En la Frontera
La innecesaria bofetada a Vázquez
martes 12 de abril de 2011, 09:35h
El viernes el gobierno nombró a María Jesús Figa, nueva Embajadora ante la Santa Sede. Será la primera mujer en la historia que ocupe la representación diplomática más antigua de España. Hasta aquí todo dentro de la normalidad, o eso es lo que nos han querido hacer creer desde Moncloa y Santa Cruz. Tras este nombramiento se esconde una innecesaria bofetada a Francisco Vázquez, que abandonará la embajada española el próximo día 15, para que al día siguiente Figa pueda presentar sus cartas credenciales al Papa. Una rapidez, según Santa Cruz, basada en que a la semana siguiente es Semana Santa y la nueva representante diplomática podrá asistir a los actos litúrgicos de Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Pascua y acompañar a los Príncipes de Asturias a la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II.
La bofetada a Vázquez ha sentado muy mal en la Secretaría de Estado Vaticana que prefería que el ya ex embajador acudiera a los actos de beatificación de Karol Wojtyla, como culminación a su magnífica labor al frente de la embajada dese el 18 de febrero de 2006, cuando fue nombrado por Zapatero con el objetivo claro de de mejorar las relaciones entre España y la Santa Sede, que ahora son magníficas, ya que no hay prácticamente problemas y no hay cuestiones que preocupen.
Francisco Vázquez, un católico de píes a cabeza, ha consolidado estas relaciones hasta el punto de conseguir que el cardenal Secretario de Estado, Tarsicio Bertone, viajara a España en un momento muy delicado, y, lo más difícil, que Benedicto XVI recibiese en audiencia a Zapatero en junio del pasado año, durante media hora. También hay que recordar la labor de Vázquez para negociar punto por punto los dos viajes de Benedicto XVI a España: en julio de 2006 para presidir en Valencia el V Encuentro Mundial de las Familias y, en noviembre del pasado año, cuando visitó Santiago de Compostela, con motivo del Año Jubilar Compostelano, y Barcelona, donde consagró el templo de la Sagrada Familia.
La salida de Francisco Vázquez como Embajador en el Vaticano había sido solicitada por el mismo, pensando en su nombramiento futuro como Defensor del Pueblo. Pero ahora, ni una cosa ni otra. Zapatero no perdona a Vázquez su profesión de Fe, aunque haya hecho servicios importantísimos a este gobierno, que no tenía ninguna posibilidad de pasar, como dicen los “vaticanistas”, más allá de las cadenas de la Plaza de San Pedro. Zapatero es así de fino con los que no “comulgan” con sus demonios internos.
La nueva embajadora Figa lo va a tener complicado y tendrá que trabajar muy fino para que los hilos que unen el Palacio de España, sede de la embajada, con el Vaticano se mantengan. Y uno de esos hilos de llama Antonio Cañizares que ha sido junto a Francisco Vázquez y la cesada María Teresa Fernández de la Vega, los que han mantenido la madeja de las relaciones.
Una bofetada innecesaria a Vázquez a quien como español y católico le agradezco de corazón todo lo que ha hecho.