crítica de cine
Código fuente: ocho minutos de vida para descubrir a tu asesino
lunes 18 de abril de 2011, 11:30h
El actor californiano Jake Gyllenhaal es el protagonista absoluto de “Código fuente”, una cinta de acción con toques futuristas, que nos lleva a vivir una y otra vez los últimos ocho minutos de vida de un hombre, mientras viaja en un tren en el que va a estallar un artefacto explosivo colocado por terroristas.
Dirigida por Duncan Jones, el hijo cineasta del cantante David Bowie, “Código fuente”, que acaba de estrenarse en nuestras salas, es una historia que juega con realidades virtuales, viajes en el tiempo y hasta con cambios de identidad, y en la que lo mejor es no plantearse demasiados interrogantes para poder disfrutar sin prejuicios de la acción. Lo cierto es que Jones firma con “Código fuente” su segundo trabajo, pero no deja atrás la mayoría de los elementos que utilizó para su debut con Moon, cinta en la que jugaba con referencias a los clásicos filmes de ciencia ficción de la década de los 80. Para su nueva creación, el director británico Duncan Jones ha introducido, además, una intriga de perfil clásico y no falta tampoco el romance entre los protagonistas, que, como en la vida misma, acaba por convertirse en el motor que mueve definitivamente la trama y condiciona la actuación del protagonista.
Gyllenhaal, cada vez más presente en Hollywood, se mete con pericia en el papel de un héroe poco convencional, movido inicialmente por unas fuerzas que él no controla y que ni siquiera conoce, aunque, a medida que avanza el filme, su personaje se vaya haciendo con las riendas de la difícil misión encomendada, y que forma parte de un programa secreto y experimental del ejército que dirige el doctor Rutledge, interpretado por Jeffrey Wright. El héroe es el capitán Colter Stevens, un piloto de helicópteros en la guerra de Afganistán que, de repente, se despierta en un tren dentro de un cuerpo que no es el suyo y tan sólo ocho minutos antes de que ese mismo tren vuele por los aires. No viaja solo, justo enfrente de él, hay una mujer joven que le acompaña y que se convertirá en la principal razón para que Stevens vuelva una y otra vez a revivir su paso por el tren maldito con el objetivo de descubrir quién es el terrorista que acaba de colocar la bomba. Al menos, este es el objetivo de su misión para los responsables del peculiar programa de investigación, que jugando con los universos cuánticos y las vidas paralelas, pretende evitar el próximo atentado del pasajero terrorista.
Junto a Gyllenhaal, dos actrices cuyos rostros están también cada vez más presentes en las cintas que nos llegan de Estados Unidos: Michelle Monaghan y Vera Farmiga, imprescindible desde su paso por “El niño con el pijama de rayas” y, especialmente, por “Up in the air”, un papel que la convirtió en candidata a los Oscar, los Bafta y los Globos de Oro.