza de una mayor valoración por parte de los ciudadanos. También, que lo peor que puede ocurrirle es que los castellano-manchegos se queden en casa el 22 de mayo.

Las dos encuestas más recientes, publicadas por ABC y El País y con distinto resultado, no ayudan a esclarecer quién presidirá la Junta. Según la primera, De Cospedal obtendría el apoyo del 50,3 por ciento de los votantes y entre 25 y 27 escaños; Barreda, un 44 por ciento de los sufragios y entre 22 y 24 escaños. Guadalajara sería decisiva y empatarían en asientos en el parlamento regional en Toledo, Cuenca y Albacete, mientras que Ciudad Real, donde todo estaría muy ajustado, es una incógnita.

El diario de Prisa otorga a Barreda la ventaja de un escaño (25), con un 44,5 por ciento de los votos, ligeramente superior que en el sondeo de Vocento, y un 43,9 para De Cospedal (24), de modo que los socialistas caerían 7,5 puntos respecto a 2007 y los populares crecerían 1,5. Según esta información, la pérdida de confianza en el actual Gobierno regional tendría más repercusión el 22-M que el crédito ganado por la oposición.

En este segundo, Ciudad Real tiene la llave del poder al ser la única provincia que proporciona al parlamento regional un número impar de diputados. En el resto, el reparto se establecería así: 5 para PSOE y 5 para PP en Albacete, 4 y 4 en Cuenca, 6 y 6 en Toledo y 4 y 4 en Guadalajara.

Por si no fuera ya suficientemente complejo saber qué ocurrirá, una encuesta interna del PSOE de Castilla-La Mancha a la que ha tenido acceso EL IMPARCIAL señala que un 39 por ciento de los ciudadanos entrevistados afirma que aún no tiene decidido su voto. Que, de ellos, un 37 está dudando entre dar su voto al PSOE o al PP y un 22 entre votar o no hacerlo.

María Dolores de Cospedal. Efe

Toledo prefiere estar lejos de Moncloa
El hecho de que el retroceso socialista en esta región pueda guardar relación con el descontento generalizado con el presidente del Gobierno preocupa sobremanera en Toledo. José Luis Rodríguez Zapatero ofrecerá un mitin el 16 de abril en Albacete. Allí se encontrará con un compañero que entiende la lealtad desde la crítica y que no ha pecado de adulador porque, interesada o desinteresadamente, en el halago a su superior puede residir la derrota, fórmula también adoptada por Guillermo Fernández Vara, su homólogo extremeño. Los dos creen que su secretario general "ha cumplido una etapa".

Pero no es Rodríguez Zapatero sino De Cospedal quien puede acabar con 29 años con el color rojo en el mapa electoral. El problema para Barreda, en uno y otro caso, está en Madrid. Porque el presidente castellano-manchego emplea con asiduidad la baza de que su rival es secretaria general del Partido Popular. Recientemente, lo ha vuelto a decir, esta vez de forma poética: "No puede gobernar desde Madrid porque la distancia es el olvido y el conocimiento es amor".

Otra baza de Barreda es que "no está escrito en ningún lugar" que las políticas socio-sanitarias y educativas vayan a continuar "gobierne quien gobierne". Sin embargo, De Cospedal cree que su contrincante, para pagar la deuda de la región –con una reciente bajada de nota de Moody's-, "subirá los impuestos y recortará las prestaciones sociales". La popular conoce el punto débil del socialista y vincula con frecuencia las políticas de Moncloa con las de Toledo.

El final de la legislatura no ha sido amable. El último pleno en las Cortes antes de las elecciones estuvo protagonizado por un plantón de la bancada del PP al Gobierno regional en un debate sobre el agua porque, justifican los primeros, no se iba a debatir sobre el empleo. Los unos dicen que los otros no quieren hablar del paro y los otros dicen de los unos que no quieren hablar del agua, cuestiones delicadas para estas formaciones.

En los últimos días, los socialistas han clavado dos aguijones: poner a De Cospedal entre la espada y la pared con el tema nuclear y el supuesto futuro cementerio en Guadalajara y volcar severas críticas al no presentarse ésta ante el juez para demostrar que, como afirmó, fue vigilada por detectives privados, dando a entender que pagados por la Junta o afiliados del PSOE.

Sin embargo, el PP va a centrar importantes esfuerzos y recursos en esta región que nunca han gobernado y que ahora rozan, mientras que el mitin del presidente del Gobierno será uno de los escasos “cameos” en la campaña de Barreda. De Cospedal es el epicentro de interés en las autonómicas y será ella la que goce de un mayor número de instantáneas con pesos pesados de Génova, donde consideran la de mayo una oportunidad histórica y única dado el debilitamiento del rival y el desánimo de sus votantes, a tenor de los estudios demoscópicos.

Alta tensión en Castilla-La Mancha, pero los candidatos han de actuar con cautela porque nada hay decidido. El PSOE salvará los muebles en tiempos de vacas flacas para los suyos o será el PP quien conquiste un territorio impensable en el pasado y reste a Ferraz un barón y un fortín esencial asimismo para 2012, cuando lo que esté en juego sea La Moncloa.



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