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Crónica económica

Las agencias de rating, en entredicho

jueves 07 de julio de 2011, 20:56h
La drástica rebaja en la calificación de la deuda de Portugal por Moody’s, cuatro escalones hasta “bonos basura”, ha avivado el debate sobre las agencias de calificación.
The Curious Capitalist, el blog de economía de la revista Time, dice que “Moody’s ha dicho que hay una ‘creciente probabilidad’ de que Portugal no sea capaz de endeudarse a tipos que se pueda permitir, lo que requeriría un rescate por el valor de los 100.000 millones a los que se han comprometido el FMI y la UE en abril. Pero, comparado con las reacciones del mercado a las rebajas en la calificación y a los rescates del pasado, en esta ocasión los inversores apenas rechistaron. El euro cayó un mero 0,9 por ciento” y “las rentabilidades de los bonos portugueses se elevaron tras la degradación de la deuda por Moody’s, pero tampoco es sorprendente”.

Es decir, que la decisión de Moody’s ha sido tenida en cuenta por el mercado, pero poco. Eso querría decir que la credibilidad de su opinión sobre la solvencia de la deuda portuguesa... sí que ha quedado degradado. Pero hay quien piensa lo contrario, como el analista de Credit Suisse Andrew Garthwaite. Sí, la reacción del mercado ha sido escasa pero no porque el mercado no se crea a Moody’s, sino porque ya había descontado la situación de Portugal: “Lo chocante que Portugal no hubiera sido degradado a basura e incluso más chocante que no llegue al ‘default’, aunque lo llamaríamos de otro modo. Es sólo superficial la ideade que su situación es menos dura que la de Grecia, porque el nivel de apalancamiento está escondido en el sector privado, mientras que en Grecia está en el sector público”. Desde el blog The Portuguese Economy se dice que la decisión de Moody’s es correcta pero que no tiene que ver con los fundamentales de la economía del país, sino con el hecho de que Francia y Alemania aplicarán a nuestros vecinos los criterios utilizados en Grecia, es decir, considerar la posibilidad de que los inversores privados sufran una quita.

Sí, por un lado está en debate la credibilidad de las agencias de calificación, pero por otro lo está también la de los políticos. Lo plantea en sus términos exactos el economista portugués Felipe Garcia, de Informacao de Mercados Financeiros: “O bien no creen en el poder de la determinación política de la Unión Europea para evitar la suspensión de pagos o bien están desestimando esta unión política”. De hecho así es, pues Moody’s cita la mala gestión de la UE de la crisis fiscal de Grecia como uno de los motivos para rebajar la calificación de la deuda portuguesa. Credit Mutuel-CIC, en una nota, advierte de que “el enfrentamiento entre las agencias de rating y las autoridades europeas va a endurecerse”. Por ejemplo, el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Shaeuble, dijo este miércoles que “debemos romper el oligopolio de las agencias de rating”.

El director de Standard & Poors ha defendido la labor que hacen: “no bajamos así como así el nivel de un país, sólo por el hecho de que necesite créditos. Hacemos un seguimiento permanente y continuo de todos los deudores. Esto es de suma importancia para los inversionistas”. Stefan Kaiser, analista económico de Der Spiegel, señala que “No son ellas quienes han causado la crisis del euro. Tampoco han contribuido a que se acumulen montañas de deuda, no construyeron una unión monetaria con una estructura tan problemática”.

Pero en este debate se vierten muchas críticas a las agencias (son un oligopolio) y se hacen propuestas (una agencia europea) que muestran lo poco que se entiende el funcionamiento del mercado. Hay muchas agencias de calificación. Si hay tres que sobresalen, y no más, es porque lo que valoran sus clientes (los Estados, organismos, empresas y bancos que les contratan para que les califiquen) es la reputación que tienen de calidad técnica e independencia. Y esa reputación exige mucho tiempo de trabajo con los máximos estándares tanto profesionales como morales. Y son muchos los que no llegan o se quedan por el camino.

Lo mismo cabe decir de la agencia europea. Si se hace para dar buenas calificaciones a los Estados europeos, nadie le tendrá en cuenta. Y si quiere ganarse el respeto del mercado tendrá que dar el mismo tipo de noticias que los que hablan de una agencia europea no quieren oír.

Pero este jueves se ha producido una noticia genuina de cierta importancia: El BCE, finalmente, ha subido los tipos de interés un cuarto de punto hasta el 1,50 por ciento. Jean Claude Trichet, en la rueda de prensa posterior, ha alertado de que la economía europea se enfrenta a un enfriamiento. Pero eso no cambia su decisión de seguir subiendo tipos: seguirá haciéndolo en el futuro previsible. No lo dice así, sino diciendo que mantiene una “fuerte vigilancia” de la inflación. El arcano argot económico.
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