El fútbol español ha vivido una temporada marcada por los desequilibrios presupuestarios de los clubes. La norma general que ha regido el desarrollo del balompié patrio ha definido la competitividad de los equipos en base a su capacidad de fichar y de gestionar sus finanzas. De este modo, la Liga BBVA ha acogido una nueva exhibición de los dos gigantes -Barcelona y Real Madrid- y una histórica lucha por no descender que ha implicado a diez clubes hasta el final del calendario. Sin embargo, también se han gestado románticas historias de superación que, con solidaridad de esfuerzos y compromiso sin condicionantes, han demostrado que en el fútbol también se puede triunfar sin ser rico y poderoso. El Imparcial acerca la intensa experiencia de algunos de los clubes que han vivido un “annus horribilis” con final feliz.
La Liga 2010-2011 se ha desarrollado bajo el inapelable protagonismo de la batalla entre el mejor
Barcelona de la historia y el
Real Madrid de José Mourinho, el récord anotador de
Cristiano Ronaldo y la vibrante lucha por no descender a Segunda División de la que salió derrotado el
Deportivo de la Coruña –que bajó a la división de plata tras 20 años en Primera-. Pero en esta temporada también se han sufrido impagos, cambios forzados de directivas y amenazas de huelga tanto por parte de los jugadores como de los clubes. Sin embargo, en una competición marcada por el poder económico de sus instituciones, algunas escuadras han demostrado que el fútbol se resume a lo que pasa en el césped, reduciendo la relevancia del potencial económico al mínimo.
Uno de los equipos que han abanderado esta visión romántica del deporte tiene su sede en el barrio madrileño de Vallecas. Su club, el
Rayo Vallecano, ha ejemplificado a la perfección que los problemas financieros no están reñidos con el rendimiento deportivo. La institución madrileña arrancó el año futbolístico en la primera plaza de la Liga Adelante, jugando bien y convenciendo a su afición de las posibilidades de ascenso. Pero la armonía en el club pronto se rompió al comprobar las dificultades por las que atravesaba la familia Ruiz Mateos para afrontar los pagos a sus trabajadores. A medida que los meses avanzaban y las nóminas seguían sin ser pagadas, los jugadores decidieron poner freno y amenazaron con retirarse de la competición –aunque permanecían en puestos de ascenso a Primera-. La plantilla barajó la posibilidad de encerrarse en el estadio hasta que la directiva pusiera fin a la dramática situación que vivían algunos jugadores –David Aganzo, delantero centro, se vio obligado a buscar un empleo como profesor en un colegio madrileño para afrontar sus gastos-.

Pero, contra todo pronóstico, la tempestad de los despachos no se traspasó al césped. El equipo funcionó como un reloj y se consiguió el ascenso a falta de dos jornadas para la conclusión del campeonato. Con una afición entregada a su equipo, la plantilla festejó el éxito con lágrimas en los ojos. Tras una temporada complicadísima, el director deportivo del Rayo
Felipe Miñambres, ha explica a
El Imparcial cómo se vivió todo lo acontecido en el club madrileño.
“
Cuando la gente tiene problemas, se une, y hemos visto que la única posibilidad que había era seguir arriba y cuando estos jugadores salían a jugar, se olvidaban de cualquier cosa negativa”, ha precisado Felipe Miñambres. El dirigente nos relata su experiencia al frente de la sección deportiva del club: “
cada semana salía un tema, había muchas reuniones y se hablaba mucho más de lo extradeportivo, pero el equipo llegaba el domingo y ganaba”.
Tras haber conseguido el ascenso, Miñambres nos asegura que van a ser “
un equipo de Primera con una economía de guerra, aceptamos el reto y lo único que queremos es cobrar lo que se promete y no pasar las penurias que hemos pasado este año”, concluye. El director deportivo, que confiesa haberse emocionado al comprobar el ambiente en cada partido en Vallecas, asegura a
El Imparcial que “
la vuelta a primera significa la supervivencia y que un equipo de un barrio juegue entre los más grandes”.
Una historia paralela a la vivida por el Rayo se ha experimentado en Sevilla. Allí, el Real Betis Balompié consiguió su regreso a la Liga BBVA como primer clasificado de la división de plata. El club ha vivido la expulsión de la presidencia de Manuel Ruíz de Lopera y la toma de posesión de una comisión provisional. Pero, a pesar de haber sufrido las consecuencias económicas derivadas de la inestabilidad institucional, el equipo se mostró inapelable al frente de la tabla.
Pepe Mel, su entrenador, mostraba el sentir verdiblanco en la celebración del ascenso -que se desarrolló en el AVE por la derrota de un rival-: “
No es normal tener tres presidentes, ni tres juntas directivas, ni una intervención judicial, y, aún así, el equipo ha ganado”.
El entrenador madrileño recalcó la importancia de la mentalidad de la plantilla para alcanzar el éxito. “
Tuvimos muy claro que solo nos íbamos a preocupar de lo que estaba en nuestras manos: ganar partidos”. De cara al futuro, y como receta del éxito, el recién renovado técnico asegura que “
hay que partirse la cabeza para que lleguen futbolistas fiables, ya que la Primera es muy complicada”.

De vuelta a Madrid, el Imparcial ha charlado con otro de los protagonistas anónimos de esta liga de los humildes. El
Alcorcón ha vivido su primera participación en la Liga Adelante en esta temporada. El equipo madrileño, que vivió su momento de gloria al eliminar al Real Madrid en la Copa del año pasado, ha disfrutado de su novedosa experiencia tras alcanzar la permanencia en la Segunda División de nuestro fútbol e, incluso, entrar en la lucha por acceder a la liguilla de ascenso a Primera. Una historia de superación continua en la que la inferioridad presupuestaria se ha convertido en una motivación absoluta.
“
El obstáculo que tenemos aquí por tener menos presupuesto que otros nos ha hecho muy fuertes, los jugadores tienen interiorizada la humildad e ilusión de venir aquí para trabajar”, ha explicado
Enrique Pérez Díaz, director general del club. Asímismo, el dirigente ha insistido en que son “una gran familia” y eso les ha permitido competir con los grandes. Pérez nos asegura que han tenido “muchos dolores de cabeza” para llegar a la Segunda División y que están “sorprendidos e ilusionados” por terminar entre los 10 mejores de la categoría.
Pérez Díaz nos señala que “
afortunadamente, no juegan ni los presupuestos ni la masa social, sino que juega la ilusión por mejorar y por dar una buena imagen allá donde vayamos”. El dirigente madrileño nos relata, emocionado, sus sensaciones al haber logrado la permanencia con uno de los presupuestos más bajos de la categoría:
“Mi mejor recuerdo fue cuando certificamos la permanencia y vivimos una alegría indescriptible, nos miramos todos a los ojos y nos dimos abrazos muy sinceros”. El gestor recuerda que en aquel instante rememoraron “lo que había costado llegar hasta allí”.

Por último,
El Imparcial ha entrevistado a una de las figuras de la Liga que vive alejada de los focos que se ocupan del Real Madrid y del Barcelona. Se llama
Francisco Javier Catalán Vena, es el presidente del Levante Club de Fútbol y el encargado de transformar a la decrépita institución levantina –al borde de la bancarrota- en el equipo de Primera que ha rozado los puestos europeos.
Quico Catalán, que expresa su “infinita alegría”, nos asegura que el club levantino asume su posición en la Liga y nos describe su metodología de supervivencia: “
somos conscientes de que por nuestra situación económica no podemos competir con el resto de clubes de la categoría y, al no poder pagar traspasos de jugadores, tenemos que nutrirnos de cesiones o de jugadores que puedan obtener la carta de libertad en sus respectivos clubes”.
Este “mago” de la gestión de un club deportivo nos explica que “
con todo lo que se sufrimos en la primera vuelta cuando las cosas se torcieron, ver que el equipo ha llegado a la meta es para estar muy orgulloso”. El presidente del Levante, que hace hincapié en destacar la figura de su entrenador, nos expresa el drama vivido,
“ya que el club ha estado inmerso en una Ley Concursal y la entidad tiene que hacer frente a los acreedores en los próximos años”.
Por último, y mirando al futuro del club levantino, su presidente sentencia que no puede salirse de “
mantenernos en la máxima categoría, siempre desde la humildad y el trabajo, e ir saldando la deuda económica el club tiene contraída con sus acreedores”.