La cantante norteamericana Beyoncé está en París junto a su marido, en cantante de rap Jay-Z, y no ha perdido la ocasión para demostrar que ella es una auténtica diva. Los modelitos que ha lucido, además de ser originales y muy favorecedores, se han adecuado perfectamente a cada ocasión. Desde el Hotel Ritz hasta en Disneyland, la mulata ha brillado con luz propia.
Beyoncé ha hecho las maletas rumbo a
París, para acompañar a su marido
Jay-Z en uno de sus viajes laborales, y como si de una auténtica diva se tratara, la cantante ha sacado a relucir las mejores galas de su fondo de armario. Desde ideales
modelitos para disfrutar de románticas cenas a la luz de las velas, hasta conjuntos más deportivos, la ex componente de las Destiny's Child ha demostrado tener un gusto exquisito para la
moda.
Beyoncé ha inundado de elegancia y glamour las calles parisinas. Desde el día en que aterrizó en
Francia luciendo su nueva rubia melena, un vestido tipo bata, de escote asimétrico y de una mezcla de colores entre marrón y negro, con lazada en la cintura y sandalias de plataforma doradas, la cantante prometía dar de qué hablar.

Seguidamente nos sorpendió con su estilismo para ir a
Disneyland. Con un look mucho más casual, compuesto por pantalones anchos, camiseta sin mangas y, eso sí, sus inseparables taconazos, la mujer de Jay-Z puso la guinda al pastel con una gorra de Gooffy, de lo más infantil.
Pero cuando de verdad la mulata dejó constancia en París de su exquisito gusto por la moda, fue cuando la vimos asomada a uno de los balcones del
Hotel Ritz, enfundada en un top de escote tipo halter hecho de pétalos de rosa superpuestos a juego con una sexy falda negra, plisada y transparente que dejaba ver su ropa interior. Todo sea dicho, se encontraba en plena sesión fotográfica para la revista Harper's Bazaar.
Pero ahí no acaba la historia de la moda francesa. Beyoncé también nos dejó atónitos cuando la vimos vestida con un mono largo, en negro, de escote asimétrico y sandalias doradas.
Finalmente, la exótica cantante deslumbró, una vez más, con un look muy divertido de
lunares. El modelito consistía en una falda granate de tubo, de corte recto por debajo de las rodillas y una blusa, en verde, metida por dentro, de manga corta y cuello cerrado. Un conjunto muy entallado y cubierto de topos negros. Como complementos, un bolso de asa corta y unos peep-toe con plataforma, ambos en color negro.