En
Cataluña, la petición por parte de la Generalidad de un trasvase de agua procedente del río Segre (afluente del Ebro) para Barcelona está provocando graves encuentros con el Gobierno de Zapatero, enfrentamientos entre las propias provincias, e incluso dentro del tripartito (ERC se opone). El problema está claro: los socialistas echaron para atrás hace cuatro años todo plan de trasvases en España y ahora los socialistas catalanes reclaman uno. Cataluña, si agua y el Gobierno sin soluciones.

El PSC ha recordado a la vicepresidenta
María Teresa Fernández de la Vega que el Gobierno central es el de "toda España" y que debe de dar o ayudar a dar alguna solución a la "emergencia" que significa que cinco millones de españoles de Barcelona puedan quedarse sin agua de boca en los próximos meses.
El PSC estudia el problema de la sequía en Cataluña y la posibilidad de realizar un trasvase temporal del Segre al Llobregat, como medida paliativa puntual si persiste la escasez de lluvias de aquí al próximo otoño, y ha dado pleno apoyo a las políticas que en este sentido está liderando el presidente catalán,
José Montilla.

Estas declaraciones se producen después de que la vicepresidenta primera del Gobierno asegurase que la posición del Gobierno no ha cambiado y que "no ha habido trasvase del Ebro ni lo habrá".
Desde la Consejería de Agricultura catalana,
Joaquim Llena, ha señalado que el ejecutivo del que forma parte "tiene la obligación" de prepararse para afrontar "cualquier eventualidad como, por ejemplo, la falta de agua". Con ello, el líder socialista leridano ha defendido el proyecto de trasvase. En opinión de Llena, lo que no puede ni debe hacerse es "dejar sin agua más del 70% de la población de Cataluña".

Por su parte, el secretario general de ERC y candidato a presidir este partido,
Joan Puigcercós, ha opinado que trasvasar agua del Segre hacia el área metropolitana de Barcelona "no es una buena solución" y ha apostado por tomar otras "medidas de excepcionalidad".
Puigcercós ha exigido al Gobierno de España que "pague" para encontrar una salida a la escasez de agua.
VALENCIA Y MURCIAEn las regiones de Valencia y Murcia, el veto al trasvase del Ebro vuelve a centrar la atención en el del Tajo. Murcia, además, necesita la nueva desaladora de Valencia para beber en verano.
El secretario general del PP valenciano,
Ricardo Costa, ha reclamado al Gobierno "sentido común y coherencia" para reconocer, "por fin, que el trasvase del Ebro es la mejor solución" ante la sequía y para salir del "laberinto hídrico" en que ha desembocado, a su juicio, la derogación de ese proyecto en 2004.

Costa ha instado a los socialistas a "unificar un criterio hídrico para España", ya que, en su opinión, "su ineficacia está consiguiendo que el Ebro se desborde e inunde Zaragoza, mientras otras zonas de España mueren de sed".
En su opinión, ahora que los socialistas "tienen el agua al cuello" empiezan a plantearse trasvases como el del Segre a Barcelona. "Una vez más, utilizan dos varas de medir" al oponerse "tajantemente y sin criterio al trasvase para la Comunitat, pero sí se lo plantean para otras ciudades como Barcelona, simplemente por ser una Comunidad gobernada por socialistas".
Por ello, Ricardo Costa insta a los responsables del PSPV-PSOE a que ejerzan "antes de valencianos que de socialistas y pidan junto al Gobierno de Francisco Camps y el PPCV el trasvase del Ebro" para las tres provincias.
Asimismo, ha mostrado su confianza en que el Gobierno, en esta nueva Legislatura, reconozca como "un error" su "actitud antitrasvasista" y abandone su "incoherencia hídrica, que ya no se mantiene en pie".
El dirigente popular reitera que, según sus cálculos, el caudal sobrante de agua del Ebro que recorre Zaragoza "serviría para realizar de sobra el tan reclamado trasvase a la Comunitat", así como que "mientras crece el caudal del Ebro con un agua que se tirará al mar, los regantes valencianos viven una de las peores sequías".
COMUNIDAD CASTELLANO-MANCHEGAEl Gobierno de Castilla-La Mancha no está a favor de ningún trasvase, ya que entiende que hay alternativas en las costas para garantizar los abastecimientos en el Mediterráneo, según ha manifestado el consejero de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, José Luis Martínez Guijarro.
Preguntado por su opinión sobre el proyecto de captación de agua del Segre, Martínez Guijarro ha declarado que siempre "hemos compartido siempre el criterio del Gobierno de la Nación de impulsar otro tipo de política hidráulica que no esté basada en los trasvases". Según el titular de Medio Ambiente, se pueden buscar otras soluciones para garantizar los abastecimientos en todo el Mediterráneo, básicamente en el Levante.
"Ahora que parece que hay problemas por la sequía en el cinturón de Barcelona, nosotros no creemos que la política hidráulica tenga que volver a la política de trasvases", ha indicado Martínez Guijarro, que ha señalado que "existen otras alternativas en las costas que son perfectamente asumibles y que son viables técnica y económicamente".
COMUNIDAD ANDALUZAEn Andalucía, el PP rechaza el traslado a Cataluña de agua de la desaladora de Carboneras (Almería).

El presidente de los populares andaluces,
Javier Arenas, ha calificado de "auténtico disparate" la aprobación por parte del Consejo de Ministros de las obras de emergencia en el puerto de Carboneras para permitir el traslado de agua en buques-cisterna desde la planta desalinizadora de este municipio a Cataluña.
Arenas ha pedido al presidente de la Junta,
Manuel Chaves que, "por dignidad", se oponga al traslado de agua al área metropolitana de Barcelona desde la provincia "más necesitada en toda España" de este recurso.
Al respecto, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha garantizado el consumo humano de agua en Andalucía durante el verano, pero prevé que los regadíos de la cuenca no cuenten con suministro hídrico permanente debido a la situación de sequía que sufre Andalucía.
COMUNIDAD DE ARAGÓNMientras, en Aragón, el Ebro se desborda aunque se encuentre en situación de "estrés hídrico". De trasvases, esta comunidad no quiere oír hablar.

El presidente de esta comunidad,
Marcelino Iglesias, ha afirmado que debería ser el Consejo de Cuenca del Ebro el que se pronuncie sobre el proyecto de captación de agua del Segre que planea el gobierno catalán, y que Aragón se opone a cualquier trasvase porque así lo exige su Estatuto de Autonomía.
Iglesias ha recordado que el Ebro es un río "común" que transcurre por ocho comunidades autónomas representadas en el Consejo de Cuenca y es en el seno de este consejo donde se deberían debatir los planes catalanes de trasvasar agua del Segre al área metropolitana de Barcelona.
Ha recordado que como el río Ebro ya estuvo expuesto a un proyecto de trasvase a Valencia y Murcia, "establecimos algunas precauciones en nuestro texto estatutario y por eso las autoridades aragonesas no disponen de margen de maniobra, sino que están obligadas por el Estatuto de Autonomía".
Regantes del Ebro: "la cuenca se muere de sed"
El presidente de la Federación de Comunidades de Regantes del Ebro,
César Trillo, aseguró que la sequía y la gestión del agua que se ha seguido ha hecho que zonas regables de la margen izquierda de la cuenca "estén muriéndose de sed", por lo que pidió soluciones urgentes de las administraciones.
Trillo hizo estas manifestaciones después de que la asamblea de la Federación que preside se posicionara
en contra de los trasvases entre cuencas, en general, y de la transferencia de caudales del Ebro, en particular, al cinturón urbano de Barcelona.
El dirigente de los regantes lamentó el clima de tensión que la sequía ha provocado entre distintas comunidades autónomas del país, pero señaló que la "gestión" llevada a cabo por el Gobierno para hacer frente a esta situación no constituye una solución a medio o largo plazo.
El responsable de los regantes del Ebro explicó que a pesar de las advertencias hechas desde su organización a las Administraciones en relación a las consecuencias de la sequía, entre abril y mayo del año pasado "se tiraron" 650 hectómetros cúbicos de agua desde los embalses de la cuenca.