El error azul ha supuesto un cambio en su trayectoria. No sé si también como escritor.Yo diría que no. Cuando uno escribe lo hace casi desde que está en el útero. En mi caso, esperé bastante para emprender el camino de la literatura. Eso sí, cuando me lancé, la escritura fluyó de una manera espontánea.
Eso debe de despertar satisfacción en uno mismo.Sí. Siento orgullo al ver que surge una trama y una intriga, así como metáforas y descripciones que me sorprende haberlas escrito. Cuando las cosas salen bien, se experimenta una íntima satisfacción.
Así que no ha pretendido transformarse en otro Javier Lorenzo.No. Soy el mismo que escribió
El último soldurio. Lo que sí ha hecho esta novela ha sido ratificar que soy escritor, ya que confirma que no sólo he sido capaz de escribir una trama ambientada en hace dos mil años, sino que también he abordado un argumento cercano en el tiempo.
¿Poner cuidado en lo que se hace es la mejor manera de llegar al lector?Sí, claro. Hay una frase que dice “lo que se lee con facilidad, se escribió con esfuerzo”. Hay veces que las cosas salen solas, pero no hay duda de que el escritor es un orfebre. Siempre trato de buscar la excelencia. De no hacerlo, me estancaría.
Además de ser el título de su novela, El error azul es el nombre del sello más caro de la filatelia española. Azules son también los ojos de su protagonista, Amelia, y azul es la camisa de Falange de Alberto, otro de los personajes. Curiosa coincidencia…Que el error sea azul es algo simbólico. La trama de la novela transcurre durante la Guerra Civil cuando la mitad de los azules va contra la mitad de los rojos. Además de eso, incluyo la historia de este sello, cuyo valor está por encima del millón de euros y del que sólo existen tres ejemplares en el mundo, uno de ellos desaparecido. Esta historia, que es apasionante, la he unido con la trama sentimental, en la que participa un trío amoroso del que doy pistas desde la primera frase, que dice: “Ninguna mujer es culpable de que dos hombres la amen a la vez”.
Sus protagonistas se conocen de la infancia, pero la guerra conduce sus vidas por caminos bien distintos. ¿Cuántas situaciones habrá habido como esta en la vida real?Creo que
El error azul refleja muy bien la vida de las personas de esa época y de cualquier otra. Sin embargo, no he sentido en ningún momento que haya repetido un argumento ya trillado. El elemento filatélico, por ejemplo, me ha permitido acentuar la maldad de Alberto. Es decir, me he topado con muchos detalles que han hecho que el desarrollo de los hechos y de la vida de los personajes hayan sido distintos al argumento típico de una novela de la Guerra Civil.
La felicidad de Alberto no es completa porque su amor por Amelia no es correspondido y Martín, a quien sí ama, anhela la libertad. Pero, ¿acaso llega a ser feliz Amelia en algún momento?Nadie en este mundo es feliz. La felicidad es un estado de ánimo en una situación concreta. Amelia, una vez que ha tomado su decisión, decide ser sensata, tener sentido común, superar una y otra vez las adversidades que se le presentan y, sobre todo, mantener la integridad y la dignidad, que es el gran mensaje que tiene esta novela y que coincide con el resto de mis obras.
También coincide en sus tres novelas el papel protagonista de las mujeres. ¿Hay alguna razón personal que explique ese interés?Siempre hay algo de uno en las novelas, pero no hay nada personal. Que escriba sobre mujeres con un carácter tan fuerte y con una personalidad tan acusada y peculiar quizá se deba a que a mí me atrae ese tipo de mujeres.
¿Por qué sus episodios se llaman escenarios? Parece que uno asista a una obra de teatro…Sí, era lo que quería dar a entender. La novela está estructurada en tres bloques. Cada uno corresponde a un personaje y está escrito con un estilo literario diferente.
Encuentro otra semejanza con el teatro. El contexto histórico funciona como parte de la escenografía sin restar protagonismo a los personajes.Eso es lo que pretendía. Lógicamente, el contexto histórico corre un papel fundamental, ya que es durante la Guerra Civil cuando las experiencias de dos de los personajes se hacen imposibles de vivir.
Habla mucho en la novela del frenesí. ¿Qué significa?Es la falta de raciocinio que padecemos a veces los españoles. Se refiere a nuestro empeño por imponer nuestra voluntad. Hay una frase en el libro que dice que "el único riesgo que un español no está dispuesto a arrostrar es que le convenzan". En ese sentido, a los españoles todavía nos faltan unos pasos para terminar de evolucionar.
Dice Amelia que el silencio “es la mejor herramienta para sobrevivir”. Nada tiene que ver ese planteamiento con lo que impera hoy, cuando quien calla, pierde.Es cierto. Vivimos en una época en la que todo el mundo tiene una opinión y todo el mundo la dice, sepa o no de lo que habla. Es algo que se hace con total impunidad. Aunque no hay duda de que hay un derecho a la libertad de expresión, deberíamos ser más reflexivos y pensar hasta qué punto uno debe opinar sobre ciertas cosas. Decía Platón que “el hombre sabio habla porque tiene algo que decir y el necio, porque tiene que decir algo”. En esas estamos.