México: Peligra importante patrimonio cultural mundial
lunes 06 de junio de 2011, 12:37h
¡¡¡El enorme y extraordinario conjunto escultórico denominado La Ruta de la Amistad está en grave peligro!!!. El corredor escultórico de arte contemporáneo más grande del mundo (17 kms. de longitud con 19 piezas) será mancillado. Consistente en un importantísimo legado que data de los Juegos Olímpicos de México 68 –una muestra estatuaria monumental y única que representa de manera extraordinaria a la cultura universal de mediados del siglo XX– es un rico patrimonio que será arrollado por el segundo piso que se construye al periférico de la Ciudad de México en su tramo sur, de no ser removido en parte, pues las columnas de soporte ocuparán el espacio que hoy alberga a cada una de diez esculturas instaladas en ese corredor artístico.
Con el apoyo de la asociación Patronato Ruta de la Amistad (www.mexico68.org), se han logrado movilizar conciencias y alcanzar apoyos de diversas organizaciones y ciudadanos, embajadas y redes sociales en pro de reubicar las obras, pero ha sido insuficiente, pese al compromiso inicial y la aparente buena voluntad de las autoridades relacionadas con la faraónica obra que se pretende construir y cuyos trabajos ya amenazan directamente las piezas que tanto nos preocupan. Hasta el día de hoy, no han emprendido acciones claras y contundentes que reflejen su deseo de no agredir un ápice de esta enorme riqueza de artes plásticas de la capital mexicana, cuyo significativo valor añadido consiste en que se trata de formidables monumentos que reunieron el talento y la maestría más grandiosa de escultores venidos de todas partes del mundo, en el marco de la llamada Olimpiada cultural y que son un vivo catálogo de la escultura universal de la pasada centuria.
En efecto, cuando se celebraron los juegos olímpicos de México de 1968 en la capital mexicana, de manera paralela se tuvo la genial idea se efectuar una extraordinaria aportación cultural de carácter escultórico –amén de abarcar otras muchas áreas del quehacer artístico– que se tradujo en una importante serie de piezas urbanas que reunieron el talento y la destreza imaginativa y vanguardista de grandes exponentes de la época. El siglo XX conoció en México’68 un portentoso e irrepetible derroche de ingenio escultórico proveniente de los cinco continentes, que revistió el proyecto olímpico mexicano y dotó a la Ciudad de México de un excepcional y abundante patrimonio que sumó al final 19 flamantes esculturas de gran valía estética y urbanística que le dan su sello de modernidad a la capital azteca, materializando el proyecto concebido por Mathias Goeritz, con el apoyo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, organizador de la justa olímpica.
Con los años y a base del esfuerzo ciudadano han recobrado su esplendor, rescatándose del olvido y del deterioro. Pero ahora la amenaza es mayúscula si no se remueve a diez de esas esculturas al quedar expuestas y arruinadas ante el avance del segundo piso de la llamada Autopista Urbana de Cuota del Sur, sepultándolas, pues las ocultaría deteriorándolas inevitablemente, menguado para siempre su esplendor. Tal peligro obedece a una absoluta falta de consideración y planeación gubernamentales que ha olvidado que la obra vial elevada las arrasará y perderán su vistosidad tradicional o de plano estorbarán su avance o serán prensadas de alguna manera por las salientes y las columnas de esa nueva autopista ampliada.
El conjunto La Ruta de la Amistad se ha ganado un merecido lugar en los inventarios escultóricos del mundo y es un vivo recuerdo de toda una época del arte contemporáneo que congregó talentos y enalteció el espíritu del Hombre, recobrando el mensaje de hermandad y de paz de los juegos olímpicos. Su valía es enorme y su significado y estimación aun mayores, por lo cual debe preservarse ante la indolencia inicial del gobierno de Marcelo Ebrard. Hace falta más que la buena voluntad de unas autoridades que no han detenido la obra vial para emprender la requerida reubicación de los monumentos, reubicación ya solicitada. Es urgente que actúen y pasen a los hechos.
Al día de hoy mientras prosigue la construcción del segundo piso del periférico, no se ha movido una piedra para salvar este importante conjunto escultórico. Todo son buenos deseos de la autoridades, sin emprender acciones concretas. Se tiene la agravante de nunca haber sido declaradas tales esculturas como patrimonio artístico de la nación, que no histórico, pese a su relevancia, pues además la ley de la materia solo contempla obras decimonónicas. Pero esa carencia legislativa sería lo de menos si se hubiera contado con un estudio más detallado que salvara los obstáculos que entrañaban esas esculturas, si es que los planificadores del segundo piso no las veían como un legado de capital importancia, que la tiene, sin lugar a dudas.
Es apremiante el llamado de auxilio y el esfuerzo para concientizar a los ciudadanos y a las autoridades para que se involucren y no permitan un atropello sobre las importantes y prominentes obras colocadas a lo largo de este espacio cultural hace más de cuatro décadas. Es una tarea en que hay que empujar todos. Se necesita obtener de una vez por todas las seguridades que se traduzcan en verdaderas acciones para rescatar, desplazar a un mejor sitio, resguardar y preservar el destacado legado que guarda la Ciudad de México en su memoria olímpica y contemporánea, ahora en un terrible peligro.
Sirva el presente como un llamado de alarma para que el mundo sepa del enorme desastre que se cierne sobre la Ruta de la Amistad en la Ciudad de México y que intervengan autoridades como el Comité Olímpico Internacional y la UNESCO, el Comité Olímpico Mexicano y los colegios de arquitectos, así como que se pronuncien de ser necesario con pronta y decidida intervención, las autoridades federales y locales mexicanas, para resguardar este colosal, soberbio e inapreciable legado. Repetimos: su defensa y amparo son posibles, pero también es deseable que las autoridades del gobierno de Marcelo Ebrard actúen con más que buenos deseos, con ánimo real de intervenir a favor de salvar resguardando y reubicándolas a las esculturas que ahora ocupan nuestra atención. Y no hay más tempo que perder.