Las fuerzas de seguridad bloquean la apertura prometida por Bachar el Assad
Los servicios secretos y la policía controlan el poder en Siria
martes 26 de abril de 2011, 13:09h
El presidente sirio Bachar al Assad se encuentra totalmente neutralizado. Su reciente gobierno formado el 14 de abril y encabezado por el ex ministro de Agricultura Adel Safar, no tiene ningún poder de decisión. El núcleo duro del generalato que controla los servicios secretos, la policía y el Ejército, es el que ha decidido sacar los tanques a la calle para aplastar las revueltas populares contra el régimen. Por Pedro Canales
Los tímidos intentos de reforma y apertura iniciados por Bachar al Assad desde que comenzaron las manifestaciones de descontento popular en marzo, han sido abortados. A principios del mes pasado Bachar firmo un decreto de amnistía política, que fue bloqueado por la cúpula militar. A mediados de marzo las manifestaciones que comenzaron en la ciudad de Deraa fronteriza con Jordania, fueron reprimidas por la policía con los gases lacrimógenos, balas de goma y porras de las fuerzas antidisturbios. Pero a los pocos días comenzaron a utilizar balas reales para contener la multitud que invadía las plazas de varias ciudades sirias. Diez días después, la consejera política presidencial Buteyna Chaaban aseguro que el Presidente había dado orden de “no disparar” contra los manifestantes.
A mediados de abril el Presidente Bachar en un intento de contener la crisis accedió a la presión internacional y cambio el gobierno. Poco después anunciaba que suprimiria el “estado de excepción” en vigor en el país desde el golpe militar de 1963 que llevo al poder al Partido árabe socialista Baas, el mismo que permitió a su padre Hafed dirigir el país con mano de hierro durante tres decenios.
Ninguna de las promesas o intentos reformistas de Bachar se han cumplido. El núcleo duro de los militares que detienen el verdadero poder en el país no se lo ha permitido. La cúpula del generalato sirio ha sido formada en la academia militar soviética de Frunze. La mayoría de los altos grados castrenses ha pasado por la escuela de la KGB (servicios secretos civiles) y del GRU (servicios secretos militares) de la época soviética.
Es la cúpula castrense la detentora del poder real. Los generales Ali Ahbib, Hassan Turkamani y Mohamed Nassif, que dirigen respectivamente el Estado Mayor, el ministerio de Defensa y los Servicios secretos, son junto a otros los que deciden todo. El clan Assad, incluido el presidente, juega un papel secundario. Incluso el hermano del Presidente Maher al Assad, que dirige una fuerza militar de elite, su primo Hafez Majluf, vinculado a los servicios de seguridad o su otro primo Rami Majluf, que acapara sectores enteros de la economía siria, no son más que títeres en manos del generalato.
La decisión de sacar los blindados a las calles para reprimir las protestas, y ordenar a las milicias baasistas de disparar sobre la multitud, solo puede haber sido tomada por la cúpula militar.
Desde su exilio en Londres el tío de Bachar al Assad, Rifaat continua defendiendo el proyecto de reforma de la Constitución y derribo del régimen actual como única vía para modernizar Siria y avanzar hacia un estado de derecho. El que fuera jefe de las Brigadas de defensa – una estructura armada puesta en pie en la época del padre del actual Jefe del estado Hafed al Assad, para contrarrestar la influencia del Ejercito en las instituciones – aun espera que su proyecto alternativo cuaje en las protestas en curso en el país. Rifaat al Assad a sus 75 años, no ha abandonado sus ambiciones políticas. Según algunos medios árabes, la Casa Blanca aun cuenta con él para pilotar una hipotética transición.