El FMI le ha advertido de su necesidad. Mientras, el presidente busca la salvación de las cajas en China.
Amortizado el caso de
Portugal, el país que preocupa ahora
es España. Todo el mundo teme que caiga nuestro país por el gran tamaño de su economía. Podría llevarse al euro consigo. De ahí que se repitan los
mensajes optimistas, por un lado, y las
llamadas a
las reformas, por otro.
El último en exigir reformas ha sido el
FMI con una clara advertencia a nuestro país: todavía no hemos escapado de los riesgos de crisis fiscal. La institución se centra en el gasto autonómico.
El presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero, ha saltado este miércoles con una respuesta hasta cierto punto sorprendente. Durante su gira por China ha dicho que “no hay ninguna previsión en el horizonte de hacer nuevos recortes”. Y añade que ahora prevalece la "impresión cada vez más extendida de que España ha hecho los deberes y va a cumplir las previsiones de déficit". Con lo cual, sugiere que los recortes ya están hechos y que no son necesarios más.
Es sorprendente por dos motivos. El primero es que no ha pronunciado estas palabras en España, donde se pueden entender en el contexto de la política interna, sino en el exterior, donde parece dirigirse a los mercados. El segundo es que no hay que remontarse muy atrás para encontrarnos a Rodríguez Zapatero lanzando el
mensaje opuesto. Aunque todavía tiene que precisarlo, durante la última reunión del Consejo Europeo anunció el plan de
fijar un techo de gasto público en función del PIB nominal en el medio plazo. Le hubiera bastado recordar este compromiso ante la Unión Europea para quedar ante el mundo (y ante los mercados) como un dirigente que sigue comprometido con la lucha contra el déficit.
Estos mensajes contradictorios desde
China llegan junto con otro mensaje positivo y con pocos matices. China Investment Corporation, el mayor fondo soberano chino, estudia invertir en el sistema financiero español
hasta 9.300 millones de euros. Ello supondría más de la mitad de la cantidad que cifró el Banco de España como necesaria (y suficiente) para cumplir con las nuevas exigencias del Gobierno. Recordemos que Qatar se comprometió a invertir 3.000 millones. Pero de éstos, sólo 300 se destinarían a las cajas de ahorros y el resto a empresas españolas (como es el caso de Iberdrola). Por otro lado, ocho empresas nacionales, Banco Santander, Gamesa, Grupo Antolín, Indra, Ringo y Maxam, han firmado sendos acuerdos por un valor conjunto de unos 1.000 millones de euros.
Moderación salarial. Es uno de esos eufemismos de que se nutre la política. Sugiere que los salarios deben mejorar de forma moderada. Pero, por un lado, no se trata de eso, sino de que se adapte cada uno de ellos a la evolución de la
productividad. Y, por otro, no es lo que está ocurriendo o lo que tiene que ocurrir: están bajando y más que tienen que bajar precisamente porque estamos en una crisis económica en la que la productividad cae de forma importante.
Pero seguimos hablando de
moderación salarial. Lo ha hecho este miércoles el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez. Pero ha introducido una consideración tramposa: ha metido en el mismo paquete a los pensionistas. Y no se trata de que todos vivamos un poco peor, sino de que los salarios evolucionen de la mano de la productividad. Pero quiere apoyarse en esta necesidad para pedir nuevos recortes a los pensionistas. Este recorte puede ser necesario si, como indican los estudios, nuestro sistema va camino de ser insostenible. Pero parece razonable que se explique en sus términos y no recurriendo a otras razones que nada tienen que ver.
Lo de la “moderación salarial”, es decir, permitir que los salarios bajen cuando lo hace la productividad, es absolutamente necesario. En España el ajuste de la economía no lo hemos hecho en precios (es decir, en salarios), sino en cantidades (esto es, en paro). Y, en este sentido, se ha producido este martes una noticia desalentadora: el
Avance del mercado laboral elaborado por
Afi-Agett prevé que en el primes trimestre de este año el paro podría haber alcanzado una tasa del 21,3 por ciento, con 239.000 parados más. Habrá que esperar a que el INE, en un par de semanas, confirme o corrija esta previsión, pero no es probable que se aleje mucho de ella. Con ser preocupante el dato del paro, casi lo es más la estimación de que, hasta marzo, la Seguridad Social habrá perdido 210.000 afiliados.
Aún hay más: los
pluriempleados verán cómo pierden alguno de sus trabajos y las horas extra también se reducen, de modo que los esfuerzos de muchas familias con ingresos por llegar a fin de mes quedan comprometidos.