La revuelta árabe las acosa
Dictaduras bajo estado de emergencia
miércoles 06 de abril de 2011, 11:28h
El récord lo lleva Siria, donde el regimen de Bachar el Assad debe hacer frente a una revuelta sin precedentes. El partido Baath en el poder en Damasco llego al poder por medio de un golpe de Estado en 1963. Inmediatamente despues decreto el “estado de emergencia” en el pais. Hasta ese momento Siria habia conocido un sistema democrático y elecciones mas o menos limpias y transparentes desde 1943 y por periodos de cinco o seis años. Las ultimas fueron en 1961. Despues, el partido Baath arranco el poder con un putsch militar, y se las ingenio para mantenerlo ininterrumpidamente durante casi medio siglo. El instrumento mas eficaz de la represion ha sido el “estado de emergencia”.
En base al mismo, son prohibidas las reuniones y manifestaciones, son marginadas y silenciadas las voces criticas, son perseguidos los partidos y organizaciones sindicales que no comulguen con el poder del Baath, y las revueltas populares como la de la localidad de Hama en 1982 aplastadas en sangre. El partido Baath posee la mayoria absoluta en el Parlamento, y su cupula dirigente, el buro político de la formacion nacional-socialista, hace y deshace gobiernos y designa a dedo las principales figuras del edificio institucional. Bachar el Assad, hijo del dictador Hafed el Assad que reino entre 1970 y 2000, fue elegido por el nucleo dirigente para suceder a su padre.
En estos ultimos diez años, Bachar ha realizado timidos intentos de apertura y de respetar normas cercanas al Estado de derecho, pero el verdadero poder que constituyen sus generales que controlan el Ejercito y los servicios secretos, se lo ha impedido. En la crisis internacional que se origino por el asesinato del presidente libanes Rafik Hariri en 2005 por los servicios secretos sirios (lo habían hecho con anterioridad en 1982 cuando ejecutaron al tambien presidente Bachir Gemayel), Bachar el Assad dejo entender que aceptaba la investigacion internacional sobre el magnicidio. El generalato lo impidio y el presidente se vio obligado a dar marcha atras.
En la crisis actual que sacude Siria, Bachar el Assad cedio en un primer momento ante las manifestaciones, aceptando el martes 29 de marzo la dimision del gobierno e isinuando profundas reformas. Al dia siguiente miércoles, Bachar el Assad arremetio contra las protestas populares acusando a los manifestantes de estar manipulados por el extranjero y servir a intereses contrarevolucionarios.
En Argelia también el poder ha utilizado el “estado de emergencia” como medida legal contra el movimiento popular reivindicativo. La cupula militar corto en seco el ascenso imparable del Frente Islámico de Salvacion (FIS) en 1991 cuando el movimiento islamista arraso en la primera vuelta electoral, suspendió las Elecciones e instauro la legislación de excepción que al año siguiente se transformo en “estado de sitio”. Durante 20 años, el regimen lo ha utilizado para cercenar los derechos democráticos y aplastar cualquier intento de protesta, basándose en el riesgo de destabilización generado por los grupos terroristas.
Idéntica situación a la vivida en El Cairo donde el “estado de emergencia” fue decretado por el regimen en 1967 tras la derrota de Egipto en la “Guerra de los seis días” contra Israel. La medida de excepción fue abrogada en 1980, pero vuelta a instaurar en 1981 en vigor hasta la actualidad.
En todos estos países una de las reivindicaciones primeras de las movilizaciones populares contra las dictaduras y los regímenes autocraticos ha sido la de exigir el levantamiento del “estado de emergencia”. Los movimientos populares de protesta saben que los regímenes utilizan esta ficción juridica para reprimir los derechos democráticos y el ansia de libertades.
Los otros regímenes arabes, aunque no pongan por escrito esta medida excepcional, en la practica sus gobernantes se dotan de todos los poderes constitucionales lo que les permite decretar situaciones de emergencia de manera arbitraria, como lo ha hecho el presidente de Yemen Ali Abdala Saleh frente a las manifestaciones, y el Emir de Bahrein Hamad ibn Isa al Jalifa para sofocar la revuelta de la mayoría chiita en el minúsculo reino del Golfo.
Sin embargo la aberración institucional y jurídica mas aterradora es la llevada a cabo por el régimen libio del histrión Muamar Gadafi, donde a falta de Constitución y de un sistema jurídico conforme a normas internacionales, el líder de la jaima no dudo en emprender una represión militar que conducía derecho al genocidio de una parte de la población, solo frenada por la intervención militar de la coalición internacional apoyada en el Consejo de Seguridad de la ONU y en los organismos internacionales. En Libia el “estado de emergencia” es permanente y su puesta en práctica dramática.