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CÁTEDRA ECONOMÍA Y SOCIEDAD

"Osar más democracia", el reto que propone José María Maravall

lunes 11 de abril de 2011, 23:28h
El jurista, sociólogo y ex ministro de Educación imparte los días once, doce y trece una serie de conferencias que forman parte de la Cátedra "la Caixa" Economía y Sociedad y que acoge el edificio Caixa Forum de Madrid. En la primera de ellas el pasado lunes y bajo el título "La supervivencia de los gobiernos", Maravall planteó la cuestión de hasta qué punto funciona el "modelo mínimo de la democracia", caracterizado por la capacidad de echar a los representantes en los comicios electorales.
José María Maravall, de quien dicen "merece un puesto de honor en la historia de los intelectuales del Siglo XX", participa en la Cátedra "la Caixa" Economía y Sociedad durante los días once, doce y trece de abril, que acoge el edificio Caixa Fórum de Madrid. Esta cátedra abierta al público tiene el objetivo de impulsar, con voluntad de exigencia intelectual, una amplia serie de iniciativas académicas sobre las principales cuestiones que interesan y preocupan a la sociedad actual y para ello cuenta con personas acreditadas que, como Maravall, aportan luz a temas tan actuales como importantes.

En la primera de esta serie de conferencias, que tuvo lugar el pasado lunes, el intelectual reflexionó sobre el "modelo mínimo de la democracia" que es la capacidad que tienen los ciudadanos de elegir la permanencia o cese de sus representantes en los comicios electorales. Y es que, en la actualidad, la democracia se reduce a expresar el contento o descontento con el gobierno cada cuatro años en función de, en teoría, si los gobernantes han sabido responder o no los intereses de los electores. Como definió el economista Joseph Alois Schumpeter, y como citó Maravall, la democracia consiste en que"el electorado pueda controlar a los políticos únicamente negándose a reelegirlos"

En apariencia, el mecanismo de "re-elección o castigo" es sencillo. La ciudadanía evalúa cómo ha actuado el gobierno según los resultados que hayan tenido sus políticas, sus esfuerzos y también según cómo hayan condicionado el proceso determinados factores exógenos, como una crisis económica o sanitaria, es decir, evaluando su gestión restrospectivamente.

Sin embargo, el problema que señaló José María Maravall es que ante la falta de información que tienen los ciudadanos sobre las causas de los fallos o éxitos atribuibles a sus gobernantes, y el aprovechamiento que de esta circunstancia hace la clase gobernante, las decisiones se toman en función de la una serie de mecanismos ajenos a la racionalidad.

"Cuando se habla de insuficiencia democrática, no se tiene que insistir en tratar de extender la democracia a otras áreas más allá de las elecciones, sino que hablamos de fallos en la misma concepción minimalista de este sistema de gobierno", explicó Maravall.

El problema con la falta información se traduce en una incapacidad para atribuir responsabilidades (quién ha hecho mal qué) y, en consecuencia, en la capacidad de castigar a los políticos (no re elegir a quien lo haya hecho mal). De este modo, los electores basan sus decisiones en, por ejemplo, su ideología en lugar de en la evaluación de la eficacia de un político, lo que conduce a veces tan paradójicas como que una persona sin recursos vote al partido republicano en EEUU.

Este mecanismo de voto por fidelidad a la ideología es sólo uno de los que influyen en la elección, pero no el más frecuente. Maravall explicó en la disertación que un 45 por ciento de los electores se califican como "indecisos", es decir, que carecen de una ubicación en el espectro ideológico. Este grupo es al que interesa atraer a los políticos de modo que desarrollan todo tipo de estrategias en las que apelan, por ejemplo, a valores como la familia o a temores como el terrorismo para movilizar a este decisivo conglomerado.

El resultado de elegir a los políticos sin información suficiente es que con frecuencia se da la "selección adversa", o la circunstancia de acabar con un mal político al frente de las instituciones.

La clave, cuando se pronuncian frases como "osar más democracia", de Willy Brand, está en que "se generen más mecanismos de atribución de responsabilidades", para que los electores bases sus decisiones en análisis retrospectivos que se ajusten a la realidad, y no en mecanismos más cercanos a los sentimientos fácilmente manipulables.


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