La nueva evangelización en la era digital
domingo 05 de junio de 2011, 17:05h
Este domingo se ha celebrado la 45 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y con este motivo, tan importante para los periodistas, el Papa ha hecho público un documento, en el que bajo el título “Promover la nueva evangelización en la era digital con verdad y autenticidad”, nos manifiesta que “como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de la comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano”.
Sabias palabras de Benedicto XVI en estos momentos, cuando muchos utilizan los medios digitales para intereses oscuros o para evitar el contacto humano directo, a favor del contacto virtual, que no puede sustituir al primero. Los periodistas que escribimos en medios digitales y los responsables de estos, debemos y deben ser conscientes de la responsabilidad que tenemos y tienen, sobre todo, en la formación de las conciencias y de la opinión pública.
Me gustaría destacar también, con motivo de esta Jornada, el excelente trabajo que ha elaborado el Secretariado de la Comisión de Medios de la Conferencia Episcopal Española. Su responsable, José María Gil Tamayo, en colaboración con el profesor Jesús Manuel Conderana, de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Pontificia de Salamanca, han publicado “50 preguntas y respuestas sobre infoética”, de las que me gustaría destacar dos: ¿Cuál es la finalidad última de los medios de comunicación? y ¿A qué grandes desafíos se enfrenta hoy el comunicador cristiano?.
A la primera los autores responden que “los medios de comunicación están llamados a servir a la dignidad humana, ayudando a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad. Los medios de comunicación realizan esta misión impulsando a los hombres y mujeres a ser conscientes de su dignidad, a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás, a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en la libertad personal, en el respeto a la libertad de los demás y en la capacidad de diálogo”. En la segunda, Gil Tamayo y Conderana, enumeran los grandes desafíos a los que se enfrenta el comunicador cristiano y avisan que “hay que evitar que los medios de comunicación social se conviertan en megáfono del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de nuestro tiempo”, recogiendo las palabras de la Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales de hacer tres años.
Recomiendo a todos los responsables de medios que repasen una por una estas 50 preguntas, sobre todo ahora, cuando “el todo vale” se ha adueñado de los medios, y ese “todo vale” ha sido asumido por el consumidor de la información que bebe ese coctel que ha salido a la venta y en que se mezcla “noticia, escándalo, opinión de seudo periodistas y mala educación”. Todo ello bien agitado y servido con la frialdad propia de aquel, el empresario, cuyo único objetivo es el económico.