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15-M, los riesgos de una democracia mal entendida

sábado 28 de mayo de 2011, 12:00h
El balance del operativo policial en la Plaza Cataluña para desalojar a los “indignados” deja en muy mal lugar a nuestra democracia. Por de pronto, quedó patente lo mal que se llevan 15-M, Democracia Real Ya y demás colectivos allí congregados con todo lo que tenga que ver con la higiene. Bastaba darse una vuelta por Plaza Cataluña -y otro tanto por la madrileña Puerta del Sol- para darse cuenta de ello. Y en previsión de que el F.C. Barcelona ganase la Champions este sábado, las autoridades de la Ciudad Condal decidieron, con buen criterio, limpiar la Plaza Cataluña y retirar de la circulación todos aquellos objetos potencialmente peligrosos, cara a una celebración de masas. Si ya es bastante vergonzoso que una administración pública deba pedir permiso para garantizar la libre circulación, es peor aún negociar con ellos para que, una vez limpia la plaza, puedan volver.

Las imágenes de la supuesta brutalidad policial circulaban ayer por todas las redes sociales. Nada se decía, en cambio, de la desobediencia a la autoridad, cuyo único propósito era velar por el cumplimiento de la legalidad vigente. En un desalojo de este tipo, el protocolo de actuación dispone que se hagan reiterados avisos antes de usar la fuerza como último recurso. Lo que no puede ser es la impunidad que campa -nunca mejor dicho- por toda España de un tiempo a esta parte. El derecho de reunión –y la comprensible protesta contra el desaguisado de los profesionales de la política- no puede estar por encima del imperio de la ley, o del ejercicio de otros derechos igualmente respetables como son el de libre circulación o el de llevar a cabo una actividad empresarial. Es muy difícil transitar por Plaza Cataluña o la Puerta del Sol. Es más, en Madrid la Comunidad ya ha pedido a la delegación de Gobierno que intervenga, ante el tremendo daño económico que los “indignados” están ocasionando al comercio de la zona y a la imagen de la ciudad. Son los riesgos de confundir democracia con irresponsabilidad. Y eso sí que es indignante.
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