José Sócrates ha pedido ayuda a la Unión Europea. Es el tercer país europeo que pide ayuda, después de Grecia e Irlanda. Los tres entran dentro de “la periferia”, una expresión que nos incluye de lleno. EurActive incide
en el contexto político en que se produce la noticia: “La posición de Portugal empeoró cuando el gobierno socialista en minoría
dimitió el 23 de marzo después de una derrota en el Parlamento, lo que llevó al país a un limbo político. Habrá elecciones anticipadas el 5 de junio”. También recoge que “el líder de los centroderechistas socialdemócratas, el principal partido de la oposición, dijo que apoyaba la petición de ayuda. Pero su partido, al rechazar el plan de austeridad del Gobierno el pasado mes, contribuyó a encender la crisis que ha llevado a ella”.
Ahora es un gobierno dimisionario y apoyado por una fuerza política minoritaria y con malas perspectivas electorales el que está negociando las condiciones del rescate con la Unión Europea.
Portugal ha pedido 75.000 millones de euros. 50.000 los aportará la Unión Europea y el otro tercio lo pondrá el Fondo Monetario Europeo. Ahora las palabras del director gerente del FMI sobre España adquieren mayor valor. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha dicho que actuará tan rápido como pueda.
The Curious Capitalist, de la revista Time,
incide en el aterrador calendario a que se enfrenta Portugal de refinanciación de la deuda. The Wall Street Journal adjunta
en su artículo un gráfico que ciertamente da miedo. Tiene que hacer frente a 4.300 millones de euros en abril y a otros 4.900 en junio. La revista Time incide en un aspecto muy importante:
“los rescates no tratan sobre las causas subyacentes de la crisis. Sencillamente, la economía de Portugal no es competitiva, en comparación con Alemania y otros países que utilizan el euro”. La moneda común exige a los países que están a la cola hacer un esfuerzo extra en competitividad, una idea que debe hacernos temblar. No obstante, Time apunta que
“gracias a las reformas en España, los inversores han empezado a distinguir entre los PIIGS”.
Porque esa es la principal preocupación no sólo de los españoles, sino de todo el mundo. Nouriel Roubini dice que Portugal no es importante, que lo que le preocupa es nuestro país: “Creo que la gran preocupación no es Portugal, cuya economía es demasiado pequeña, sino más bien que el contagio se extienda con el tiempo a España, un país que es demasiado grande para caer y demasiado grande para ser rescatado”. Lleva tiempo diciendo que nuestra economía es “el gran elefante en la habitación”.
El artículo del WSJ recoge la opinión de un experto del think tank Re-Define. Dice Sony Kapoor: “Poco hay que sugiera que el rescate de Portugal, que parecía inminente desde hace un tiempo, vaya a afectar a España. España es, de lejos, una
economía más fuerte y dinámica. A pesar de los problemas actuales, está fundamentalmente sana”. Christoph Weil, analista de Commerzbank, dice en
en EUbusiness que “la atención se centrará ahora en España. Si bien pensamos que hay muchas posibilidades de que España no necesite ayuda externa, tampoco hay garantía”.
Lo cierto es que este jueves, España ha vuelto a colocar
títulos de deuda con gran demanda y a un interés más bajo: 4.129,67 millones de euros a tres años a un interés del 3,601 por ciento, ligeramente inferior al 3,609 en que cerró la anterior subasta.
España no es Portugal. La ministra de Economía, Elena Salgado,
reza por que todo el mundo nos vea como algo distinto al resto de los “cerdos” (PIIGS). Dice que “está absolutamente descartado un posible contagio a España”. Las palabras resultan inquietantes, teniendo en cuenta el precedente de José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente animó a los inversores españoles a adquirir deuda portuguesa y garantizó, él, que Portugal jamás caería en un rescate. Y aquí estamos.
De no haberse precipitado las cosas en Portugal, la noticia del día sería la decisión del
Banco Central Europeo de subir los tipos de interés, del 1 al 1,25 por ciento. Es la primera vez que sube los tipos desde que en la reunión del 7 de mayo de 2009 los dejó en el mínimo histórico del 1 por ciento. Jean Claude Trichet, presidente del BCE, ha dicho que "los tipos de interés siguen siendo bajos, por eso, esta política monetaria sigue siendo acomodaticia". Y añade: "Vamos a seguir vigilando muy de cerca todos los movimientos al alza de los precios". Traducido al román paladino, eso quiere decir que volverá a subir los tipos de interés. Morgan Stanley ha publicado su informe de perspectivas globales, y en él señala que un punto de subida de los tipos de interés resta al PIB 0,25 puntos porcentuales. Y los tipos podrían subir
hasta el 2,75 por ciento el año que viene.
¿En quién estaba pensando
Jean Claude Trichet al pronunciar estas palabras? “Somos los responsables de la estabilidad de precios y todas las decisiones que tomamos lo hacemos para 17 países" y “algunos con situaciones determinadas van a tener que trabajar más duro”. Es difícil no acordarse de España.
Se sumaría así al BdE, que exige al Gobierno que siga reformando nuestra economía.