Felipe Calderón pide perdón
sábado 25 de junio de 2011, 02:11h
En un encuentro sin precedente el presidente de México, Felipe Calderón, se reunión con el poeta convertido en activista, Javier Sicilia, secundado por un grupo de víctimas de la violencia de los narcos, para hablar de la crisis de seguridad y la sangría que padece el país norteamericano desde que Calderón asumió el poder en 2006.
En un encuentro marcado por una atmósfera cargada más por un espíritu de empatía y solidaridad que de confrontación, Calderón reconoció la deuda de su gobierno para quienes han sufrido a manos del crimen organizado, a la vez que admitió la necesidad de rectificar sobre las medidas que se han tomado en su guerra contra el narcotráfico, que en cinco años se ha saldado con la vida de más de 40.000 personas, entre las que se incluye la del hijo del propio Sicilia. Sin embargo, no dudó en señalar que prefería que le juzgaran por actuar que por callar y mirar a otro lado.
Es evidente que el gobernante abrió una Caja de los Truenos que llevaba en su interior unos monstruos más que conocidos por la sociedad mexicana y que a Felipe Calderón le tocó despertar. El problema que sufre México va más allá de los cárteles: tiene que ver con la falta transparencia de las instituciones, las mafias políticas, el trapicheo de los ilícito y el lucrativo negocio de la corrupción en todos los niveles. Quizá el mandatario tiene razón cuando dice que se le recordará de forma injusta, debido que a que su gestión corona la crónica negra de la historia contemporánea de ese país.
No obstante, pese a lo cuestionable que puede ser su metodología de seguridad, no se le puede quitar el mérito de haber tenido el coraje de confrontar el problema de raíz. Un gesto que el propio Sicilia reconoce y respeta, pese a tener sus desacuerdos con el gobernante.
Esperemos que el importante paso que tuvo lugar esta semana en el Castillo de Chapultepec, rinda frutos para lograr un consenso entre la sociedad civil y el Gobierno, a fin de poder atacar la lacra del narcotráfico desde todos los frentes, ya que está lucha no puede restringirse al ámbito de lo militar y policial; también hay que educar a la sociedad y a las instituciones para construir un México en paz. Mérito que se le debe al poeta Sicilia y su caravana.