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el comité de este organismo se reúne un año más para decidir qué sitios culturales y naturales merecen este reconocimiento

La lista del Patrimonio Mundial de la Unesco o cómo hacer rentable un bien cultural

miércoles 15 de junio de 2011, 15:41h
La Unesco celebra este domingo un nuevo Comité del Patrimonio Mundial en el que 39 candidaturas naturales y culturales optan a incorporarse a la preciada lista de este organismo. El prestigio que supone formar parte de ella supone para los países una oportunidad para dar a conocer sus bienes y lograr un mayor impacto en el turismo. Sin embargo, este reconocimiento conlleva una responsabilidad para las administraciones, dado que deben asegurar su conservación, a la que acechan amenazas como la especulación urbanística.
El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco se reúne este domingo en París durante diez días con la intención de dilucidar qué lugares naturales y culturales merecen ser inscritos en la lista elaborada por este organismo, en la que España ocupa el segundo puesto entre los países con más sitios protegidos -un total de 42-, sólo superada por Italia -que suma 44-. En esta ocasión, el paisaje cultural de la Sierra de Tramontana, en Mallorca, será la única candidatura española en optar a este preciado título.

Pero, ¿qué supone para un país que su patrimonio sea incluido en esta lista? Ion de la Riva Guzmán de Frutos, embajador de la delegación española en la Unesco, hace partícipe a este periódico de su opinión: “Supone más dinero, más empleo y un impulso a las industrias culturales”. No es el único que piensa en estos términos. Xabier Esparza, secretario general de la Asociación Española de Gestores de Patrimonio Cultural, compara este reconocimiento con pertenecer a un “club de calidad”.

Conscientes, pues, de la publicidad que otorga formar parte de esta lista, los gobiernos se afanan por lograr el beneplácito de este organismo con idea de que la inscripción de sus monumentos y parajes naturales genere un “efecto llamada” que potencie el turismo, según comenta Esparza a EL IMPARCIAL. Lo mismo opina José J. García, administrador de la página web Todopatrimonio.com y experto en documentación patrimonial, cuando dice que lo que esperan los responsables políticos de que un bien sea declarado patrimonio mundial es “una mayor notoriedad a efectos de turismo”.

Sin embargo, las estadísticas no son halagüeñas. Según el último balance del turismo en España, elaborado por Turespaña en 2010, Francia y Estados Unidos fueron los líderes “indiscutibles” a escala mundial en lo que a llegada de turistas se refiere, situándose en cuarto lugar España, que recibió 52,7 millones de turistas internacionales, quienes gastaron 48.929 millones de euros.


Si se atiende a estos datos, la cantidad de patrimonio protegido por la Unesco en España no resulta suficiente para atraer la atención de los viajeros, sobre todo si se tiene en cuenta que Francia posee 35 sitios reconocidos por este organismo. Un informe publicado por la Fundación Cotec en noviembre de 2010 sobre la innovación aplicada al patrimonio ahondaba en esta cuestión al apuntar que “los índices de turismo cultural de países con menos patrimonio, como Francia o Gran Bretaña, son muy superiores al de España”. Ante esta afirmación, Esparza, quien también es coordinador del máster de Gestión Cultural de la Fundación Ortega-Marañón, sostiene que hay países como España e Italia que tienen “mucho interés” en contar con la mayor cantidad de lugares protegidos, mientras que el mundo anglosajón, por ejemplo, “no le da esa importancia desmesurada”. Prueba de ello es que Reino Unido ocupa el séptimo lugar de la lista de la Unesco con 28 sitios reconocidos como patrimonio mundial.



El ejemplo británico le sirve a De la Riva Guzmán de Frutos para reflexionar sobre el modelo de gestión de estos inmuebles y parajes naturales. Así, el embajador español en la Unesco cree que en Reino Unido son “más cautos”, lo que le lleva a pensar que el patrimonio que posee "quizá esté mejor cuidado”. En su opinión, contar con un lugar protegido por este organismo es “una gran responsabilidad”, ya que con el tiempo puede ocurrir que quienes deben conservar el lugar “no se hagan cargo de lo que tienen”. Por eso, afirma, es fundamental que España "evite la autocomplacencia" que le lleve a caer "en actuaciones que pongan en peligro lo que posee” para “mantener el estatus de referente que tiene en el mundo y continuar despertando la admiración de otros países”.

Así como De la Riva habla de “temor” respecto a esta posibilidad, también cita como amenazas al patrimonio la especulación urbanística y el “fervor” de los ayuntamientos por acumular la mayor cantidad de lugares protegidos. “Lo que urge es tener más cuidado con los sitios que han sido reconocidos ya por la Unesco en España y en el resto del mundo", dice el delegado español, a lo que añade que se trata de "una preocupación que se respira en el comité”.


Esparza también cree que los planes urbanísticos son “un factor de riesgo de primera importancia” para el patrimonio, así como la entrada de capital privado en la conservación de estos lugares ya que, aunque sobre el papel “pueda ser una solución”, en la práctica "es posible que entren en juego otros intereses”.

En 2008, la aparición de filtraciones de agua en el Acueducto de Segovia hizo saltar las alarmas sobre la posibilidad de que los bimilenarios sillares de granito de este monumento pudieran dañarse. La misma preocupación se respiró un año después, cuando el Fondo Mundial de los Monumentos publicó un listado de lugares de interés en riesgo, que se revisa cada dos años, entre los que incluyó la Sagrada Familia, las Vegas Alta y Baja del río Tajo a su paso por la ciudad de Toledo, el Camino de Santiago y el casco histórico de Ávila, todos ellos reconocidos por la Unesco como patrimonio mundial. A las dudas sobre el buen estado de estos lugares se suman las declaraciones de Nuria Sanz, responsable del Programa de Prehistoria y Patrimonio Mundial de este organismo, -recogidas por la agencia EFE esta semana- en las que cita los problemas que están teniendo España y Francia para conservar las cuevas de Altamira y Lascauxo.

El modelo de gestión español de los sitios protegidos satisface a Esparza, pero admite que hay aspectos en los que avanzar, lo mismo que De la Riva, quien afirma que “siempre hay espacio para mejorar desde dentro”. Concienciar sobre la importancia de conservar el patrimonio juega un papel fundamental para la mejora de su cuidado. Sin embargo, Esparza cree que queda todavía mucho por hacer en este sentido y, sobre todo, en lo que se refiere a los políticos que, a su juicio, tienden a buscar “rédito electoral” a posibles intervenciones de este tipo, sin olvidar los que están “concienciados con la causa”.

Combatir los intereses económicos sin menoscabar la atención a los sitios protegidos representa el reto a afrontar. Pero no es tarea fácil. Según consta en el informe de la Fundación Cotec, los sistemas de gestión utilizados por las principales instituciones gestoras del patrimonio en España han quedado “obsoletos”, lo que lleva a matizar a sus responsables que “es difícil conservar tanto con recursos escasos”. Así pues, “la identificación y el conocimiento; la conservación preventiva; la restauración y la difusión; y la divulgación y el disfrute” han de ser, según este estudio, los pasos que deben adoptarse para la correcta gestión de estos lugares de interés.

Para lograrlo sirven iniciativas como la anunciada en mayo de este año por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, sobre la puesta en marcha de un Plan Nacional de Conservación Preventiva de Patrimonio Histórico, que cuenta con una inversión de siete millones de euros, así como la opinión de expertos en la materia que continúan investigando sobre el modo de optimizar este tipo de industria cultural, cuyo presente pasa por la aplicación paulatina de las nuevas tecnologías y la sensibilización de la sociedad hacia estos tesoros.
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