www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

En un año, 22 ingresados

¿Por qué se practica el “balconing”?

domingo 12 de junio de 2011, 19:04h
Svenja Nesjensiba a ir a una fiesta y necesitaba cambiarse de zapatos. En lugar de entrar a su habitación por el interior del hotel mallorquín donde se alojaba, decidió saltar de balcón a balcón. Un inoportuno resbalón puso fin a la vida de esta alemana con tan sólo 20 años.

Ryan Ellen, de nacionalidad británica, no corrió mejor suerte durante sus vacaciones. Tras precipitarse desde el balcón de un apartamento en Ibiza, quedó con la espalda rota por tres partes, un pulmón perforado y traumatismo craneoencefálico.

La última víctima del “balconing” cayó el pasado 23 de mayo desde un séptimo piso cuando pasaba de una terraza a otra para coger un mechero. El joven de 19 años puede contar su historia gracias a que cayó sobre una hamaca.

Así suman hasta 22 personas las que, desde el verano de 2010 hasta ahora, han sido hospitalizadas en las Islas, una cifra que triplica la de anteriores años. Se trata en su mayoría de turistas jóvenes, alemanes y británicos, que han venido a España por la vida nocturna y el buen clima. Con unas copas de más y a altas horas de la noche terminan por lanzarse desde los balcones de los hoteles y apartamentos donde se alojan, aunque detrás de este comportamiento hay también una explicación psicológica.

El doctor Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos, ha estudiado los casos y afirma que se trata de un comportamiento de riesgo que realizan dos tipos de personas: el líder y el seguidor. Animados por el alcohol, no prevén las consecuencias de sus actos y deciden, por motivos diferentes, saltar al vacío.

“Hay personas que puntúan alto en psicopatía, que no sólo no anticipan el riesgo, el castigo o el dolor, sino que les adrenaliza”, dice García Huete. Después están “las personas dependientes que sí sienten miedo, pero por demostrar hombría frente al grupo imitan los comportamientos del líder, ha explicado el psicólogo. Además, afirma que esta mezcla de personalidades, junto a elevadas dosis de alcohol, hace que aumente la probabilidad de que se comentan locuras como el “balconing".



El doctor Huete explica a EL IMPARCIAL que los comportamientos de riesgo son frecuentes entre adolescentes e, incluso, tienen un componente antropológico al darse en tribus primitivas como un rito de iniciación para los jóvenes. “Estos comportamientos siempre han existido, en el País Vasco se puso de moda cambiar de un coche a otro en marcha o, en EEUU, tratar de cruzar delante de un tren justo antes de que pasara”, explica el psicólogo.

Aún así, estos comportamientos se reducían al ámbito local, por lo que para explicar el rápido aumento de casos idénticos en apenas un año hay que dirigir la mirada a los nuevos medios de comunicación. “Con las redes sociales, se fomenta el efecto mimetismo”, dice García Huete. “Lo que antes se reducía a una moda local, ahora, gracias a Interne,t se puede conocer en todo el mundo y en el momento en que llega a gente con los parámetros descritos, se multiplica la posibilidad o la frecuencia de que estos incidentes se repitan en iguales circunstancias”.

De este modo, el fenómeno responde a una mezcla de jóvenes con personalidades psicopáticas junto al efecto llamada que provoca la difusión de estas “hazañas” en la red. También, como afirma García Huete, “el alcohol actúa como un inhibidor que corta los filtros de la crítica”, y en las Islas Baleares la bebida no escasea.

Así, a pesar de que el Servicio de Emergencias de Islas Baleares (SEIB) no tenga estadísticas en las que se relacione el consumo de alcohol con las caídas es fácil adivinarlo. Las Islas tienen una media de discotecas, clubes, bares y establecimientos donde se sirve alcohol muy por encima de la media nacional. No en vano, el 68 por ciento de turistas jóvenes que llegan al archipiélago lo hace por la vida nocturna, antes que por cultura o descanso, según el estudio "Ocio nocturno en Islas Baleares" elaborado por la Consejería de Salud y Consumo en 2010.

Los accidentes por “balconing” se producen en las zonas donde están las áreas recreativas más populares de las Islas. Hoteles de Magalluf, Palmanova, El Arenal o Plaja de’en bossa acumulan casos mientras, en las calles una amplia oferta de coctelerías, bares de “topless” y salones recreativos ofrecen, a un módico precio y rodeados de playas y luces de neón, las más variadas bebidas. En estas zonas, según el estudio, el principal problema detectado es, con diferencia, el consumo abusivo de alcohol.

Otro dato esclarecedor que se extrae de este estudio es que jóvenes británicos admitieron haber estado borrachos cinco o más días por semana durante las vacaciones y el porcentaje de alemanes supera el 40 por ciento. De entre los dieciséis precipitados, diez eran originarios de Reino Unido y cuatro de Alemania.

Aún así, la directora del SEIB, Isabel Juste, insiste en que el “balconing” es un problema marginal. “De enero a mayo hemos tenido más de 10.000 incidentes de emergencia vital de los cuales los precipitados no llegan al 0,1 por ciento. Queremos trasladar que la magnificación de este problema puede llevar a asociar Baleares con inseguridad, lo que no es cierto”.

También los hoteleros quieren rebajar la gravedad del fenómeno. “Es un problema con el que llevamos 25 años y que pasa en todo el mundo”, ha comentado Joan Espina, presidente de la Asociación de Hoteleros Palmanova-Magalluf a EL IMPARCIAL, quien dice que “la palabra “balconing” es inventada. Se trata de incidentes de personas con una borrachera”.

Espina afirma que, de cara a este verano, “se alojará a los jóvenes en pisos bajos” para evitar que la caída tenga graves consecuencias. Poco más se puede hacer. La altura de los balcones cumple la normativa y elevarla “agravaría la caída”, según Espina o “obstruiría una vía de escape en un incendio o algún otro incidente”, según Manuel Sendino, gerente de la Federación empresarial hotelera de Ibiza y Formentera. “Si hubiera algo razonable que hacer, se haría, pero se trata de gente que en un ambiente de vacaciones quiere divertirse y bebe. Nosotros no podemos prohibirlo, como mucho podemos echarles si incumplen la normativa del hotel, nada más”.

Tampoco el doctor García Huete tiene una solución para este problema: “La información no es suficiente para cambiar los comportamientos, los jóvenes saben todo sobre los riesgos de consumir alcohol pero, a la hora de llevar a cabo comportamientos de riesgo, la actitud psicopática y los valores (como creer que se es valiente o divertido por saltar) ganan a la información”.

La clave, según García Huete está en la prevención y en la educación. Se trataría de “trabajar con grupos que presenten factores de riesgo”, en este caso jóvenes alemanes y británicos de entre 18 y 22 años y “plantear una enseñanza de control de emociones, anticipación de riesgo y resolución de conflictos”. Aún así el psicólogo reconoce que “esto es en la teoría, en la práctica, es casi imposible”.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios