crónica cultural
Tahar Ben Jelloun recibe el premio de la Paz Erich Maria Remarque
domingo 26 de junio de 2011, 18:58h
El escritor Tahar Ben Jelloun recibe el premio de la Paz Erich Maria Remarque por su ensayo L'étincelle. Révolte dans les pays árabes. En español, se publica el ensayo el 1 de julio, con el título de La primavera árabe (Alianza Editorial). La Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid en el Auditorio se enfrenta a Falla y a Malher.
El escritor Tahar Ben Jelloun (Fez, 1944) acaba de recibir el premio de la Paz Erich Maria Remarque que se entrega en la ciudad alemana de Osnabrück, por su espléndido y lúcido ensayo L'étincelle. Révolte dans les pays arabes. El jurado lo ha considerado una obra fundamental en la que el escritor favorece la coexistencia pacífica entre las culturas cristianas e islámicas.
En su ensayo, publicado el 6 de junio en Gallimard, y que saldrá en español el 1 de julio con el título La primavera árabe (Alianza editorial), el escritor franco-marroquí desarrolla un análisis sobre las revueltas en los diferentes países árabes teniendo en cuenta las diferencias y especificidades de cada uno de ellos.
Es el escritor francófono más traducido en el mundo. Tahar Ben Jelloun estudió Filosofía y se doctoró en psiquiatría social. Ha sido profesor de filosofía en Marruecos hasta que la enseñanza se arabizó y el escritor se trasladó a Francia, en 1971. A partir de 1972 ha escrito en numerosas ocasiones artículos para el diario Le Monde. También colabora con El País, La Vanguardia y El Corriere della Sera, entre otros. En 1987 consigue el Premio Goncourt por La noche sagrada, continuación de su novela anterior El niño de arena que le hizo saltar a la fama internacional.
El racismo explicado a mi hija fue un éxito editorial en Francia, Italia y Alemania, y se tradujo a 33 lenguas.
Un programa de profesionales es el que ha tocado la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (Jorcam) el domingo por la tarde en el Auditorio de Madrid. Cuarta sinfonía de Mahler y El amor brujo de Falla. Una orquesta, constituida con 135 músicos que son, a la vez, estudiantes en colegios o universidades, sin contar con el coro con el que suman 220 jóvenes. Para esta representación solo han subido sobre el escenario 20 de ellos. El pasaje del violonchelo, tocado por uno de los más jóvenes que se llama Diego, fue un momento de gran belleza. A la orquesta se puede ingresar con tan solo 15 años. Es, desde luego, una de las mejores escuelas, si se pretende luego hacer carrera en el mundo de la música clásica. Pero estos chicos y chicas lo tienen claro. Se puede ser bueno en dos cosas, en dos mundos, y los ensayos de este concierto no empezaron hasta el 21 de junio, día en que todos acabaron los exámenes de sus otras carreras. No hay nada mejor y más bonito que el poder hacer algo sin obligación, por gusto, por placer, y así lo demuestra esta orquesta que desborda entusiasmo.