El mejor Barça de la historia consiguió la cuarta Champions League para el palmarés del club. Messi y Xavi guiaron al equipo español hacia una brillante victoria basada en el juego combinativo de los blaugrana. Los ingleses resistieron el ritmo en la primera mitad -en la que lograron empatar el partido-, pero la calidad y fluidez de los pupilos de Guardiola se impuso sin paliativos. Espectacular triunfo del Barcelona que confirma su estatus de dominador del fútbol europeo. El técnico catalán consiguió su décimo título, la generación de Puyol, Xavi y Valdés alcanzó su tercera Champions y Messi -que terminó pichichi de la competición- sumó su gol número 53 del año.
Wembley se ha convertido, definitivamente, en un templo blaugrana. El renovado y espectacular estadio británico ha acogido la consecución de la
cuarta Copa de Europa del Fútbol Club Barcelona. El equipo español ha impuesto su estilo de juego al segundo mejor equipo del año, el
Manchester United, que asistió con impotencia a una nueva exhibición del Barça. El balompié patrio vuelve a reinar en el Viejo Continente -líder en este apartado con su 13ª copa-, de la mano de uno de los mejores equipos de la historia de este deporte.
Guardiola, Messi y Xavi han guiado al conjunto blaugrana hacia su décimo de los últimos tres años.
La combinación de jugadores que configuran la plantilla blaugrana es irrepetible y lo ha vuelto a demostrar en esta final. Jugaban frente a un gran equipo, serio y ordenado, con capacidad para jugar rápido y anotar con facilidad. Sin embargo, los pupilos de sir
Alex Ferguson se diluyeron cuando el Barça arrancó el dominio aplastante de la posesión de balón, combinando con fluidez, cambiando el ritmo a su antojo y cansando a los centrocampistas rivales. La exhibición ofrecida por el equipo catalán no ha resultado sorprendente, pero sí permanecerá en la historia como la cima de juego de una generación de futbolistas sublime.
El choque arrancó bajo el guión esperado, con el
Manchester United tratando de presionar al máximo y ganar el partido en los primeros diez minutos. Los ingleses tuvieron varias ocasiones que Valdés supo atajar en los primeros instantes. Sin embargo, los catalanes resistieron la intensidad británica y se adueñaron del balón para no soltarlo hasta el final del encuentro.
Xavi se erigió en el ordenador de su equipo y minimizó la presencia del United a su mínima expresión.
Las ocasiones comenzaban a llegar y
Van der Sar repelía con solvencia los intentos de
Villa y Messi desde fuera del área. Sin embargo, el dominio blaugrana encontró su fruto en el minuto 26.
Xavi encontró hueco y envió un delicioso pase a
Pedro que, desde dentro del área,
abrió el marcador con su habitual efectividad. El Barça se adelantaba y le complicaba el partido a los ingleses, que se habían olvidado de la posesión.
Pero los pupilos de Ferguson no estaban dispuestos a repetir la historia -cuando cayeron en la final de Roma sin acercarse a la meta de
Valdés-.
Rooney protagonizó una sensacional combinación con
Carrick, primero, y
Giggs, después, y batió al Zamora español de fuerte disparo. El delantero británico apareció para
empatar el encuentro -tras un posible fuera de juego- seis minutos después del gol de Pedro. El encuentro volvía a las tablas iniciales. Sin embargo, el Barça ya había tomado la inercia dominadora y el Manchester no podría encadenar dos pases seguidos.
Tras el descanso, los ingleses trataron de volver a arrancar con la elevada presión de la primera mitad, pero
Xavi y Messi no estaban por la labor de dejar escapar el control del encuentro. El Barça se movía a su antojo provocando la merma física de los defensores rivales. Con
Xavi actuando como catalizador del juego,
Iniesta jugando de desestabilizador y
Messi en su mejor versión, el Barcelona se impuso con total determinación.
El delantero argentino, que protagonizó alguna incursión peligrosa, fue el encargado de desnivelar el encuentro.
Messi se convirtió, una vez más, en el elemento decisivo de su equipo. El jefe de la orquesta de
Guardiola se reservó un resquicio en la zaga británica y disparó desde fuera del área para batir a
Van der Sar.
Dos a uno en el marcador. La joya blaugrana anotó su
gol número 53 del año y el duodécimo en Champions, igualando así a Van Nistelrooy como máximo anotador de la competición europea en un año.
La segunda mitad arrancó de manera inmejorable para los blaugrana y se cerró del mismo modo.
David Villa, un jugador que arrastraba una racha de desacierto prolongado de cara a la portería, recibió el premio a su pundonor. Recibió un balón en la frontal del área, controló y la puso en la escuadra derecha del meta holandés. El asturiano
sentenció el partido y confirmó la abrumadora superioridad del Barça sobre el mejor equipo inglés del año.
El
Barcelona confirmó su superioridad continental y
Messi volvió a demostrar su papel de rey del balompié mundial.
Guardiola puso la guinda a su participación como entrenador bluagrana con su décimo título particular y cerró el círculo de éxitos el club, al volver a conquistar una Champions League en
Wembley. El fútbol español y el Barça han vuelto a la cima del deporte mundial.
