www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Las urnas ponen a Zapatero en la picota

lunes 23 de mayo de 2011, 01:07h
El descalabro electoral que ha sufrido el PSOE en las presentes elecciones locales y autonómicas es fiel reflejo del sentir de la sociedad. Una sociedad que ha hablado en las urnas con toda claridad; los más de dos millones de votos que le han sacado de diferencia los populares a los socialistas son un argumento lo suficientemente demoledor como para que cualquier dirigente serio se plantease su continuidad en el cargo. No así en España. José Luis Rodríguez Zapatero ya ha manifestado su intención de agotar la legislatura, no convocando elecciones anticipadas. Semejante desafuero sólo puede suponer la huida hacia delante de un personaje obsesionado con titulares y encuestas al que la realidad ha acabado atropellando sin remisión.

De cualquier modo, conviene señalar que la derrota de los socialistas no es únicamente la de Zapatero. Abundando el la teoría que en su momento defendiese Rodríguez Ibarra, hay muchos otros socialistas en el mismo barco, con una cuota de responsabilidad importante. Para empezar –y argumentando con un sentir secular de la izquierda- el Partido Socialista ha perdido en todas las capitales de provincia, aunque conserve alguna de ellas pactando con terceros in extremis. Es el peor resultado de una formación de izquierdas desde que existen elecciones en España hace dos siglos. La pérdida de alcaldías como Barcelona y Sevilla, el ajustadísimo resultado en Extremadura, salvado gracias a Izquierda Unida, o el descalabro en Castilla – La Mancha tienen que ver con la mala gestión de Zapatero, pero también con la de sus líderes locales. De hecho, estas elecciones eran las de los cuadros intermedios: concejales, alcaldes y militantes de base, que son la verdadera columna electoral de todo partido. Y, en el caso del PSOE, el golpe a la línea de flotación ha sido devastador.

No sólo para ellos. Más que nada., porque el hecho de que la izquierda en su conjunto haya perdido en todas las capitales de provincia es una llamada de atención de cómo se han estado haciendo las cosas durante estos últimos años. De ahí que formaciones como UPyD hayan cosechado un importantísimo resultado, mostrando que hay alternativas viables al bipartidismo. O que anomalías como los más de 1.000 cargos electos de Bildu demuestren que la democracia no siempre es capaz de curar los males de una sociedad enferma y con signos de podredumbre moral. Sólo así se explica que ETA goce de tantas simpatías en provincias como Guipúzcoa. Pero, particularidades aparte, estas elecciones tienen un claro perdedor: José Luis Rodríguez Zapatero. Si opta por seguir un minuto más al frente del Gobierno, será que o bien no ha entendido el mensaje de la sociedad o -y esto es más preocupante- que está dispuesto a todo por perpetuarse en un poder –el de Ferraz- que, de tener un mínimo de responsabilidad, abandonaría hoy mismo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios