Asociación pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales
Las diferencias entre los centros de reproducción asistida abren la puerta a la desigualdad
lunes 20 de junio de 2011, 16:35h
Existen enormes diferencias entre los centros de reproducción asistida públicos y privados, lo que es causa de desigualdades a la hora de recibir un tratamiento de fertilidad, según ha concluido la Asociación pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (Adeces) que demanda una homologación de los centros.
Someterse a un tratamiento de fertilidad es bien diferente si una persona vive en Melilla que si vive en Navarra. También si esta persona puede acudir a un centro privado o, por el contrario, prefiere uno público. Las diferencias atañen no sólo al precio, que puede oscilar entre los 600 y 6.300 euros, sino también en los requisitos de edad o las exclusiones discriminatorias por opción familiar y sexual.
La Asociación pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (Adece) ha elaborado un estudio en el que recogen estas diferencias y reclaman la homologación entre los centros públicos y privados y los públicos de diferentes autonomías.
En este momento, en el ámbito público, la edad media máxima para el acceso a un tratamiento de reproducción asistida es de unos 40 años, mientras que en el sector privado es de unos 42 años, lo que quiere decir que el sistema público “excluye” a las mujeres hasta cuatro años, según el estudio de Adece.
La Asociación califica de “más preocupantes las excusas arbitrarias y discriminatorias” que impiden a las mujeres acceder a estos tratamientos si ejercen la maternidad en solitario o forman una pareja lesbiana, “excusas” que se han detectado en Asturias, Madrid y Murcia.
Debido a la desigualdad social que estas diferencias alimentan, y a que, según Adeces, las causas de la infertilidad “están ligadas a políticas públicas que inciden en el modo de vida, como el aplazamiento de la maternidad y la contaminación medioambiental”, desde esta Asociación se solicita la atención de la administración hacia esta situación, en especial en lo que se refiere a los recortes que agravan aún más este problema.
Entre las propuestas recogidas en el estudio está la concesión de autorizaciones para ampliar el número de tratamientos de reproducción asistida, el establecimiento de conciertos con centros públicos de la misma comunidad y en su defecto, con centros privados, y que se homologue la edad máxima de acceso a los tratamientos de reproducción con óvulos propios en los 42 años.