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Cigarros cubanos

Habanos, puro placer

viernes 28 de marzo de 2008, 19:34h
Su excepcional calidad del suelo y su microclima le han hecho a Cuba ser merecedora de tener las plantaciones de tabaco más prestigiosas del mundo. Aunque uno no sepa casi ni lo que es un cigarro, todo cambia nada más que desembarca en la isla. Invitados, eso sí, por la tabaquera Altadis (recientemente comprada por la inglesa Imperial Tabacco), que posee el 50 por ciento, ya que el otro restante es del Gobierno de Cuba, de Corporación Habanos. Este año, los amantes de los puros están de enhorabuena, porque en el vitolario (clases de puros que existen) se han incluido dos más. El primero de ellos es el Epicure Especial de Hoyo de Monterrey, un cigarro de fortaleza suave. Pero no es nuevo, ya que se trata de una edición limitada que salió en 2004 y que ahora se añade al portafolio estándar de la empresa. El nuevo Epicuro Especial tiene una doble anilla (aro de papel que rodea a los puros) y se vende en cajas de 10, 25 y 50 unidades y en tubo blanco de alta gama. Si quiere acompañarlo con un licor, los expertos aconsejan un ron añejo cubano como Havana 7, porque el maridaje entre los dos potencia el sabor del habano.



La segunda estrella de este año es el Mágnum 50 de H. Upmann, una marca de fortaleza media. Igual que el anterior, apareció como edición limitada en 2005. Junto al Mágnum 46 forma una línea con una prestación diferenciada dentro de la propia marca. Se presenta en cajas de 10, 25 y 50 puros con segunda anilla y tubo de alta gama. En este caso, el licor sería un brandy como 1866.



Además, se han dado a conocer las nuevas presentaciones, los tubos de aluminio en productos como el Siglo I de Cohina, Serie D Nº 4 de Partagás, Royal Coronas de Bolivar y Punch Punch de Punch. Y las producciones especiales, como son la réplica del humidor antiguo de Romeo y Julieta 250 y la Colección Habano Cohiba, que cuenta con 700 estuches.

Pero para llegar a estos magníficos momentos de placer, detrás queda todo un proceso digno de conocer. Pasen y vean. El cultivo de tabaco en Cuba, que cuenta con 34.000 hectáreas para este fin, tiene una larga tradición que ha convertido todo el proceso en parte de una cultura propia, acumulada durante siglos de experiencia. El veguero (la persona que cultiva sus vegas de tabaco) tiene que enfrentarse a una labor delicada que requiere pasión por el oficio, experiencia y trabajo en condiciones especiales, debido a la humedad y las altas temperaturas registradas en las plantaciones y las largas jornadas de trabajo.

En Cuba se cultiva el tabaco de dos formas diferentes, en función del papel que va a desempeñar la hoja. El primer tipo, por volumen, es el llamado de sol. Se cultiva al aire libre y produce cuatro de las cinco hojas empleadas en la elaboración de un habano (volado –que proviene de la parte baja o pie de la planta y se caracteriza por tener muy buena combustibilidad-; seco –de la parte central y tiene mucho aroma-; ligero –de la parte alta y de mayor fortaleza-, y capote –de la zona que está entre las hojas de donde se recogen el seco y el volado-). El segundo tipo es el llamado tapado, ya que las plantas se cultivan en campos tapados por finas telas blancas para protegerlas del sol de las inclemencias del tiempo. Estas hojas se destinan exclusivamente a la capa y su cultivo es más costoso que el del resto de hojas.

Durante los meses de julio y agosto empiezan a preparar los semilleros, eligiendo terrenos sueltos y bien drenados. Tras 45 días de riego, las posturas adquieren una altura de 13 a 14 cms. y están listas para ser transplantadas a partir del mes de octubre. Las plantas alcanzan su pleno desarrollo durante los 45 o 50 días siguientes al transplante, y una vez pasados 50 días más puede comenzar la recolección. Éste es un trabajo lento en el que las hojas deben ser recogidas, una a una, manualmente. A medida que las hojas son recolectadas, se llevan a las Casas de Tabaco, donde se curan naturalmente al aire.



Ya en la fábrica, el primero paso es la recepción y acondicionamiento de las hojas de tabaco. En el caso de las capas, se tiene más cuidado en su trato. Estas delicadas hojas se preparan para su propósito final en el departamento conocido como Moja. Aquí se humedecen las gavillas de 40 ó 50 hojas, sometiéndose a una fina aspersión de agua para devolverles su aspecto sedoso y uniforme, así como su elasticidad. Posteriormente van a las despalilladoras, que retiran la vena central o “palillo”, dividiendo la hoja en dos mitades, listas para el rezagado. El rezagador agrupa las capas en 20 tamaños y matices excelentemente definidos y las clasifica de acuerdo a su color, tamaño y textura. Después le llega el turno a la fermentación.



El maestro tabaquero es la persona clave a la hora de hacer una ligada. Su misión es elaborar las ligas cada año por marcas para mantener una continuidad en cuanto al aroma, sabor y fortaleza de cada vitola. Las ligas se forman usando los tipos de tabaco con los que se hace la tripa, combinándolos para que cada vitola tenga sus cualidades. La galera es el corazón de la fábrica. En ella, los torcedores elaboran las diferentes vitolas. Sus únicas herramientas son la tabla, la chaveta, la guillotina, goma vegetal (que no tiene sabor ni olor), la prensa, los moldes y, sobre todo, sus manos, su habilidad y su experiencia. Con las hojas en las manos, los torcedores empiezan a torcer o enrollar las hojas. Primero, colocan las hojas adecuadamente para conformar la tripa que se recubre con el capote y se introduce en un molde. Este compuesto formado por tripa y capote se llama bonche. Los moldes se cierran y se colocan en la prensa durante unos 15 minutos por cada lado. Posteriormente, este bonche se pasa por la máquina de tiro para comprobar el tiro. Si todo está en orden se le pasa la capa, recortando la hoja a medida con la chaveta y estirándola delicadamente para vestir al habano con sus mejores galas.



En definitiva, más de 220 vitolas comerciales, más de 350 referencias y alrededor de 80 vitolas de galera o formatos de fábrica. Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Partagás, Hoyo de Monterrey, H. Upmann, o cualquiera de las 27 marcas premium que comercializa Habanos S. A. es buena elección a la hora de seleccionar un cigarro de elite. Tanto para hombres como para mujeres, porque disfrutar del placer de fumar cigarros habanos no es cuestión de sexo. Ayer lo pudimos ver en una de las cavas más prestigiosas de Madrid, la de la calle Barquillo, donde decenas de mujeres disfrutaron de una amena cata que seguro que no olvidarán. Para las que se quieran animar pero que se acaban de iniciar en este arte, unos cuantos trucos: la forma correcta de encenderlo es mantener la boquilla a noventa grados de la llama, haciéndola girar hasta que la superficie quede encendida uniformemente, una vez entre los labios y al tiempo que se mantiene la llama a un centímetro de la boquilla, aspirar hasta que la llama llegue al cigarro. El corte debe de hacerse justo sobre la línea donde el gorro se une a la capa. Después, ya sólo les queda disfrutar. Que aproveche. Yo me quedo con una frase “No abusemos pero disfrutemos siempre para que el placer dure toda la vida”. Así lo ha dicho la actriz Cristina Higueras, que está de gira con su última obra de teatro, “Agnes de Dios” (www.nuevacomedia.com), y que acaba de ser nombrada Embajadora del Habano por el Club Pasión Habanos. Ella sí que entiende, al igual que Ana Urquijo, abogada, empresaria y ex presidente del Athletic Club de Bilbao, su antecesora en el reconocido premio.



Algunas recomendaciones:

Altadis (recientemente comprada por Imperial Tabacco) es la empresa que comercializa los habanos.
www.altadis.com
Club Fumadores, editor de las revista “La boutique del fumador”
www.clubfumadores.org
Puro Placer, una de las cavas más prestigiosas de la capital
www.clubpuroplacer.com
Pasión Habanos, el club de los amantes de los habanos
www.clubpasionhabanos.com
El Club de los 100 puros
Tel. 91 519 94 19