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En la Frontera

Juan Pablo II, siempre con nosotros

martes 05 de abril de 2011, 08:36h
El sábado se cumplieron ya seis años de la muerte de Juan Pablo II, que el próximo 1 de mayo será proclamado Beato por Benedicto XVI. El pontificado de Karol Wojtyla duró 26 años y fue el tercero más largo en la historia de la Iglesia, después del de San Pedro, entre 34 y 37 años, y el de Pío IX,31 años. Un pontificado fructífero que comenzó a las seis y cuarto de la tarde del 16 de octubre de 1978, cuando el humo blanco de la chimenea de la Capilla Sixtina anunció la elección de un nuevo Papa: “un Papa para el mundo”.

Han pasado ya treinta y dos años y medio de aquella tarde otoñal romana, en la que se inició un nuevo estilo en el papado. Pocos días después, el 22 de octubre, Juan Pablo II inauguró su ministerio con aquellas palabras que todavía resuenan en nuestros oídos: “¡No tengáis miedo!. Abrid las puertas a Cristo de par en par. A su poder salvador se abren las fronteras de los Estados, de los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, la civilización y el desarrollo”.

Unas palabras que nos hicieron y nos deben hacer reflexionar a todos los que tienen o tenemos miedo del futuro. A todos los que sienten el peso de los que quieren doblegarnos con actuaciones cada vez más graves, como los ocurridos en los últimos meses. Solo un ejemplo en esta ocasión: el Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid ha admitido a trámite una querella interpuesta contra el rector de la Universidad vallisoletana, Marcos Sacristán, y el actor Leo Bassi por delitos contra los sentimientos religiosos, injurias y calumnias, presuntamente cometidos en octubre de 2010 cuando el segundo, con autorización del primero, protagonizó en público una parodia de Juan Pablo II y consagró preservativos que distribuyó en el Paraninfo de la Universidad.

Para mí, como periodista, el haber podido informar de los cónclaves que eligieron a Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, han sido los hechos más importantes que me ha sucedido en mi vida profesional y no me importa decir que me he emocionado profundamente. El papado no se parece a ningún cargo del mundo, y no solo por su duración institucional. Se llama al Papa “Sumo Pontífice”, del latín pontifex,”constructor de puentes”.Pero ¿qué puentes construye el Papa?. Pues uno fundamental, como es del puente entre Dios y la humanidad y Juan Pablo II lo hizo perfectamente a pesar de la complejidad de los momentos que le tocaron vivir. Sus puentes siguen firmes y ese peregrino, ese misionero que nos envió Dios, va a subir a los altares. Karol Wojtyla fue un líder y él asumió ese liderazgo desde joven. Personificó un estilo nuevo del ministerio pontificio, pastoral y evangélicamente enérgico. De ahí su “no tengáis miedo” que tanto nos ayuda a dar testimonio diario, frente a los que se resisten a “encontrar dragones”