Procesión atea, una falta de respeto más
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 14 de abril de 2011, 21:39h
Escuchaba decir el otro día a uno de los organizadores de la mal llamada “procesión atea” que tienen derecho a manifestarse porque “la calle es de todos”. Curioso argumento al que puede agarrarse cualquiera que se haya quedado sin una sensata y equilibrada explicación. La calle también es mía y no voy insultando a nadie porque me dé la gana o pisando el juanete al que me cae mal.
Hablamos de una cuestión básica de respeto y de educación. Mis padres me enseñaron que mi libertad termina donde empieza la de los demás y por ese motivo no me burlo de la Caravana del Día del Orgullo Gay, entiendo el derecho –aunque pueda no compartirlo– a manifestarse, por ejemplo, de los sindicatos, no se me ocurre hacer mofa de los árabes durante el Ramadán y no me enfado si sé que el 5 de enero me cortan media ciudad con las Cabalgatas de Reyes.
El evento burla estaba convocado para celebrarse en Madrid. Buena estrategia, ya que en la capital todo tiene una repercusión mayor, pero ¿se habría atrevido cualquier asociación de ateos a promover una “procesión” de estas características en Sevilla? ¿Se lo han planteado siquiera o es que en Sevilla no hay ateos?
La Delegación del Gobierno en Madrid ha prohibido al final esta “procesión”, según dicen, “en estricto cumplimiento de la legalidad”. Después de varios días han caído en la cuenta de que estaba convocada para el Jueves Santo, que coincidía en día, hora y casi lugar con las procesiones católicas y que discurría por la puerta de varias parroquias.
Y digo yo: ¿Para darse cuenta de esto hacía falta pedir un dictamen a la Abogacía del Estado? ¿Tan difícil era darse cuenta de que esta manifestación de intolerancia y odio tenía el único objetivo de herir el sentimiento religioso? ¿Por qué se han incrementado los ataques a la Iglesia católica en los últimos años? ¿Por qué, incluso, está hasta bien visto en determinados ambientes y colectivos?
Si se respeta la celebración de un colectivo minoritario como el de los gays y lesbianas, ¿por qué no se respeta a una mayoría de creyentes católicos? Es lo de siempre, es fácil y no da miedo. Los católicos tienen la costumbre de no amenazar de muerte cuando se les ofende y se limitan, en la mayoría de las veces, a resignarse o, cuando pueden, a ampararse en la ley.
De un tiempo a esta parte, que coincide curiosamente con la llegada del PSOE de Zapatero al Gobierno, las exposiciones, obras de teatro, críticas, actos y manifestaciones contra la Iglesia católica se han multiplicado en la misma proporción en la que la “progresía” ríe estas gracias. Parece evidente que en este país el respeto al sentimiento religioso recogido en la Constitución es susceptible de ser saltado a la torera cuando apetece.
Eso sí, llega Navidad, Jueves Santo y Viernes Santo, el día de la virgen del Pilar, Reyes y el patrón o patrona de todos y cada uno de los pueblos y ciudades de España y los organizadores de eventos como el que nos ocupa y sus acólitos disfrutan del día libre en el trabajo. Es más, estoy absolutamente seguro de que no organizarán una manifestación para pedir la eliminación de todas estas fiestas.
Me pregunto por qué a los no creyentes, agnósticos o ateos no les supone un verdadero problema de conciencia beneficiarse de una celebración católica. ¡Ah claro, Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita!
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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