El absceso pélvico de Chávez, un secreto de Estado
jueves 16 de junio de 2011, 23:57h
La inesperada estancia médica del presidente venezolano Hugo Chávez en La Habana ha desencadenado una ola de rumores y especulaciones en el país suramericano sobre su verdadero estado de salud, cuyas interrogantes se intensifican a medida que crece el desmesurado optimismo de su Ejecutivo, en un intento por despejar dudas y temores sobre la actual condición física del teniente coronel retirado que cumplirá 57 años de edad el próximo 28 de julio.
Tanto su vicepresidente, Elias Jaua, como el resto de su gabinete, no se cansan de pregonar la recuperación del mandatario, quien gobierna Venezuela desde su convalecencia cubana, acompañado por sus amigos Raúl y Fidel, y por una gruesa comitiva de funcionarios y familiares que viajaron exclusivamente a la Isla para acompañarle.
Un panorama que sumado al secretismo y a la escueta información que se tiene sobre el famoso absceso pélvico del que fue operado, así como una prórroga del tiempo de su rehabilitación no hace otra cosa que otorgarle más misterio a un asunto médico, al mejor estilo de las teorías de conspiración, el Área 51, los OVNI, la muerte de Kennedy o el Triángulo de las Bermudas.
Lo que podría considerarse una mera circunstancia de Estado, se ha convertido en un secreto de Estado. Fiel a la estructura de la propaganda política y populista del régimen castrista, Venezuela también copia a Cuba en cuanto al hermetismo que rodea la salud de su gobernante, quien marca su presencia a través de una que otra aparición televisiva, gigantografías en actos y mítines políticos, o a través de portavoces en su papel de aduladores, lo que pone en evidencia el marcado carácter personalista del Ejecutivo de Caracas, así como la debilidad y falta de independencia de lo que deberían ser las instituciones democráticas.
No cabe duda que el misterioso absceso pélvico del que fue operado Hugo Chávez, plantea una cuestión más profunda que las hipótesis sobre su salud o presunta enfermedad: ¿existe un chavismo sin Chávez? Por lo visto, no.