PSOE: ¿primarias o congreso extraordinario?
miércoles 25 de mayo de 2011, 01:21h
Si algo ha caracterizado a los socialistas estos últimos años ha sido el poder del aparato del partido. Ferraz hacía y deshacía a su antojo, aplicando una disciplina de la que sólo parecía escapar el PSC –que tanto se ha alejado que se ha convertido en un partido soberanista. El cierre de filas ha sido una constante desde que Zapatero se aupase a lo más alto del partido. De ahí, que el cruce de declaraciones que se ha iniciado desde la debacle en las urnas del pasado domingo es señal inequívoca de que el partido está peligorsamente descosido. A muchos de sus dirigentes se les ha llenado la boca estos pasados meses con la palabra “primarias”; palabra que a esos mismos dirigentes no les suena ahora tan bien. La última aportación a este peculiar debate la hacía ayer mismo Pachi López, al reclamar la celebración de un congreso extraordinario en el que, aparte de salir en nombre del sucesor de Zapatero, se redefiniese la estrategia del partido.
Con vistas al propio PSOE, quizá la propuesta de Pachi López sea la más sensata. No sólo por el tremendo varapalo de las elecciones del pasado fin de semana, sino por el agotamiento palmario de un modelo, el de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha laminado tanto al partido como a la economía nacional. Y es que el panorama de las primarias no invita precisamente al optimismo: por un lado Rubalcaba, partícipe de todas las decisiones de gobierno de Zapatero y corresponsable, por tanto, de la actual situación. Por otro, Carmen Chacón, representante de una de las generaciones más mediocres de políticos profesionales que la izquierda ha producido jamás: frente a los González, Guerra o Solchaga, Mújica, Maravall, Solana o Barón, ahora hay Madinas, Aídos, Pajines, Blancos y Trinis. No hay color; la distancia es simplemente sideral. Tampoco es que el congreso extraordinario sea la panacea de todos los males socialistas pero, al menos, en su seno –amén de pedir explicaciones al señor Zapatero- podría hacerse algo más que elegir a un sucesor para que se inmole. La democracia española necesita de la fortaleza de sus dos grandes partidos y, hoy por hoy, el PSOE está descuajaringado, tras el experimento Zapatero. O los socialistas de fuste y fundamento toman cartas en el asunto, olvidan las primarias e imponen un congreso extraordinario o pueden ver al partido perderse en el sumidero electoral.