paso cambiado
El escándalo no es la anterior negociación con Eta, sino que siga
viernes 01 de abril de 2011, 08:27h
Aunque todas las miradas están puestas ahora sobre la indigna, inmoral y mentirosa anterior negociación con Eta por parte del Gobierno, aquel llamado “proceso de paz” que se ha revelado claramente como proceso de rendición, lo verdaderamente escandaloso sería que esa negociación siguiera en nuestros días. Eso es lo que realmente tendría que aclarar el Gobierno, y no lo otro, aunque eso otro fuera lo gravísimo que fue.
El gran leit motiv socialista ahora es ponerse como plañidera protestando porque el PP (o los medios de comunicación) han entrado en un debate político que rompe la unidad de los demócratas frente al terrorismo. Como si los únicos que sostuvieran tal unidad de acción fueran los miembros del Gobierno y del PSOE, y como si no fueran ellos mismos quienes con manipulaciones y mentiras han ido por libre en el terreno del terrorismo, hasta el punto de abordarlo en solitario con negociaciones inmorales e ilegales en su momento, o con la cercanía a operaciones subterráneas que ahora mismo deben desmentir.
Porque los llamados mediadores internacionales de las antiguas conversaciones de “paz” siguen vivitos y coleando. La Fundación Henri Dunant, presidida ahora honoríficamente (o no tanto) por el socialista Javier Solana, también tiene las actas de la negociación. Y si entonces la abordó como quien aborda una guerra africana entre partes equiparables en conflicto (como si los terroristas de Eta fueran un bando, y el Estado español otro de similar entidad), nada nos dice que no mantengan el mismo criterio ahora.
No hay más que oír al ínclito Brian Currin, el ultramediador que cada vez que habla parece poner una vela al diablo sin acordarse de alumbrar la de Dios. Que parece, o es, el portavoz de Eta, como si se tratara de una minoría étnica al borde del genocidio por parte del opresor Estado español, ése que ha cometido el delito de sufrir un millar de víctimas del terrorismo, miles de heridos y doscientos mil desplazados, extorsionados o amenazados.
¿Se le ha olvidado al tal Currin el proyecto de negociar con Eta? No parece. ¿Se le ha olvidado al Gobierno esa vía? Está por demostrar. Más aún, parece bastante razonable pensar que quienes han filtrado las actas de la negociación lo han hecho con un objetivo muy claro. Obstaculizar la que ahora mismo puede estar produciéndose. Naturalmente, con otro formato al anterior fracasado. Una negociación basada en terceras personas, con un objetivo: buscar una salida política a Eta, vía segundas marcas legales, como mensaje de buena voluntad para volver a donde nos quedamos en el último intento. Y, a cambio, el mantenimiento de la tregua y una recomposición del escenario.
Si el Gobierno negoció con Eta después del atentado de la T 4, ¿por qué sería descartable que lo hiciera ahora, cuando hay una nueva tregua? Es una sospecha que debería aclarar Zapatero. Pero no a base de decir lo obvio, que no hay una “mesa” oficial, con delegados del Gobierno y Eta. Sino que no hay maniobras orquestales en la oscuridad con intermediarios voluntariosos que no dan su brazo a torcer y creen que pueden llegar a una foto de armisticio que les de la gloria o el premio Nobel de la Paz.
Cuando un Gobierno entra en una espiral de mentiras tiene difíciles alternativas. Esta semana, Rubalcaba decía sentirse orgulloso de aquel proceso negociador. Pues de lo que uno se siente orgulloso es difícil desprenderse. ¿Se sentiría orgulloso también él, y lo estará Zapatero, del siguiente? Y, si mintieron en aquel caso ¿serían sinceros en otro, cuando tiene esos mismos objetivos que tanto enorgullecen aún al Gobierno? Más aún, si la negociación debilitó a Eta, según el Gobierno ¿por qué no lo haría otra?
Camuflados en el bien mayor, el final del terrorismo, en el Gobierno están en un laberinto. Les cuesta entender una cosa. La única salida que aceptará Eta es su victoria, y la única forma de que no lo logre es su derrota. Esto es lo que el Gobierno y todo su entorno debe saber. Y es lo que tiene que explicar claramente a esos esforzados negociadores internacionales que pululan alrededor del “proceso”.
Pero es difícil que el Gobierno se lo haga saber, puesto que fue el mismo Gobierno el que los arrendó. Y nada hemos oído decir a Zapatero de que los haya despedido de forma explícita. Por eso, da toda la impresión de que siguen en nómina.
Algunos deben saberlo, y por eso han filtrado las actas de Eta. No para perjudicar la lucha contra el terrorismo, sino para condicionar al Gobierno para que no caiga en la tentación de otra indignidad negociadora. Y no sólo porque es inmoral, sino sobre todo porque es inútil.