El Gobierno sirio debe recapacitar
viernes 22 de abril de 2011, 10:06h
El levantamiento por parte de Bashar al Assad del estado de emergencia en Siria, vigente desde hace la friolera de casi medio siglo, no ha contentado en absoluto a una población cada vez más exaltada. No es para menos. Hasta la fecha, ninguna de las escasísimas reformas -sin apenas contenido, dicho sea de paso- prometidas por el tirano sirio ha sido llevada a efecto. Sí se ha dejado notar, en cambio, la brutalidad de unas fuerzas de seguridad afectas al régimen que están perpetrando auténticas barbaridades contra los manifestantes. Por si esto fuera poco, Damsco ya ha amenazado con que, de seguir las protestas, todas las medidas “`prometidas” serían derogadas.
Bien haría Bashar al Assad en mirar el ejemplo de sus vecinos del suroeste y tomar buena nota. Egipto y Túnez han derrocado a sus respectivos déspotas, y en Libia la situación dista mucho de estar asentada. Antes de llegar a ese extremo, sería conveniente que las autoridades sirias recapacitasen sobre la inexorable necesidad de renovar por completo las estructuras de un sistema que hace aguas. Además, la confianza en el apoyo de Irán contrasta con la actitud de vigilancia activa que mantiene Israel, quien no vería con buenos ojos el socorro de Ahmadineyad a su amigo al Assad. En cualquier caso, la población siria en su inmensa mayoría ya ha mostrado bien a las claras que desea libertad y democracia. Eso debería bastar a cualquier gobernante que comprendiera que los gobiernos no son eternos, incluidos los autócratas.