Un resquicio para la esperanza en Palestina
jueves 14 de abril de 2011, 01:26h
La reapertura por parte israelí del paso comercial fronterizo con la Franja de Gaza obedece a la tregua firmada con Hamas. No se sabe por cuánto tiempo durará la frágil paz pero, al menos, es una buena noticia. Máxime si dicha tregua está suscrita por Benjamin Netanyahu y la organización terrorista palestina. De ahí la importancia del acuerdo: si dos interlocutores con posturas tan crudas y distantes han sido capaces de llegar a puntos en común, hay resquicio para la esperanza. No es cuestión ahora de ver quién tensa más la cuerda para quedar mejor a ojos de los suyos, sino de trabajar en pos del desbloqueo de una situación que dura ya demasiado.
Se han perdido muchas vidas humanas; eso es irreparable. No lo es, en cambio, la enorme sangría económica que para ambas partes supone perpetuar un statu quo de mutua desconfianza. Los gastos de Israel en seguridad son exorbitantes. Palestina, a su vez, vive en una suerte de ahogo financiero difícil de sostener. Especialmente la franja de Gaza, uno de los lugares más pobres del mundo. Es de recibo que Israel fiscalice para impedir que los palestinos introduzcan material bélico con el que luego ataquen a ciudades como Sderot. Pero una cosa es el control y otra bien distinta descargar sobre la población civil de Gaza el peso de un bloqueo cuya dureza puede tener nefastas consecuencias. Los palestinos necesitan esperanza, tanto de paz como de futuro económico. Y ambas pasan por que este acuerdo se consolide y dure.