crónica política
Mariano Rajoy desconcierta al PSOE
miércoles 06 de abril de 2011, 23:26h
Durante muchos años, la iniciativa del Gobierno obligaba a la reacción de la Oposición. Ahora, en horas bajas del Ejecutivo, es éste el que no sabe cómo controlar la situación, y se ve sorprendido una y otra vez por los movimientos de Rajoy. El último, este miércoles, al apoyar de forma sorprendente el cumplimiento de los acuerdos que suponen el pago de casi mil quinientos millones de euros a Cataluña.
Elena Salgado, la vicepresidenta económica, apareció muy irritada para criticar la frivolidad de Rajoy. Pero éste cumplía su guión: no va a hacer nada que le estigmatice ante el electorado catalán, como durante muchos años ha estado, gracias entre otras cosas a la pinza entre el PSOE y CiU. La apuesta le salió bien al presidente del PP en las elecciones catalanas, y ahora quiere profundizarla cuando se juegan unas municipales fundamentales en Barcelona, donde el PSOE puede perder su histórica hegemonía y el propio PP puede jugar un papel central en la próxima gobernación de la ciudad.
Naturalmente, si el PSOE se ve sorprendido día tras día es porque está desbordado internamnte, al margen de sus problemas como Gobierno en una crisis de la que no encuentra manera de salir. Es cierto que la consigna de silencio sobre las ambiciones sucesorias está funcionando bien, y se puede poner como ejemplo que Carmen Chacón declinara este miércoles comentar sus expectativas. Pero también es cierto que el hecho de no negarlas ya es pista suficiente. Porque el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, no tuvo ningún empacho en autodescartarse.
Así, con silencio o sin él, no hay un sólo militante socialista que no mire de reojo al futuro. Y quizá ello les haga no darse cuenta de que los problemas se les están desbordando, especialmente en una de sus zonas de influencia más sensibles: Andalucía.
Ese granero de votos, junto a Cataluña que ya ha sufrido su catarsis, está claramente en peligro, porque ahí los escándalos se acumulan de forma imparable.
Y aunque el acosado Chaves, el padre del hijo que presuntamente se ha beneficiado de ser el hijo de su padre, intente apelar a un acoso injustificado, lo cierto es que cada vez que habla parece clavarse un clavo en su ataúd político. Por ejemplo, al admitir la autenticidad de los documentos que demuestran que Iván Chaves hacía negocios relacionando empresas con la Junta de Andalucía y con su propio presidente. Es decir, Manuel Chaves.
Como esta situación se une a la pugna de poder por el control del PSOE andaluz entre el actual presidente, José Antonio Griñán, y el antedicho Chaves padre (lo que ha causado un verdadero cisma), y se suma también al escándalo de los “eres” fraudulentos de la Junta, Andalucía está políticamente pendiente de un hilo para los socialistas.
Ésos son problemas internos del PSOE, pero los más importantes son los externos que tocan al Gobierno. La última encuesta del CIS refleja que los españoles no tienen claros los brotes verdes. Están entre preocupados muy intensamente por el paro, más del ochenta por ciento, disgustados por las medidas del Gobierno, como el aumento de la edad de jubilación (ocho de cada diez) y desconfiados en bastante más de la mitad sobre la presunta recuperación.
La percepción sobre la situación económica no mejora. Tampoco ayuda a ello que el Gobierno, en sus mensajes aparentemente contradictorios, diga en boca de un ministro que el empleo se recuperará ligeramente en el segundo semestre, mientras otro diga que hacen falta lustros de moderación salarial. O que la vicepresidenta económica reconozca que el paro, que según Zapatero iba a disminuir este mes, se incrementará hasta el 20,8 por ciento de los españoles en 2011. Es decir, cinco millones de españoles.
Las buenas noticias vienen de que otros están peor, como Portugal pidiendo ansiosamente el rescate económico. Pero es un magro consuelo, porque se agudiza en España día a día el temor de que con los socialistas metidos en un problema interno sobre su futuro pueda ser muy difícil la gobernación. Por esa razón, ya son numerosas personas consultadas por El Imparcial las que sostienen que Zapatero, por mucho que quiera, no podrá terminar la Legislatura y convocará elecciones anticipadas.